Esto es lo que puedes hacer si el ICE se presenta en tu lugar de trabajo
Algunas claves para responder con calma y proteger tus derechos si el ICE llega a tu trabajo.


Cuando un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se presenta de improviso en un lugar de trabajo en Estados Unidos, la escena puede sentirse como una pesadilla burocrática o una intervención policial sacada de una película. Las redadas y visitas sorpresa, que han aumentado en los últimos meses en diferentes sectores y ciudades, han dejado a empleados y empleadores con dudas sobre qué hacer, cuáles son sus límites legales y cómo actuar sin poner en riesgo su seguridad o derechos.
Primero, es crucial entender que la agencia no tiene carta blanca para entrar en cualquier parte de una empresa. Los agentes pueden circular libremente por áreas abiertas al público, como vestíbulos, estacionamientos o zonas de atención al cliente, sin necesidad de una orden judicial. Pero si desean ingresar a zonas cerradas al personal, oficinas internas, salas de descanso o almacenes, deben presentar una orden judicial válida o contar con el consentimiento explícito del empleador, subrayan abogados laborales consultados.
¿Qué hacer si ICE se presenta en tu lugar de trabajo? https://t.co/lP9yamRNM5
— CNN en Español (@CNNEE) January 27, 2026
Esto debes hacer si el ICE se presenta en tu lugar de trabajo
Ante la llegada de ICE, la recomendación general es mantener la calma. Si no eres la persona designada para tratar este tipo de visitas, informa con respeto que no tienes autoridad para dar acceso y contacta de inmediato al punto de contacto legal de la empresa. Ese representante, habitualmente un gerente o responsable de recursos humanos, debe solicitar ver cualquier orden que presenten los agentes y enviar una copia al abogado de inmigración del empleador para su revisión urgente.
La orden judicial debe contener el nombre del tribunal que la emitió y estar firmada por un juez; sin esto, la agencia no puede entrar en áreas no públicas solo con una orden administrativa o con el nombre de ICE en un documento. En esos casos, la ley exige que el empleador, no un trabajador, otorgue permiso directo para que los agentes accedan.
En el terreno individual, los empleados tienen derechos que resguardar. Nadie está obligado a responder preguntas sobre su estatus migratorio ni a firmar documentos sin antes haber consultado con un abogado. Permanecer en silencio y pedir asesoría legal no solo es aconsejable, sino una herramienta de protección constitucional bajo la Cuarta y Quinta Enmienda, que limitan registros y autoincriminación.
Además, documentar lo que sucede, con notas, grabaciones o fotografías, siempre que no ponga en riesgo tu seguridad, puede ser valioso más adelante si se alega un abuso de derechos o una entrada no autorizada. Algunos expertos incluso recomiendan tener tarjetas de “Conozca sus derechos” que resuman estos principios para mostrarlas a los agentes si la situación lo permite.
Finalmente, ante este tipo de encuentros tensos, la preparación previa puede marcar la diferencia: definir protocolos internos, capacitar al personal sobre sus derechos y designar puntos de contacto legales ayuda a enfrentar una visita de ICE con menos confusión y riesgo. Y aunque nadie desea que esta realidad golpee su puerta, saber qué pasos seguir y cuáles son los límites legales puede transformar un momento de miedo en una respuesta informada y estratégica.
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