Deuda ajena, problema tuyo: cuando cofirmar un préstamo sale mal
Avalar la deuda de otra persona puede convertirse en una trampa financiera; una decisión bien intencionada puede arrastrarte a pagar años de préstamos que nunca debiste respaldar.


Avalar un préstamo para ayudar a un amigo o familiar puede parecer un acto de lealtad… hasta que la deuda se vuelve tuya. Muchos estadounidenses han descubierto, con sorpresa y angustia, que firmar como co-signatario en un préstamo estudiantil no es un favor pasajero sino un compromiso de por vida y, puede perjudicar seriamente las finanzas de quien presta su nombre.
La experta en educación financiera Mark Kantrowitz explica que la mayoría de los préstamos estudiantiles privados requieren un co-signatario precisamente porque el prestatario principal “no tiene un historial de crédito sólido”; y ello convierte al aval en responsable legal de la deuda si algo sale mal.
El peligro oculto de firmar por un amigo
En muchos casos, la historia de Jessica, una mujer de 28 años que avaló el préstamo de una amiga hace casi una década, se ha repetido en foros y consejos financieros. Por años todo marchó bien, hasta que los pagos comenzaron a atrasarse y la persona que debía la deuda desapareció. El banco no tardó en empezar a llamar directamente a la co-signataria, con advertencias de que las cuotas sin pagar serían reportadas a las agencias de crédito si no se atendían rápidamente.
Ese tipo de escenarios puede destruir planes financieros personales, ya que, la obligación no se extingue si el beneficiario original deja de pagar y, la deuda puede afectar la puntuación crediticia de quien avaló, complicando la posibilidad de solicitar otras líneas de crédito, rentar vivienda o incluso comprar una casa.
“Muchas personas asumen que avalar un préstamo es una forma de ayudar sin mayores consecuencias”, coincide un análisis de derechos al consumidor, que advierte que un co-firmante es completamente responsable del préstamo si el prestatario incumple.
Los expertos recomiendan evaluar con lupa antes de dar el paso: más allá de la confianza, se debe considerar si uno puede asumir la carga financiera a largo plazo y qué impactos tendría en otros objetivos económicos. Algunos asesores incluso sugieren acuerdos escritos y planes de comunicación claros para evitar sorpresas desagradables cuando la responsabilidad cambia de manos.
En un contexto donde los préstamos estudiantiles y de consumo siguen creciendo y afectando a millones de familias, avalar la deuda de un amigo puede transformar un gesto de buena voluntad en un lastre financiero que paga otro, pero con tu propio crédito y estabilidad en juego.
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