Centroamérica

El futbolista hondureño que estuvo a prueba con PSG

En pleno PSG de reconstrucción, García rozó la élite europea mediante amistosos internacionales, la 11 en su espalda y un recuerdo que aún cuelga en casa de su madre.

En pleno PSG de reconstrucción, Boniek García rozó la élite europea mediante amistosos internacionales, la 11 en su espalda y un recuerdo que aún cuelga en casa de su madre.
Frida Suari
Maestra en Periodismo Deportivo y Licenciada en Periodismo. Con paso por las redacciones de Récord, 'El 10' y Deportrece. Escribe de fútbol y ve partidos por deporte porque le hace sentir viva, igual que la fotografía digital y el cine.
Estados Unidos Actualizado a

El último paso de un jugador previo al retiro es memorable, usualmente hilado a algún club raíz de su país; un movimiento sumamente intencionado, a manera de tributo y para dar el cierre con broche dorado.

La temporada previa a colgar los botines suele ser la mejor, pero para Boniek García fueron sus días dorados en París, cuando se sometió a pruebas con PSG a sus 23 años.

Corría el año 2008 y el chico de Tegucigalpa militaba en Marathón, pero justo en ese ámbito fue que tomó un viaje a Europa y la situación terminó en disputa de amistoso y hasta con una fotografía de él a las afueras del estadio.

En la misma camada que Giuly y Makélelé

El mediocentro contaba con piernas frescas que le valieron para hacerse del dorsal ‘11′, aspecto que le dio a entender que sus actuaciones ante Benfica / Vitória Guimarães en Portugal habían sido enriquecedoras.

Al respecto compartió que todo se sintió como una simulación:

«la verdad me tomó por sorpresa, imagínate llegar al PSG y que te den la camiseta 11; y eso que me llevaron para jugar como defensa»

reconstrucción deportiva es lo que atravesaba el París Saint-Germain alrededor del 2008: su situación era lejana al poder económico que más tarde obtendría por el capital catarí, no obstante, el club sí buscaba estabilidad en la Ligue 1 y fue que apostó por mezclar experiencia internacional con apuestas de bajo perfil.

Fue en los primeros días de García en PSG que se incorporó Claude Makélélé, campeón de todo con el Real Madrid y referente absoluto del mediocampo europeo, además de Ludovic Giuly, recién salido del FC Barcelona; la presencia de ambos no solo elevó el nivel competitivo del plantel, sino que marcó el vestuario con liderazgo y jerarquía.

Este dúo llegado de España fue clave para los días en que Boniek formó parte de la gira de pretemporada, pues recalca que ellos le ayudaron con la traducción.

El futbolista hondureño que estuvo a prueba con PSG

reconstrucción deportiva es lo que atravesaba el París Saint-Germain alrededor del 2008: su situación era lejana al poder económico que más tarde obtendría por el capital catarí, no obstante, el club sí buscaba estabilidad en la Ligue 1 y fue que apostó por mezclar experiencia internacional con apuestas de bajo perfil.

Fue en los primeros días de García en PSG que se incorporó Claude Makélélé, campeón de todo con el Real Madrid y referente absoluto del mediocampo europeo, además de Ludovic Giuly, recién salido del FC Barcelona; la presencia de ambos no solo elevó el nivel competitivo del plantel, sino que marcó el vestuario con liderazgo y jerarquía.

Uno de los gestos más significativos de esa etapa llegó lejos de los reflectores: tras los amistosos, una fotografía que le tomaron al catracho en uno de los juegos fue exhibida en el estadio como parte del material oficial del club, un detalle simbólico que reflejó cómo, al menos por ese momento, ya era considerado parte del grupo.

“Había una foto mía en el estadio que costaba 70 euros. Yo andaba sin pisto, entonces no me la compré. Al rato llega Camara, el defensa central que tenía el equipo y me dice ‘toma, es tuya la foto. Esa foto la tengo en la casa de mi mamá”

El gesto de Zoumana Camara, defensor central del equipo, terminó por sellar una experiencia que trascendió lo deportivo y quedó marcada en lo humano.

La camiseta 11 y una decisión final

Aunque había llegado para desempeñarse como defensa, recibir la camiseta número 11 —un dorsal históricamente ofensivo— alimentó la ilusión de quedarse en el club. Sin embargo, las decisiones tácticas terminaron con peso de más y así lo relató recientemente en entrevista con Brayan García en Playa TV:

“El técnico quería un jugador más estático y que no fuera tanto al ataque. Pero me hicieron sentir parte”.

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El paso por PSG dejó algo que no siempre se mide en contratos: sentirse parte, convivir con figuras consagradas y comprobar que el nivel alcanzado permitía competir, al menos por un momento, en uno de los escenarios más exigentes del fútbol europeo.

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