¡Por fin! Llegaron los picks de la ronda divisional de la NFL 2025
El sábado estará marcado por un duelo entre el mejor quarterback y la defensiva con más sacks en la campaña


Enero tiene pocas ceremonias compartidas. El aguinaldo ya es un recuerdo borroso y el gimnasio vuelve a llamarte por tu nombre completo. En ese desierto cultural aparece la postemporada de la NFL como una fogata primitiva. No importa edad, oficio ni nivel de afición. El futbol americano logra que personas que no se conocen demasiado se sienten juntas, coman lo mismo, sufran al mismo tiempo y discutan como si llevaran años haciéndolo.
El sábado por la noche mi casa fue tomada por una de esas ceremonias modernas que surgen al calor de los playoffs. Packers contra Bears. Rivalidad histórica, horario amable y la excusa perfecta para beber algunas cervezas. Un par de amigas de mi pareja llegaron ataviadas con prendas de Chicago como si el mismo Lago Michigan las hubiera parido. Se hicieron fans de los Bears esta temporada y en cuestión de semanas desarrollaron el acento emocional de alguien que lleva décadas sufriendo en las gradas de Soldier Field. El 31 de diciembre viajaron a la capital mundial de la Deep-Dish Pizza sin importar pasar el Año Nuevo en la fila para abordar un avión, soportaron temperaturas bajo cero en el estadio y regresaron contando la experiencia como si hubieran cruzado el Ártico a pie. Caleb Williams, Colston Loveland ya son parte de su identidad y hasta de su familia.
Además de que el partido fue fascinante, también lo fueron ellas. Personas con las que rara vez había hablado de futbol americano estaban maldiciendo a los referees, calculando relojes y celebrando terceras oportunidades como si su estabilidad emocional dependiera de eso. En mi sala ocurrió algo más interesante que un simple juego. La NFL logró transformar la curiosidad de septiembre en pertenencia.
Lo que pasó dentro de mis cuatro paredes fue una versión doméstica de lo que ocurrió en todo el país durante la ronda de comodines. La liga volvió a recordarnos que no tiene competencia real cuando se trata de atención colectiva. El Bears-Packers transmitido en Estados Unidos por Amazon Prime Video se convirtió en el partido más visto en streaming en la historia de la NFL con 31.6 millones de espectadores. El récord anterior había sido el Lions-Vikings de Navidad en Netflix con 27.5 millones. El domingo por la noche, 41 millones siguieron el 49ers contra Eagles, el juego de comodines más visto en cualquier cadena desde 2022 y el mejor de la televisora desde 2015.
Rams contra Panthers reunió a 28 millones, la mayor audiencia para un juego sabatino vespertino desde 2011. Bills contra Jaguars promedió 32 millones y alcanzó picos de 41 millones al final. Incluso el Chargers contra Patriots, el duelo más insípido del fin de semana, llevó a 28.9 millones a NBC, su mejor registro dominical nocturno desde el Super Bowl LIX.
Los niveles de audiencia no fueron casualidad . El dramatismo fue de novela bien escrita. Hubo 12 cambios de liderato en el último cuarto a lo largo de seis partidos. Cuatro equipos ganaron tras ir abajo en los últimos tres minutos. Bills, Bears y Rams anotaron el touchdown definitivo en los dos minutos finales. Más del 80 por ciento de las jugadas se disputaron con diferencia de una posesión. Cuatro partidos se decidieron por cuatro puntos o menos.
Mientras celebramos audiencias históricas y nos dejamos arrastrar por la brutalidad estética del juego, seguimos siendo espectadores de 22 gladiadores que ponen el cuerpo, el cerebro y el futuro en cada snap. Sí, muchos cobran salarios que superan a los de investigadores científicos, médicos o directores ejecutivos. El dinero no anestesia las consecuencias.
Un estudio de la Universidad de Harvard obliga a mirar el reverso del espectáculo. Analizó datos del Índice Nacional de Muertes de Estados Unidos entre 1979 y 2019 y siguió la trayectoria de 34,013 exatletas profesionales. De ellos, 20,765 jugaron en la NFL. Se documentaron 101 suicidios. Hasta 2010 no había diferencias significativas entre la NFL, la MLB y la NBA. A partir de 2011 el patrón se rompió. Entre 2011 y 2019, el riesgo relativo de suicidio entre exjugadores de la NFL fue 2.64 veces mayor que el de exatletas de beisbol y basquetbol, incluso ajustando edad de retiro, raza e índice de masa corporal.
La NFL puede celebrar su hegemonía cultural y nosotros podemos seguir reuniéndonos frente a la pantalla, riendo, gritando y creyendo durante tres horas que la vida se define en una yarda. Ambas cosas pueden coexistir. El goce y la incomodidad son una estadística que no aparece en el marcador y, al menos para mí, eso lo hace un gusto culposo.
A weekend we'll never forget.
