Ni México, ni Venezuela: el próximo país latinoamericano para el que EEUU propone un cambio de Gobierno
Marco Rubio planta bandera política de Estados Unidos frente a Cuba tras la audaz jugada en Venezuela.


En medio del revuelo diplomático que generó la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, una operación que marcó un antes y un después en la política exterior de Washington este año, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, abrió otro frente de alta tensión con otro histórico rival, que es Cuba.
Durante una audiencia en el Senado estadounidense, Rubio afirmó que a la administración del presidente Donald Trump “le encantaría ver un cambio de régimen en Cuba”, sembrando así inquietud en La Habana y en gobiernos de la región. Pero, como suele suceder en la retórica diplomática estadounidense, el funcionario matizó que ese deseo no equivale necesariamente a una intervención directa similar a la vista en Venezuela.
Secretario Rubio sobre Cuba: ¿Cambio de régimen? Creo que nos gustaría ver ese cambio de régimen... No cabe duda de que sería de gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de ser gobernada por un régimen autocrático. pic.twitter.com/CiKUfVlof8
— USA en Español (@USAenEspanol) January 29, 2026
El país latino para el que USA propone cambio de gobierno
“La intención de Estados Unidos es que Cuba deje de estar gobernada por un régimen autocrático”, declaró Rubio ante los legisladores, aunque insistió en que ver un cambio no significa que Washington vaya a provocarlo. Este matiz, más que una suavización, parece una táctica calculada para mantener presión política sin cruzar aún la línea que implicaría confrontación militar abierta.
La declaración llega en un contexto complejo: desde la caída de Maduro, Cuba ha perdido un aliado clave y enfrenta una profunda crisis económica, agravada por la interrupción de subsidios energéticos que venía recibiendo de Caracas. Las autoridades cubanas han rechazado las insinuaciones de injerencia extranjera y reafirmado su soberanía, aunque el clima de confrontación verbal con Washington no se veía tan intenso desde hace décadas.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, se ha consolidado como una de las voces más duras dentro del gobierno estadounidense respecto a los regímenes autoritarios de la región. Su intervención ante el Senado no solo reafirma el giro estratégico de Estados Unidos hacia una postura más proactiva, sino que también coloca a La Habana, sin ser nombrada oficialmente como objetivo militar, en el centro de un debate cargado de implicaciones geopolíticas y económicas.
Analistas regionales advierten que este tipo de pronunciamientos podrían intensificar la confrontación entre ambos países, alterar las dinámicas migratorias y tensionar aún más los lazos diplomáticos en América Latina, donde la memoria histórica de intervenciones externas sigue siendo un factor sensible en la percepción pública.
En este escenario, Cuba, empujada por múltiples crisis internas y los efectos colaterales de la estrategia estadounidense en Venezuela, se perfila como el próximo tablero interpretativo de la política exterior de Washington, no necesariamente un teatro de guerra, pero sí un espacio donde se juega buena parte de la narrativa regional sobre cambios de gobierno y poder en el hemisferio.
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