¡Por fin! Llegaron los picks de la ronda Wild Card de la NFL 2025
El primer fin de semana de playoffs presenta un encuentro de una eliminación entre superpotencias


Por fin llegó el primer fin de semana de postemporada y con ello llegó también mi nuevo autoengaño favorito. Esta vez no dediqué una uva de los 12 deseos a correr un maratón ni dejar el azúcar para siempre. Mi propósito de inicio de año fue más ambicioso y más honesto: una dieta deportiva. No de comida, sino de tiempo. De atención. De pantallas. Elegir mejor qué ver porque el tiempo que antes tenía, ese que parecía infinito cuando no importaba si era martes o domingo, ahora se ha reducido a momentos breves dentro de una casa en donde convivo con una pequeña que todo el tiempo quiere jugar.
La idea suena sencilla. Elegir. Priorizar. Aprender de otros mundos. Apagar partidos irrelevantes. Ver menos, entender más. Una dieta como la que te recomiendan los médicos cuando ya no puedes vivir de papitas y demás frituras. El problema es que llega enero y la NFL no te pone una ensalada, te sirve una charola de galletas.Pienso en La Rana y el Sapo, el cuento de Arnold Lobel que conocí esta semana. Rana dice que deberían dejar de comer porque pronto se enfermarán. Sapo asiente. Comen una última galleta. Luego otra. Luego otra. Me imagino contárselo a mi hija y ella riendo porque entendería algo esencial de la vida antes que muchos adultos. El problema no es no saber parar, es creer que se puede parar mañana. El fin de semana de Wild Card es exactamente eso. Una última galleta que dura tres días. Al igual que cuando destapo un paquete de Oreo, me cuesta el autocontrol. No tengo disciplina cuando enfrente de mi hay cosas que me gustan.
“Now we have no more cookies to eat,” said Toad sadly. “Not even one.”
— Frog and Toad Bot (@FrogandToadbot) January 7, 2026
“Yes,” said Frog, “but we have lots and lots of willpower.”
“You may keep it all, Frog,” said Toad. “I am going home now to bake a cake.”
Mi última galleta no será mi última galleta este fin de semana. No se tratará sólo de mi equipo favorito jugando el domingo a medio día. Porque los seis encuentros programados comienzan a susurrarme que me quede pegado al sillón mientras 22 gladiadores combaten por llevar el balón de un lado a otro. La cartelera tiene muchas narrativas para una permanencia voluntaria. Philadelphia llega como sembrado tres con la ambición intacta de repetir campeón. Sólo nueve equipos lo han logrado. Los Eagles quieren ser el décimo y no se puede contar esa historia mirando resúmenes. Hay que ver en vivo si el campeón mantiene su jerarquía o cae.
La dieta deportiva empieza a flaquear cuando recuerdo que desde 1990, en 36 temporadas consecutivas, al menos cuatro equipos que se quedaron fuera un año regresaron a playoffs al siguiente. Carolina, Chicago, New England y San Francisco lo hicieron esta vez. Tres de ellos, además, ganaron su división después de haber sido últimos. Siete nuevos campeones divisionales en una sola temporada. La NFL no repite el menú. Cambia el plato principal cada año. Y yo quiero probarlo todo. Intento ser responsable. Pienso en apagar la televisión temprano, pero entonces aparece el dato de los quarterbacks. Doce de los 14 titulares de estos playoffs tienen menos de 30 años. Es la nueva generación que se ha apoderado de la liga y no me lo quiero perder. Josh Allen promedia 309.8 yardas combinadas por juego en postemporada, más que nadie en la historia con al menos 10 aperturas, aunque le falta el viaje al gran juego.
Jalen Hurts ya jugó dos Super Bowls en tres años y es el único con 10 pases y 10 carreras de touchdown en playoffs. Brock Purdy, el último de todos, ya llevó a San Francisco a febrero. C.J. Stroud, con 24 años, puede ganar un partido de playoffs por tercer año consecutivo.
Y cuando piensas que ya no habrá otra galleta más dentro del frasco, aparece Aaron Rodgers. 42 años. 22 aperturas de playoffs. Tercero de todos los tiempos en pases de touchdown en postemporada. Cuarto en yardas. Tal vez la última vez que pisa un campo en enero. ¿De verdad voy a apagar la televisión cuando el tiempo, ese que digo que no tengo, está ocurriendo frente a mí?
