Donald Trump no estará en el Super Bowl LX: “Bad Bunny y Green Day siembran odio”
El presidente de Estados Unidos descartó su presencia en el Super Bowl LX y criticó duramente la elección de Bad Bunny y Green Day como los artistas encargados del evento.


Estados Unidos atraviesa semanas de alta tensión social y política. Las recientes actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), especialmente tras varios operativos que han terminado en enfrentamientos y muertes en ciudades como Minneapolis, han reactivado un clima de protesta constante en distintos puntos del país. Las calles vuelven a ser escenario de manifestaciones y el debate sobre el uso de la fuerza federal domina la agenda pública.
Este contexto ha terminado por salpicar incluso a los grandes eventos deportivos. El Super Bowl LX, el espectáculo más seguido del año en territorio estadounidense, no es ajeno a la polarización que vive el país. La elección de Bad Bunny como artista del medio tiempo y Green Day como acto previo al partido ha generado reacciones encontradas, incluso desde la Casa Blanca.

Dicho lo anterior, la gran noticia llegó finalmente: El presidente Donald Trump confirmó que no asistirá al Super Bowl y fue contundente al explicar sus motivos durante una entrevista con The New York Post.
“Estoy en contra de ellos. Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio. Terrible”, declaró el mandatario, en referencia directa a los artistas elegidos para el evento. Trump también descartó que su ausencia tenga que ver con falta de interés, aunque dejó entrever razones logísticas:“Está demasiado lejos. Me gustaría ir. Me han recibido muy bien en el Super Bowl. Les caigo bien. Si estuviera un poco más cerca“ añadió el mandatario.

La postura del presidente contrasta con la de los propios protagonistas del espectáculo. Tanto Bad Bunny, encargado del show de medio tiempo, como Green Day, que actuará antes del inicio del partido, han manifestado en distintas ocasiones su rechazo a las políticas migratorias y a los tratos actuales del gobierno estadounidense, posicionándose del lado de las comunidades afectadas y de las protestas que recorren el país.
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Así, el Super Bowl LX se perfila no solo como una cita deportiva de alcance global, sino también como un nuevo escenario donde el deporte, la música y la política vuelven a cruzarse en uno de los momentos más tensos que vive Estados Unidos en los últimos años.
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