Niño Becerra señala un factor clave por el que no se cubren vacantes laborales en el sector turismo: “¿Tiene que ver?”
Hablamos de una crítica directa al discurso dominante que culpa a los trabajadores por no aceptar ciertos empleos, sin analizar las condiciones laborales que se ofrecen.

El doctor en Economía Santiago Niño Becerra trabajó en el sector siderúrgico hasta 1992. Desde 1994 es catedrático de Estructura Económica en el Instituto Químico de Sarrià (IQS), Universidad Ramon Llull. Conoce bien las ofertas de trabajo que llegan a su departamento, buscan profesionales muy específicos con salarios mínimos.
Y lo mismo ocurre en otros sectores como el del turismo, ofertas de trabajo en condiciones económicas muy precarias. Hace unos días hizo una reflexión, “¿Tiene algo que ver en esas vacantes las condiciones ofrecidas en esos puestos de trabajo que nadie cubre?"
Hablaríamos de una crítica directa al discurso dominante que culpa a los trabajadores por no aceptar ciertos empleos, sin analizar las condiciones laborales que se ofrecen. En el contexto de España, esta afirmación tiene varias capas de análisis, y es que nuestro país presenta una paradoja estructural:
- Alta tasa de desempleo (especialmente juvenil, por encima del 25%).
- Miles de vacantes sin cubrir, especialmente en sectores como la hostelería, el campo, la construcción o el transporte.
Lo que sugiere que el problema no es la falta de mano de obra, sino la calidad de los empleos ofrecidos.
Niño Becerra apunta a que muchas de esas vacantes:
- Ofrecen salarios bajos que no permiten cubrir el coste de vida (especialmente en grandes ciudades).
- Tienen jornadas extensas o irregulares, sin conciliación.
- Carecen de estabilidad contractual (contratos temporales, por horas o falsos autónomos).
- No incluyen beneficios sociales ni perspectivas de desarrollo profesional.
En este sentido, su frase cuestiona el relato empresarial que culpa a los trabajadores de “no querer trabajar”, cuando en realidad no se les ofrece un trabajo digno.
La crítica de Niño Becerra también se puede leer como una llamada a:
- Revisar el modelo productivo español, que depende de sectores de bajo valor añadido y alta rotación.
- Revalorizar el trabajo, no solo en términos salariales, sino también en condiciones humanas y sociales.
- Fomentar políticas activas de empleo que no solo formen, sino que también regulen y dignifiquen el mercado laboral.
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La frase del economista es una reflexión incómoda pero necesaria: ¿realmente hay escasez de trabajadores, o hay escasez de empleos decentes? En un país con millones de personas buscando trabajo, la existencia de vacantes sin cubrir debería llevarnos a revisar no la actitud de los desempleados, sino la calidad del empleo que se está generando.
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