Golpe millonario: México se queda con la granja de Amway y la compañía pierde esta fortuna millonaria
Un terreno que valía miles de millones... Cómo una disputa legal transformó un símbolo agrícola en un pulso internacional.


Una disputa que parecía jurídica y técnica terminó con Amway perdiendo una fortuna tras la expropiación de su granja orgánica en México y el cierre definitivo de su reclamo por casi 3,000 millones de dólares ante un tribunal internacional.
La trama tiene su origen en Rancho El Petacal, una finca de 692 acres (casi 280 hectáreas) en el estado de Jalisco, donde Amway cultivaba plantas y hierbas que alimentaban la línea Nutrilite de suplementos y productos orgánicos. La empresa afirmó que la tierra era crucial para su cadena de producción y que su pérdida significaría un golpe millonario para su negocio global.
Amway loses $3 billion dispute after Mexico seized its 692-acre organic farm https://t.co/2bjr3satMU
— Grand Rapids Press (@GRPress) January 13, 2026
México se queda con la granja de Amway
Pero desde hace décadas, la propiedad de esa tierra estaba envuelta en un conflicto mucho más profundo; el Ejido San Isidro, una comunidad campesina con raíces históricas en la zona, había reclamado legalmente la tierra con base en una resolución presidencial de 1939 que les asignaba esos terrenos como parte de la reforma agraria.
En julio de 2022, el gobierno mexicano se la entregó oficialmente a la comunidad, argumentando que formaba parte de una restitución histórica pendiente. Amway consideró este acto “ilegal” y recurrió al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (ICSID), el tribunal de la Organización Mundial del Comercio encargado de dirimir conflictos entre Estados e inversores extranjeros.
La empresa buscaba una compensación gigantesca: alrededor de 3 000 millones de dólares por supuestas pérdidas económicas, inversión y valor de mercado del terreno. Sin embargo, el tribunal dictaminó que no tenía jurisdicción bajo el acuerdo comercial vigente (el USMCA, sucesor del TLCAN), y desestimó completamente la reclamación de Amway. No solo perdió la demanda, sino que también fue condenada a pagar las costas legales, más de 1.3 millones de dólares, al gobierno mexicano.
Para la compañía estadounidense, este fallo representa un retroceso inesperado. Amway destacó que el terreno no solo albergaba cultivos esenciales como espinaca, chía, romero o cítricos, sino que también servía como motor económico y social para la comunidad local, con inversiones en infraestructura, puestos de trabajo y programas comunitarios.
Por su parte, los ejidatarios celebraron la decisión como una victoria histórica en la lucha por sus tierras ancestrales, un derecho que, según ellos, había sido ignorado durante años en favor de intereses corporativos extranjeros.
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