Thomas Piketty, economista: “La riqueza heredada no debe ser una carga, sino una responsabilidad”
En un momento de aumento de brechas económicas, su mensaje recuerda que el futuro puede ser más igualitario únicamente si quienes reciben más aportan más.


Thomas Piketty (Clichy, Francia, 1971) es uno de los economistas más influyentes del mundo, especializado en desigualdad económica, distribución de la riqueza y análisis histórico del capital. Formado en la École Normale Supérieure y doctorado en la London School of Economics, es autor del best‑seller internacional “El capital en el siglo XXI” (2013), obra que revolucionó el debate sobre la desigualdad demostrando, con series históricas de más de dos siglos, que la riqueza tiende a concentrarse si no existen mecanismos redistributivos. Sus conceptos clave incluyen:
- La rentabilidad del capital crece más rápido que la economía, aumentando las desigualdades estructurales.
- Uso de datos históricos masivos para analizar la evolución de la riqueza.
- Defensa de impuestos progresivos sobre el patrimonio y mayor transparencia fiscal.
Piketty es considerado un referente global en los debates sobre capitalismo, desigualdad y política fiscal. Pero, ¿qué significa la frase “La riqueza heredada no debe ser una carga, sino una responsabilidad”? Este tipo de riqueza influye poderosamente en las desigualdades y, por tanto, debe llevar aparejada una responsabilidad social, no solo un privilegio. Su análisis histórico demuestra que:
- La herencia tiene un peso creciente en la economía moderna.
- El pasado “devora el futuro”: las fortunas heredadas crecen más deprisa que la riqueza generada por el trabajo.
- Sin regulación, las desigualdades del pasado se perpetúan y amplifican.
Por tanto, la frase expresa una idea central en Piketty: heredar riqueza no debe entenderse como un derecho absoluto, sino como un compromiso con la sociedad. Esto implica asumir deberes fiscales, éticos y de redistribución. La frase encaja en tres contextos clave de la obra y pensamiento de Piketty:
El análisis histórico de la desigualdad. Y es que Piketty demuestra que, desde el siglo XIX, las grandes fortunas acumuladas tienden a crecer más rápido que la economía y que los salarios, reforzando desigualdades heredadas.
El debate fiscal contemporáneo, en diferentes entrevistas, Piketty insiste en que la desigualdad es un problema histórico, no natural, y que necesita políticas para corregirse, incluyendo impuestos progresivos y responsabilidad cívica de los más favorecidos. La idea de ciudadanía económica, Piketty no se define solo como economista, sino como investigador social comprometido con una visión histórica y ciudadana de la economía, donde la riqueza no es neutral sino política.
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— Thomas Piketty (@PikettyWIL) December 10, 2025
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Cómo relacionar esta idea en la vida actual
La frase puede interpretarse como una llamada ética y social aplicable a los individuos, familias, empresas y Estados. A nivel personal o familiar, la herencia puede ser usada para educación, apoyo social, emprendimiento sostenible o proyectos que generen impacto social. Busca promover la idea de gestionar la riqueza con conciencia, no solo como acumulación.
A nivel empresarial, incentiva la responsabilidad social corporativa, la redistribución interna, la transparencia salarial y la inversión en innovación social. Señala la importancia de evitar la perpetuación de elites cerradas. Y a nivel estatal o institucional, la frase se traduce en políticas como impuestos progresivos y justos sobre grandes patrimonios, límites a la evasión fiscal, incentivos para donaciones filantrópicas, fomento del acceso igualitario a educación y oportunidades.
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A nivel social, reforzar la idea de que la riqueza heredada no es un mérito, pero sí puede convertirse en un motor de oportunidades compartidas, como favorecer una cultura donde acumular no es el fin, sino un medio para reducir desigualdades estructurales. La frase refleja el corazón del pensamiento de Piketty, en un momento global de aumento de brechas económicas, su mensaje recuerda que el futuro puede ser más igualitario únicamente si quienes reciben más aportan más, no como castigo, sino como responsabilidad histórica.
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