La nación más liberal del mundo anuncia el fin de la globalización y evoca al año 1930: “Ha terminado”
Aunque Washington solo ha impuesto un arancel del 10% sobre Singapur, Wong teme que la guerra comercial pueda erosionar las estructuras comerciales multilaterales.

Ubicado en el extremo de la península de Malasia se encuentra el país con la economía “más abierta del mundo”. Con un sistema basado en el libre comercio y las exportaciones e importaciones, la pequeña nación de Singapur ha conseguido alcanzar una renta per cápita increíblemente alta, y se ha establecido como un socio comercial crucial para muchos países. Este modelo, sin embargo, parece llegar a su fin.
Así lo ha asegurado el primer ministro Lawrence Wong. Apoyado por su ministro de Asuntos Exteriores, Wong ha asegurado que la guerra comercial iniciada por Estados Unidos pone un grave riesgo a toda la economía mundial, y ha expresado su preocupación frente a la posibilidad de que ocurra una crisis global aún mayor que la vivida durante la Gran Depresión.
“El anuncio de los aranceles por parte de Estados Unidos confirma una realidad dura: la era de la globalización basada en normas y del libre comercio ha terminado”, dijo Wong durante su discurso ante el Parlamento de Singapur.
Si bien Washington tan solo ha impuesto un arancel del 10% sobre las importaciones singapurenses, tanto Wong como su gabinete temen que la guerra comercial pueda erosionar las estructuras multilaterales que conforman la economía internacional.
El mandatario ha reconocido la histórica participación de Estados Unidos en la construcción del sistema de comercio multilateral, cristalizado en la Organización Mundial de Comercio (OMC), ”que permitió que el comercio floreciera, sacó a millones de la pobreza y contribuyó a la fortaleza económica estadounidense".
Sin embargo, considera que, ahora, el mismo país que lo construyó, está decidido a destruirlo por completo. El sistema basado en el principio de nación más favorecida (MFN), por ejemplo, se está viendo gravemente afectado por las nuevas políticas arancelarias de la administración Trump.
Este principio, establecido para asegurar que todos los socios comerciales sean tratados de igual manera, ya no tiene vigencia, debido a que Washington ha establecido nuevas tarifas generalizadas y selectivas, que rompen el equilibrio comercial entre naciones.
“Si otros países adoptan este enfoque, el sistema basado en normas se desmoronará. Esto supondrá problemas para todos los países, pero especialmente para los pequeños como Singapur, que tienen un poder limitado de negociación bilateral”, ha explicado.
Un clima caótico al que se debe sumar la posibilidad de que se cree una espiral de represalias, como las ya anunciadas por China, que han impuesto una tasa del 125% sobre los productos estadounidenses.
“La probabilidad de una guerra comercial global total está creciendo”, considera Wong.
Una nueva Gran Depresión
De acuerdo con el primer ministro, los paralelismos entre esta nueva guerra comercial y lo ocurrido en 1930 son claros. Al igual que ahora, Estados Unidos impuso entonces aranceles generalizados a través de la ley Smoot-Hawley, y los países reaccionaron con tasas impositivas a los productos estadounidenses.
“Muchos países protestaron, y varios respondieron con sus propias restricciones comerciales y aranceles. Esto profundizó y prolongó la Gran Depresión”, ha determinado Wong.
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Un evento que, de repetirse, podría presentar consecuencias mucho más devastadoras que las vividas a principios del siglo pasado, por dos motivos. En primer lugar, los aranceles son mayores que los incluidos en la ley Smoot-Hawley. En segundo lugar, el comercio internacional actual representa tiene mucho mayor peso que en 1930.
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