El opositor venezolano habla, en la segunda parte de la entrevista exclusiva con AS, sobre las contradicciones de la administración Trump sobre su país y los pasos rumbo a una transición democrática.

Juan Guaidó: “Nosotros nunca negamos la existencia del chavismo; ellos negaron la participación política”

No te pierdas la primera parte de la entrevista con Juan Guaidó.
- Existe un doble discurso de la administración Trump con Venezuela. Por un lado denuncia la violencia del régimen de Maduro y, por el otro, omite mencionar la crisis humanitaria y de Derechos Humanos mientras finaliza las protecciones migratorias temporales para los venezolanos en Estados Unidos y les ordena autodeportarse. El mismo Homeland Security contradijo a su titular, Kristi Noem, sobre la viabilidad de que los venezolanos en EEUU aplicaran para adquirir estatus de refugiados. Usted, como figura de la oposición venezolana, ¿cómo navega con este apoyo político tácito que luego se contradice con acciones punitivas hacia sus compatriotas y hacia la diáspora venezolana?
Para nosotros como venezolanos lo primero es recuperar nuestro país. Eso también implica proteger a los más vulnerables, eso implica a los que no tienen papeles, no sólo en Estados Unidos, sino en Colombia, en Perú, en Ecuador, en España. El no tener papeles es un drama. Pero, lo primero, es regresar a Venezuela y estamos conscientes que eso es saliendo de la dictadura. Hay que navegar en esos objetivos, porque no sólo hay que lidiar en la causa de la tragedia, que es la dictadura, sino con sus consecuencias, que es la migración, y la crisis de papeles y de identidad. En Colombia hay niños que no tienen nacionalidad, por ejemplo. Gracias a algunos esfuerzos del presidente Duque en su momento se logró nacionalizar a esos niños que no tenían patria. Todo esto ha sido una larga batalla que parece que ahora vemos el final del túnel.
- ¿El apoyo de Trump es un lastre para la oposición venezolana? Lo menciono por el doble discurso: por un lado denuncia al régimen de Maduro; por otro, persigue a inmigrantes venezolanos...
El apoyo de Trump ha sido una oportunidad para hacer justicia. Llevar ante la justicia a un dictador y la posibilidad de regresar a Venezuela. El presidente Trump es el presidente de Estados Unidos, que tiene una gran influencia en Latinoamérica y en el mundo entero, por su tamaño, poder, economía. Nosotros tenemos que entender eso. Es importante saber que tenemos un rol y lo ejerzamos en ese orden: en poder recuperar la democracia, en proteger a los vulnerables y entender que Trump es un aliado.

- ¿Cuál es su deseo para que los gobiernos latinoamericanos se unan en la reconstrucción de Venezuela? Anteriormente, había dicho que algunos países asumieron una posición ‘muy cómoda’ respecto al régimen de Maduro...
Creo que tienen una oportunidad de oro para la reconstrucción. Vamos a necesitar apoyo para eso. No sólo la infraestructura, sino el sistema de justicia, para recaudar información sobre la tragedia de corrupción que significaba la dictadura de Maduro. Suiza ya dijo que tiene muchísimas cuentas que provienen de esos fondos. Hay información que Maduro utilizaba la embajada en México para lavar dinero del narcotráfico... es un proceso muy amplio. La clave es pensar en cómo esto no puede pasar en Latinoamérica. ¿Cómo no se vuelva a instalar una dictadura de esa calaña que ha perjudicado a todo el continente? ¿Qué fue eso que nos faltó para detener lo que pasó? En vez de criticar una acción que llevó ante la justicia a un criminal, ¿cómo ejercerla previamente? ¿Cómo evitar que se instaure una dictadura como esta? ¿Cuáles son las señales tempranas? Necesitamos ese rol reflexivo que es importante, más allá de afinidades ideológicas autónomas o falsas, o reducir el conflicto a si estás a favor o en contra de los Estados Unidos y del presidente Trump. Eso sería infantil e hipócrita y no sirve a la evolución y al crecimiento de la región.
- ¿Cómo vislumbra que Venezuela se encuentre de aquí a un año? ¿Cómo se siente usted personalmente para afrontar lo que viene? ¿Hay demasiada cautela de cara a la transición?
Hay una frase: optimismo cauteloso. Es tomada del inglés. Sí, han sido muchos años de sufrimiento. Muchos años de sentir que estamos muy cerca de lograr el cambio; de ganar elecciones, incluso, y que no fueron reconocidas por la dictadura. De ver a tanta gente refugiada. Eso nos hace ser cautelosos, pero optimistas. ¿Cómo veo a Venezuela? Es aventurarse demasiado, pero espero que ya esté instalada una junta de transición que incluya a Alternativa Democrática, para reinstitucionalizar al país; con la posibilidad de convocatoria a elecciones para legitimar a todos los poderes; con el regreso de millones de venezolanos; con confianza en la industria privada venezolana para invertir y crecer puestos de trabajo; con que frene el flujo migratorio; con que se levante la economía y genere bienestar para todos los venezolanos; que podamos reconstruir la infraestructura que está en decadencia en Venezuela, no sólo hospitales y escuelas, sino llegar al Siglo XXI finalmente. Son muchos los sueños y las tareas pendientes. Nos veo encaminados hacia ese rumbo de emoción y de claro futuro. Daremos finalmente la bienvenida al Siglo XXI a Venezuela y eso me hace sentir con esperanza. Me hace sentir que el sacrificio de tantas personas valió la pena. La libertad lo vale. Regresará a nuestro país no sólo la ilusión, sino un plan de trabajo. Hay gran expectativa, no sólo en los venezolanos, sino en toda América Latina.

- ¿Es posible reconstruir Venezuela con la presencia del chavismo como formación política, aunque ya no como la hegemónica? ¿Es posible reconstruir Venezuela con el chavismo como un actor, como otros tantos, como debería ocurrir en una democracia? O la única forma de reconstruir Venezuela es sin el chavismo, con el chavismo sepultado...
Nosotros nunca negamos la existencia del chavismo o del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela). Ellos son los que han negado la participación política. Han tratado de hegemónicos, dictatoriales, represivos. Esa pregunta sería interesante hacérsela a ellos. ¿Van a trabajar democráticamente? Ellos son una realidad, siguen ahí en este momento, pero es una decisión suya. Como fue una decisión de Maduro terminar tras las rejas. Entiendo que es una realidad, que una transición tiene que ver también con ellos, como pasó en Chile, en Panamá, pero su comportamiento es lo que va a determinar si son un partido político democrático o van a seguir pretendiendo ser un partido hegemónico, que censura, que persigue. Esa pregunta es para la dirigencia que sigue ahí y que debe desmarcarse de la dictadura, del narcotráfico, de las violaciones de Derechos Humanos y de la persecución.
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