Javier Cuervo, profesor de ADE: “Tienes que cazar los dos grandes enemigos de tu bolsillo”
El experto pide poner atención en los ‘gastos hormiga’ y los ‘gastos fantasma’, que menguan nuestra economía sin que nos demos cuenta.


Después de unas Navidades de excesos, tanto en comidas como en compras diversas, llega el mes de enero con su famosa ‘cuesta’. Una que se hace muy difícil de escalar en algunos casos, en los que se tiene un bolsillo más ajustado. Además de los gastos comunes, como luz, gas o la letra de la hipoteca, se pueden sumar algunos inesperados.
Una gran parte de la economía doméstica se va en muchos pequeños gastos que, si los podemos eliminar o reducir, lo notaremos a final de mes. Para Javier Cuervo, profesor de ADE en UNIE Universidad, es algo determinante. “La clave para sobrevivir sin pedir prestado es convertirse en detective de las propias finanzas para cerrar el grifo invisible y cazar a los dos grandes enemigos de tu bolsillo”.
En primer lugar, el experto habla de los llamados ‘gastos hormiga’, los pequeños consumos diarios (como el café de media mañana o el tabaco) que parecen ser irrelevantes para la economía, pero que, en su conjunto, representan una parte importante. El segundo tipo de gasto, el de los ‘gastos fantasma’, que son, por ejemplo, “esas suscripciones olvidadas al gimnasio o plataformas de streaming que no usas, pero que el banco te sigue cobrando en silencio”.
La tentación de las rebajas
Y, pese a las apreturas económicas, el mes de enero se presenta también con las tradicionales rebajas de después de las Navidades, en las que es complicado no caer en la tentación de hacer alguna compra. Pero, en ocasiones, las ofertas no lo son tanto como uno pueda creer, sino que vemos una rebaja y lo consideramos como una buena oportunidad. Ante esta situación, los expertos piden calma.
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¿Y cómo hacerlo? Con la llamada regla de las 24 horas. La teoría es fácil: únicamente debemos imponernos este tiempo para reflexionar antes de hacer una compra que no sea totalmente necesaria. Con ello evitamos dejarnos llevar por el impulso de hacer un gasto, imponiendo la razón (y la economía doméstica). “Estar un día pensando y viendo si realmente necesitamos eso que queremos comprar ayuda a diferenciar una necesidad real de un capricho que puede ser pospuesto”, explica José María Camarero, experto económico, a COPE.
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