Estoy lejos de ser el único sin autocontrol. Formo parte de las estadísticas que hablan de una gran adicción. La NFL cerró la temporada regular con 18.7 millones de espectadores por partido, la segunda mejor marca registrada, sólo detrás de 1989. Creció 10 por ciento respecto al año pasado y siete por ciento frente a 2023. No es nostalgia. Es presente. Nielsen ahora mide bares, aeropuertos, restaurantes. La liga está en todas partes porque la gente decidió que quería verla en todas partes. Me descubro en el sillón, el lunes por la noche, sabiendo que mañana hay que despertar temprano. Houston contra Pittsburgh no estaba en el plan. Pero ahí está. Rodgers otra vez. Stroud otra vez. La última galleta. Rana y Sapo me observan desde el librero. Sé lo que debería hacer. Sé que apagar sería un acto de voluntad. Pero también sé algo más honesto y es que no quiero parar por ahora.
Quizá la dieta deportiva no consiste en ver menos, sino en entender por qué no puedes dejar de mirar. En aceptar que algunas etapas del año no se resisten porque como dice el viejo eslogan, no se puede comer sólo una.
Lo siento, este fin de semana no habrá para mi hija Bluey en la televisión, ni ninguna otra cosa que no sea football de la National League.
Juego de la semana
49ers en Eagles (-4.5)
Lo que ocurre este domingo en Filadelfia no debería pertenecer a la ronda de comodines. Es demasiado pronto para un choque entre dos franquicias que han definido la NFC en los últimos años. Pero así de caprichosa fue la temporada y así de implacable es enero. Eagles y 49ers se cruzan en wild card con la sensación de que uno de los verdaderos aspirantes al título quedará fuera antes de tiempo.
Filadelfia llega como campeón defensor del Super Bowl. Ha ganado cinco partidos consecutivos de playoffs en casa, incluido el 31-7 que sepultó a San Francisco en el Campeonato de la NFC de la temporada 2022. El Lincoln Financial Field sigue siendo territorio hostil en enero y este grupo lo sabe. Jalen Hurts, Saquon Barkley, AJ Brown y Brandon Graham han vivido noches largas, viajes cortos y domingos que definen carreras. Barkley, con 765 yardas combinadas en seis juegos de postemporada, promedia 127.5 por partido y es hoy el motor emocional y táctico de esta ofensiva.
Todo lo que necesitas saber del Wild Card de la NFL
San Francisco aparece desde un lugar incómodo, pero familiar. Terminó 12-5, uno de los mejores récords de la conferencia, y aun así viaja como sexto sembrado tras sobrevivir a una NFC Oeste brutal. Un resultado distinto ante Seattle en la última semana habría cambiado todo el mapa. Hoy, en cambio, los Niners juegan su supervivencia en la primera estación del camino.
Christian McCaffrey encarna esa urgencia. Suma 836 yardas desde la línea de golpeo en 7 partidos de playoffs, 119.4 por juego, una cifra histórica. Pero San Francisco no vive sólo de producción. Vive de la deuda. Desde 2019 ha disputado dos Super Bowls y dos veces ha caído. Llegar en repetida ocasiones habla de grandeza sostenida. No ganar ninguna, de una herida abierta.
Los Eagles, bajo Nick Sirianni, dominaron durante años el arte de sobrevivir en partidos cerrados. Esa virtud les dio un anillo y prestigio, pero también los dejó expuestos esta temporada. Algunas derrotas ajustadas, decisiones discutibles y una clasificación que los colocó terceros pese a no ser dominantes. Sirianni eligió descanso antes que sembrado en la Semana 18.
El historial reciente está dividido. Filadelfia ganó el duelo que más importó, la final de la NFC de 2023. San Francisco se llevó los cruces de temporada regular en 2021 y 2023. Ninguno llega intimidado. Ambos llegan con memoria.
Por eso este partido se siente fuera de lugar en el calendario. No es una antesala del Super Bowl. Es una eliminación temprana entre dos superpotencias que no deberían verse tan pronto.
Si San Francisco logra imponer ritmo, correr con constancia y evitar que el partido se rompa en jugadas improvisadas de Hurts, la narrativa puede cambiar. No sería sólo una victoria de visitante. Sería el golpe que anuncie que el campeón deja el trono apenas un año después de derrocar a la dinastía de los Chiefs. 49ers 24-21 Eagles
It’s Time to Strike ⛏️ pic.twitter.com/iNAa90Mh7Q
— San Francisco 49ers (@49ers) January 8, 2026
Picks en pocas palabras
Rams (-10.5) en Panthers:
El antecedente inmediato entre Panthers y Rams no es un recuerdo lejano, es una advertencia. En la semana 13, Carolina venció 31-28 a Los Ángeles con la mejor versión de Bryce Young desde que llegó a la liga. El quarterback lanzó tres pases de touchdown y firmó un rating de 147.1, el más alto de su carrera, en un partido que cambió la percepción sobre el ataque de los Panthers y dejó expuestas grietas en una potencia ofensiva.
