Mundial 2026

Mundial 2026: la fiesta del futbol, bajo la sombra de las visas y el miedo migratorio

El Mundial no se salvará de las política migratorias estrictas del POTUS, Donald Trump.

Trump vigilará de cerca los visados de hinchas que visitarán Estados Unidos por la Copa del Mundo.
Jonathan Ernst
Frida Suari
Maestra en Periodismo Deportivo y Licenciada en Periodismo. Con paso por las redacciones de Récord, 'El 10' y Deportrece. Escribe de fútbol y ve partidos por deporte porque le hace sentir viva, igual que la fotografía digital y el cine.
Estados Unidos Actualizado a

Desde tiempos inmemorables, una Copa del Mundo siempre lo ha paralizado todo. Las vísperas del evento que une al mundo frente a un televisor tienden a estar cargadas de emociones; pero el Mundial de 2026 es punto y aparte.

48 selecciones y tres países anfitriones harán posible el Mundial más grande hasta la fecha y el verano quedará marcado por la pasión desde suelo azteca, americano y canadiense. Sin embargo, en Estados Unidos la narrativa oficial se mueve entre la hospitalidad y la sospecha.

Trump vigilará de cerca los visados de hinchas

El espectáculo deportivo no abandona su spot en Norteamérica: a menos 24 horas de anunciar que el sorteo de grupos del Mundial se celebrará en el Kennedy Center de Washington, Donald Trump reapareció con una advertencia:

Algunos países tendrán todo “muy fácil” para entrar al país, mientras que los habitantes de otros países será un poco más difícil.

Mundial 2026: la fiesta del futbol, bajo la sombra de las visas y el miedo migratorio

El mensaje queda ilustrado por un contexto complejo: las redadas diarias contra migrantes indocumentados, la revocación de permisos de residencia temporal y la verificación masiva de más de 55 millones de visados.

Desde la Copa Oro 2025 y el Mundial de Clubes, miles de familias inmigrantes abortaron misión de asistir a un partido, pues tenían la certeza de que serían detenidos y deportados ante un ambiente de vigilancia que no ha parado a niveles de intensificación.

Aparte, el zarpazo del presidente se contradice con lo que la secretaria de seguridad nacional, Kristi Noem, aseguró: que "todos serán examinados a fondo, pero serán bienvenidos a este país".

La Fédération Internationale de Football Association había minimizado la influencia de estas políticas sobre sus torneos en junio a manera de reforzar el cometido principal; que el Mundial sea un espacio de unidad.

Pero la paradoja está a la orden del día: el evento que debería simbolizar la apertura de fronteras y la unión de culturas llega en un país en donde la frontera es, precisamente, el tema más conflictivo.

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