New England Patriots, entre anillos y cicatrices
La franquicia de Nueva Inglaterra suma una derrota histórica en el partido por el título y queda sola en una estadística que contrasta con su era de dominio absoluto en la NFL


La historia de los New England Patriots siempre se contó desde la cima. Dinastía, dominio, anillos y una era hegemónica que pareció eterna. Sin embargo, el último Super Bowl dejó una huella distinta. La franquicia de Foxborough alcanzó una cifra que nadie desea obtener en la NFL, pues con la derrota ante los Seahawks, ahora son el equipo que más caídas del Gran domingo tienen en sus libros.
El dato irrumpe con fuerza porque choca con el relato habitual. Los Patriots se construyeron como sinónimo de éxito durante dos décadas, con seis campeonatos que definieron una época y un modelo que muchos intentaron copiar. Pero el Super Bowl también castiga y no perdona. Llegar tantas veces al partido final implica grandeza, aunque perderlo tantas veces deja cicatrices profundas en la memoria colectiva.
History: The Patriots now have lost their sixth Super Bowl, more than any other NFL franchise.
— Adam Schefter (@AdamSchefter) February 9, 2026
Nueva Inglaterra ya conocía ese sabor amargo desde sus primeras apariciones. Las derrotas ante los Bears y los Packers marcaron los cimientos de una franquicia que aún buscaba identidad. Años después, con Tom Brady y Bill Belichick al mando, el escenario cambió por completo, pero el desenlace no siempre sonrió. Los tropiezos frente a Giants y Eagles recordaron que ni el plan perfecto garantiza la victoria en la noche decisiva.
Este sexto revés coloca a los Patriots en una posición solitaria dentro del archivo histórico de la NFL. Ni Broncos, ni Vikings, ni Bills acumulan tantas caídas en el Super Bowl. Es una estadística que duele, aunque también revela una presencia constante en el partido más importante del calendario. Perder seis finales significa antes ganar muchas batallas previas, atravesar conferencias y sostener un nivel competitivo durante generaciones.

El contexto actual añade otra capa al debate. Sin Brady ni Belichick, la franquicia transita una reconstrucción que aún busca rumbo. Esta derrota no pertenece a la era dorada, pero dialoga con ella. El peso del pasado siempre aparece, incluso cuando los protagonistas ya no están en el campo ni en la banda.
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En Foxborough saben que la grandeza no se mide solo por los trofeos. También se mide por la capacidad de regresar, de aceptar golpes y de redefinir la identidad. Este nuevo registro histórico no borra los años de dominio, aunque obliga a mirar la historia completa, con luces y sombras. Los Patriots ya demostraron que saben levantarse. El desafío ahora pasa por convertir esta estadística incómoda en combustible para el futuro. Porque en la NFL, incluso los gigantes conviven con las derrotas que nadie quiere recordar.
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