La historia entre ambos en playoffs añade una capa más de tensión. Sólo se han enfrentado una vez en postemporada y fue un duelo que quedó grabado en la memoria de la liga. El 10 de enero de 2004, los Panthers derrotaron a los entonces St. Louis Rams 29-23 en doble tiempo extra, en el sexto partido de playoffs más largo en la historia de la NFL. Dos décadas después, los Rams cobrarán venganza. Panthers 13-30 Rams
Packers (-1.5) en Bears:
Bears y Packers llegaron a enero cargando una paridad. En la temporada dividieron la serie, con victorias locales que confirmaron que el contexto importa tanto como el talento. Green Bay se impuso 28-21 en la semana 14, mientras que Chicago respondió en la semana 16 con un triunfo 22-16 en tiempo extra, un partido largo, tenso y resuelto por detalles mínimos.
La identidad de Chicago se construyó desde la defensa. Los Bears lideraron la NFL en robos de balón con 33 y, al mismo tiempo, fueron el equipo que menos entregas sufrió con solo 11, una combinación que explica su capacidad para sobrevivir incluso cuando la ofensiva no domina. En playoffs, la historia tampoco ofrece ventajas claras. Packers y Bears dividieron sus dos enfrentamientos de postemporada, ambos disputados en Chicago. Los Bears se quedarán con el botín. Packers 20-23 Bears
Bills (-1.5) en Jaguars:
Jacksonville llega a esta instancia en el mejor momento posible. Ocho victorias consecutivas lo empujaron a la postemporada con confianza, mientras que Buffalo cerró fuerte, ganando cinco de sus últimos seis partidos, fiel a la costumbre de crecer cuando el calendario se acorta. Josh Allen sumó 39 touchdowns combinados por pase y carrera, Trevor Lawrence quedó apenas detrás con 38, segundo y tercero de la liga en esa categoría, dos líderes capaces de cambiar el partido con una sola jugada.
La tensión real está en el choque de identidades. Los Bills construyeron su ataque desde el suelo, liderando la NFL con 2,714 yardas terrestres, 159.6 por partido, y 30 touchdowns por esa vía. Jacksonville, en cambio, hizo de la contención su sello. Permitió solo 85.6 yardas terrestres por juego, la mejor marca de la liga. Es una colisión directa entre la fortaleza de uno y la especialidad del otro, un cruce donde el control del ritmo puede definir quién sigue vivo en enero. Bills 30-24 Jaguars
Chargers en Patriots (-3.5):
New England vuelve a enero por primera vez desde la ronda de comodines de 2019 y lo hace con un historial que pesa. Los Patriots ganaron los tres enfrentamientos de playoffs ante los Chargers en la era del Super Bowl. Este regreso no es nostálgico. Es funcional. Lideraron la AFC en puntos anotados con 28.8 por partido y en yardas totales con 379.4, cifras que describen a un equipo que encontró identidad antes que urgencia con Drake Maye como su nuevo quarterback franquicia. Chargers 20-27 Patriots
Beat LA. pic.twitter.com/4aBikD0smf
— z - New England Patriots (@Patriots) January 8, 2026
Texans (-3) en Steelers:
Houston llega a enero con una racha que cambia la percepción. Nueve victorias consecutivas lo convirtieron en el equipo más encendido de la liga, la seguidilla más larga desde los 49ers de 2022. No es una ilusión ofensiva ni un golpe de calendario. Es defensa. Los Texans lideraron la NFL en yardas permitidas con 277.2 por partido y terminaron segundos en puntos en contra con 17.4, una identidad clara que viaja bien y se sostiene bajo presión.
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Pittsburgh, en cambio, juega contra su propia espera. Campeón de la AFC Norte por primera vez desde 2020, vuelve a tener playoffs en casa con la necesidad de romper una sequía incómoda. Los Steelers no ganan un partido de postemporada en Heinz Field desde la ronda de comodines de 2016, aquella noche de enero de 2017 ante Miami. Historia reciente contra presente dominante. En ese cruce, la paciencia puede ser tan decisiva como el talento. Texans 20-14 Steelers
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