China rompe su silencio y pide un alto el fuego
El ministro de Exteriores del país asiático, uno de los principales aliados de Irán, insta a las partes de regresar a la mesa de negociaciones.

Una semana después del inicio del conflicto en Oriente Medio, y después de reiterados ataques a bases militares de Estados Unidos en varios países próximos a Irán, China ha roto su silencio. Hasta ahora, Pekín no había hecho comentarios respecto a lo que está pasando entre Israel, Estados Unidos e Irán. Se había limitado a observar la evolución de la situación, un escenario en el que el fin no parece próximo.
Y lo ha hecho para pedir un alto el fuego inmediato. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha lamentado este domingo que la guerra en Irán “nunca debería haber estallado”, y ha pedido el fin de las operaciones para evitar una escalada y la expansión de la guerra, que ha repercutido ya a través de subidas en los precios de los carburantes.
“China, manteniendo una postura objetiva e imparcial, ha aclarado repetidamente sus principios, que pueden resumirse en una sola frase: un alto el fuego”, ha declarado Wang durante la rueda de prensa anual del ministro de Exteriores en la sesión de la Asamblea Nacional Popular.
“La fuerza no es la solución”
“Esta es una guerra que nunca debió haber estallado y que no beneficia a ninguna de las partes. La historia de Oriente Medio ha demostrado repetidamente al mundo que la fuerza no es la solución a los problemas”, ha asegurado Wang, quien ha defendido que el respeto a la soberanía nacional “es la piedra angular del orden internacional actual”.
Hasta el momento, las declaraciones por parte de Pekín se limitaban a la oposición a “cualquier acción que vulnere la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de otros países”, sin alusiones directas. Además, el principal socio comercial de Irán (es el mayor comprador de su petróleo) condenó la muerte de Ali Jameneí.
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Para Wang, el abuso de la fuerza “es inaceptable”, por lo que pide a ambas partes volver a la mesa de negociaciones para intentar llegar a un acuerdo. “La fuerza no justifica la ley. La ley de la selva no debe volver a gobernar el mundo. El uso deliberado de la fuerza no demuestra la fuerza propia. Los civiles son inocentes y no deben ser víctimas. Planear revoluciones de color y cambios de régimen es impopular”.
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