Cambio histórico en la Marina de EEUU
La Armada de Estados Unidos da un paso sin precedentes para que los marinos de superficie vivan en tierra firme, poniendo fin a décadas de una rutina considerada obsoleta por sus propios líderes.


Tras décadas de tradición y prácticas cuestionadas por sus propios miembros, la United States Navy está promoviendo uno de los cambios más significativos en su estructura de vida diaria, que es, alejar a miles de marinos de la convivencia permanente a bordo de sus buques y trasladarlos a viviendas en tierra firme.
Bajo la iniciativa bautizada como “No Sailor Lives Afloat”, la Armada quiere poner fin a una costumbre que, aunque histórica, hoy se percibe como un obstáculo para la calidad de vida de sus tripulantes jóvenes. El almirante Daryl Caudle, jefe de operaciones navales, dijo sin tapujos que no tiene sentido que los marinos regresen de misiones o despliegues prolongados a un entorno de vida que es el mismo que su área de trabajo.
Navy advances effort to move sailors off ships and into shore-based housing | Federal News Network https://t.co/nGrtS39EmO
— Unlikely Buddha (@Unlikely_Buddha) February 21, 2026
Cambio histórico en la Marina de EEUU
En los últimos meses, casi la mitad de los 8,000 a 10,000 marinos que solían dormir en los espacios de los barcos mientras estaban en puerto han sido reubicados en viviendas en tierra. Para lograrlo, el Congreso amplió recientemente las facultades de la Marina para otorgar asignaciones básicas de vivienda a rangos bajos, una herramienta clave que antes limitaba la posibilidad de que muchos jóvenes tuvieran un hogar fuera del buque.
“No es solo una cuestión logística, es una decisión cultural”, afirmó Caudle, quien lleva meses impulsando su mantra “Sailors First” (“Primero los marineros”). Su argumento es claro, pues, después de ocho o nueve meses en alta mar, el regreso a un barco atracado como lugar de descanso es una reliquia del pasado que afecta el bienestar, la moral y, en última instancia, la efectividad de la flota.
No obstante, el camino no ha sido sencillo. Las áreas con mayor concentración de flota, como Norfolk (Virginia) y San Diego (California), enfrentan escasez de viviendas disponibles, y lugares en el extranjero presentan desafíos logísticos propios que frenan la rápida implementación del plan.
Para muchos marinos, este giro representa algo más que cambiar cuartos, siendo la posibilidad de construir una vida fuera de las salas de máquinas y camarotes estrechos que, durante décadas, fueron la única opción al regresar al puerto. Más allá de la estructura naval, es un cambio que toca familias, rutinas y la propia identidad de vida en la Armada.
La iniciativa, sin duda, marcará un punto de inflexión en la historia reciente de la Marina de Estados Unidos, donde la vida a bordo y la cultura marítima siempre han sido sinónimos de servicio. Ahora, la idea de tener un “hogar” lejos del barco empieza a tomar forma como norma y no como excepción.
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