Sam Darnold y la historia que nadie anticipó del Draft en 2018
Sam Darnold abre el palmarés de campeones de una de las clases más talentosas de quarterbacks que ha visto la NFL en últimos años.


El Draft de 2018 siempre se presentó como una mina de oro para la NFL. Nombres destinados a marcar época, estilos opuestos y carreras que parecían escritas desde la noche de selecciones. Años después, el primer quarterback de aquella generación en ganar un Super Bowl no fue el más dominante, ni el más mediático, ni el más premiado. Fue Sam Darnold.
El dato rompe cualquier lógica previa. Darnold cargó desde el inicio con el peso de ser elegido alto y de aterrizar en un contexto poco favorable con los Jets. Su etapa en Nueva York dejó más dudas que certezas, marcada por derrotas, cambios constantes y una estructura incapaz de acompañar su desarrollo. Para muchos, su nombre salió pronto de la conversación principal entre los quarterbacks de su clase.

Antes que los MVP’s
Mientras tanto, otros tomaron el protagonismo. Josh Allen, compañero de esa misma clase del Draft se transformó en un fenómeno físico y estadístico hasta conquistar el premio MVP. Lamar Jackson redefinió la posición con una versión explosiva del juego y también alcanzó la cima individual de la liga como el más valioso. Baker Mayfield, elegido con el primer pick global, vivió una carrera de altibajos, pero siempre bajo los reflectores. Ninguno de ellos, sin embargo, llegó antes al anillo.
La historia de Darnold avanzó por un camino menos visible. Cambios de equipo, roles secundarios, paciencia y aprendizaje. Lejos de ser el rostro de una franquicia, asumió funciones distintas, entendió el juego desde otra perspectiva y encontró un entorno propicio para crecer. Cuando llegó la oportunidad, respondió sin el ruido mediático que acompañó a sus compañeros de generación.
El Super Bowl ganado no borra los años difíciles ni reescribe por completo su trayectoria, pero sí le otorga un lugar inesperado en la historia. Darnold se convirtió en el primero de su clase en levantar el trofeo Lombardi, un logro que reordena el debate sobre éxito y desarrollo en la NFL. No siempre gana antes quien brilla más rápido.

Este desenlace también refleja la complejidad de evaluar carreras desde el Draft. El talento importa, pero el contexto pesa igual o más. Sistemas, entrenadores, paciencia y timing influyen de forma decisiva. El caso de Darnold funciona como recordatorio de que las trayectorias no son lineales y de que el éxito puede llegar por rutas menos evidentes.
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El Draft 2018 seguirá siendo recordado por su profundidad y por la calidad de sus quarterbacks. Pero su primer campeón ya tiene nombre. Y no es el que muchos imaginaban aquella noche.
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