— NFL Films (@NFLFilms) January 15, 2026
The 2025 Wild Card round, through the lenses of NFL Films 🎥 pic.twitter.com/pxYjK2uGNP
Juego de la Semana
Bills en Broncos (-1.5):
En realidad cualquiera de los cuatro cruces divisionales podría reclamar la marquesina de Juego de la Semana sin que nadie proteste demasiado. Todos vienen cargados de historia, de heridas viejas y de nuevas promesas. Pero si se observan las líneas de apuesta y se rasca un poco debajo de la superficie, el enfrentamiento entre Buffalo y Denver es el que mejor resume lo que son estos playoffs. Equilibrio extremo, estilos opuestos y una sensación constante de que cualquier error puede convertirse en el final del sueño de Super Bowl
La línea lo dice todo. Buffalo abrió favorito por un punto. En cuestión de días Denver dejó a los Bills como underdogs por un punto y medio. Estos equipos están peligrosamente cerca.
Denver vuelve a ser local en playoffs por primera vez desde enero de 2016, cuando derrotó a New England en la final de la AFC antes de ganar el Super Bowl 50. Es el primer sembrado de la conferencia por primera vez desde 2015 y lo logró apoyado en una defensa que no solo domina, invade. Los Broncos lideraron la NFL con 68 sacks, 11 más que el segundo lugar, la cifra más alta desde los Vikings de 1989. Permitieron apenas 278.2 yardas por partido, 91.1 por tierra y solo 18.3 puntos por juego. Su diferencial de capturas fue de +45, el mejor en una sola temporada en la historia de la liga.
Esta defensa no busca ahogar. Busca incomodar. Presiona al quarterback en el 40 por ciento de sus retrocesos, concede menos de una yarda antes del contacto a los corredores y permite la menor separación posible a los receptores. Es una defensa que vive encima. Podrías llevar una mochila llena de tocino a un parque para perros y recibir más espacio personal.
Y del otro lado está Josh Allen.
El Jugador Más Valioso de 2024 llega a Denver después de dejar el cuerpo entero en su primera victoria como visitante en playoffs desde 1993 para la franquicia. Allen no solo ganó, sobrevivió. Y su recompensa es enfrentar a una defensa aún más física, liderada por Pat Surtain II, Jugador Defensivo del Año. Será apenas la quinta vez en la historia de la NFL que el MVP reinante y el DPOY se enfrenten en postemporada.
Allen no juega contra esquemas, los erosiona. Es el quarterback con más yardas por tierra en la historia de los playoffs con 701 y el segundo con más touchdowns terrestres con nueve. En 14 juegos de postemporada suma 3,632 yardas por aire, 701 por tierra y 36 touchdowns totales. Promedia 309.5 yardas combinadas por partido, la cifra más alta jamás registrada por un mariscal con al menos 10 aperturas en playoffs.
Contra Jacksonville volvió a demostrar que su versión de enero es otra cosa. Superó a Steve Young en touchdowns terrestres de postemporada y ahora está a uno de empatar a Jalen Hurts con la mayor cantidad en la historia. Con tres touchdowns combinados el sábado podría convertirse en apenas el quinto quarterback con al menos ocho juegos de ese tipo en playoffs, una lista donde sólo aparecen TomBrady, Patrick Mahomes, Joe Montana y Aaro Rodgers.
El problema para Buffalo es el contexto. Denver es uno de los dos equipos que permiten menos de 5.5 yardas por intento tanto en cobertura personal como en zona. Y además protege a su propio quarterback como nadie. Permitió apenas 23 capturas en temporada regular, empatado como el mejor registro de la liga.
La historia reciente favorece a Buffalo. Los Bills han ganado los dos enfrentamientos de playoffs ante Denver, incluido el Campeonato de la AFC de 1991 y el comodín de la temporada pasada con un contundente 31-7. Ambas franquicias han llegado 10 veces al juego por el título de conferencia.
Este partido no se va a definir temprano. Va a doler. Va a incomodar. Y probablemente se decida cuando la defensa más agresiva de la liga intente dar un último golpe y el quarterback más indomable del momento intente crear algo donde no hay nada. Bills 24-21 Broncos
Picks en pocas palabras
49ers en Seahawks (-7): Seattle y San Francisco dividieron la temporada y también la historia de playoffs. Los Seahawks llegan como sembrado uno tras ganar en Santa Clara en la Semana 18. Los 49ers han ganado siete juegos divisionales seguidos, una racha que pesa en enero. Seattle es local, San Francisco sabe jugar este mes, pero está muy golpeado. 49ers 20-23 Seahawks
Texans en Patriots (-3): Houston llega suelto tras lograr la primera victoria de playoffs como visitante en su historia. New England volvió a ganar en postemporada por primera vez desde 2019 y es local otra vez. Los Patriots han ganado ocho juegos divisionales consecutivos, récord de la liga. La defensa de Houston agobiará a Drake Maye. Texans 21-17 Patriots
Los Giants aseguran la llegada de John Harbaugh
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Rams (-3) en Bears: Chicago y Los Ángeles se cruzan en playoffs por primera vez en 40 años. Los Bears buscan múltiples triunfos en casa en un mismo enero, algo que solo han logrado dos veces. Los Rams ya han demostrado que saben ganar lejos en postemporada. La ofensiva de Los Ángeles es un circo de cinco pistas. Rams 30-20 Bears
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