Boxeo

Ryan García revela su periodo más oscuro antes de volver al ring ante Mario Barrios

El boxeador admitió el colapso físico y mental que sufrió antes del pleito con Rolly Romero

García confiesa la batalla mental y física que casi acaba con su carrera.
Ariel Velázquez
Especialista en periodismo deportivo con vocación en investigación y en artículos de largo aliento.
Estados Unidos Actualizado a

Ryan García decidió ordenar su último año a partir de los hechos que lo sacaron del ring y lo devolvieron a él. En entrevista con Covers, el peleador estadounidense describió una cadena de deterioros que afectaron su preparación y terminaron por definir su actuación previa al combate que ahora antecede a su regreso, con la mira puesta en Mario Barrios.

García reconoció que enfrentó a Rolando Romero con el cuerpo agotado y la mente fuera de ritmo. Señaló que no fue una falta de interés competitivo, sino una incapacidad constante para entrenar. El cansancio aparecía ante tareas básicas y su acondicionamiento quedó reducido a dos días por semana.

El origen del desgaste, explicó, comenzó tras el combate frente a Devin Haney que luego fue anulado por un positivo a trazas de ostarine. García negó el uso de sustancias y afirmó que la situación detonó meses de consumo diario de alcohol y una reacción de enojo permanente contra aficionados, autoridades y su propio entorno. Ese periodo, dijo, dañó su condición física de manera directa.

La inestabilidad se trasladó fuera del gimnasio. García relató que pasó por la cárcel tras destruir una habitación de hotel y que permaneció tres días en un instituto de salud mental. También reconoció episodios de violencia material en su casa. Hoy define ese tramo como confuso y difícil de reconstruir con precisión.

“Fui a la cárcel. Rompí todo en una habitación de hotel. Tuve que pasar tres días en un centro de salud mental. Hice un montón. Rompí todo en mi casa. Para mí, estar aquí ahora mismo es una locura. No puedo explicarte exactamente qué fue.No podía ponerme en marcha. No podía entrenar, no podía hacer nada, estaba muy débil, y era una receta para el desastre”, contó García a Covers.

Sobre la derrota ante Romero, sostuvo que no representó su nivel real. Afirmó que una lesión en la mano influyó, aunque subrayó que el punto central fue la desconexión personal con la que subió al ring. Señaló que ahora la mano está recuperada y que lo principal es haber vuelto a entrenar con regularidad.

“Diría que probablemente fue por todo el año de abusos después de la pelea con (Devin) Haney (tras la cual fue suspendido). Bebía a diario, me daba igual. Estaba muy enojado, muy enojado con el mundo. Muy enojado con todos, muy enojado con la gente que me rodeaba, y enojado con los aficionados, enojado con la comisión de boxeo, con todos. Estaba furioso, me sentía agraviado. Sentía que nadie escuchaba mi versión y me sentía engañado”.

El proceso de retorno incluyó sobriedad, rutina diaria y atención médica. Los exámenes detectaron una infección bacteriana estomacal que afectaba su energía. Tras el tratamiento, dijo, el cuerpo comenzó a responder. Atribuyó un papel clave a un vecino, quien lo llevó al gimnasio de forma constante hasta que recuperó la disciplina y el enfoque.

García aseguró sentirse hoy más agresivo y claro que antes de su pelea de mayo. Visualiza victorias y acepta exponerse públicamente en una etapa en la que su historia personal acompaña cada movimiento deportivo.

Rechazó pelea con Jake Paul

El cambio de García también se reflejó en sus decisiones económicas. Señaló que rechazó una oferta de 20 millones de dólares para pelear con Jake Paul y optó por un camino distinto al considerar desproporcionado el emparejamiento por diferencia de peso. Admitió que 70 millones habría sido una cifra imposible de ignorar, aunque no aseguró que habría aceptado.

“Me ofrecieron 20 millones de dólares”. Me decidí por Barrios por menos, así que eso es para que vean que ahora mismo no me preocupa. Y ese es un enfrentamiento absurdo (para mí). Pesa 220 libras. ¿De qué estamos hablando? No voy a dejar que este tipo se crea tan bueno sólo por ser peso pesado y querer pelear con 135 libras. La gente no va a pensar que soy bueno a menos que lo noquee. ¿Cómo voy a noquear a un tipo de 100 kilos que sabe boxear?“

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Con marca de 24-2 y 20 nocauts, García cargó en los últimos 10 meses con una suspensión de un año y una multa de un millón de dólares tras la sanción de abril de 2024. El Consejo Mundial de Boxeo (WBC, por sus sigla en inglés), levantó hace poco la suspensión. Hoy vuelve a escena con un relato todavía reciente y con la obligación de respaldar en el ring la versión de sí mismo que afirma haber recuperado.

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