Así será ‘Coatlicue’, el ordenador más potente de toda Latinoamérica: dónde se construirá y para qué se usará
Con 314 petaflops, 15,000 GPUs y 6,000 millones de pesos invertidos, Coatlicue promete impulsar IA, salud, clima y desarrollo tecnológico.


El 26 de noviembre de 2025, el gobierno de México dio a conocer un proyecto ambicioso, que es construir Coatlicue, la que será, aseguran, la supercomputadora pública más potente de América Latina. Con una inversión de 6,000 millones de pesos (alrededor de 326 millones de dólares) y un plazo de realización de 24 meses, las autoridades anunciaron que la instalación comenzará en enero de 2026 y podrá estar operativa hacia 2028.
México da un paso histórico en el desarrollo tecnológico.
— Agencia de Transformación Digital (@AgenciaGobMX) November 26, 2025
En 2026 inicia la construcción de la supercomputadora pública más potente de Latinoamérica: Coatlicue.
Tendrá una capacidad para realizar 314 mil billones de operaciones por segundo para resolver problemas públicos… pic.twitter.com/FKZqSbjXTP
Potencia descomunal
Coatlicue tendrá un poder de procesamiento de 314 petaflops, es decir, 314 mil billones de operaciones por segundo, una cifra que representa más de siete veces la capacidad de la supercomputadora más poderosa actual en la región.
El sistema incluirá cerca de 15, 000 unidades de procesamiento gráfico (GPUs), unos 7,500 chasis y 200 gabinetes climatizados, una estructura equivalente en conjunto a unas 375,000–400, 000 computadoras convencionales operando al mismo tiempo.
Durante la presentación, el titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), José Antonio Peña Merino, declaró: “Estamos hablando de una computadora que casi ninguno de nosotros ha visto en su vida y que en dos años veremos construida en México”.
Por su parte, la titular del área de Ciencia y Tecnología, Rosaura Ruiz Gutiérrez, aseguró que este paso coloca al país “en etapas mucho más modernas” para procesar datos científicos que serían imposibles de manejar con tecnología convencional.
¿Para qué servirá Coatlicue?
Las dimensiones de Coatlicue no son para simples cálculos; el gobierno prevé usarla en tareas críticas y de alto impacto. Entre sus posibles aplicaciones están:
- Predicciones climatológicas y detección anticipada de desastres naturales.
- Planificación agrícola, modelado del suelo, subsuelo y recursos hídricos.
- Proyectos energéticos, exploración de agua, petróleo y gas.
- Procesamiento masivo de datos aduaneros y fiscales, con el fin de detectar fraudes, evasión o irregularidades.
- Impulsar investigación científica en salud, medio ambiente, telecomunicaciones, movilidad y otros campos estratégicos.
- Servir como plataforma para emprendedores, universidades y sector privado, democratizando el acceso al supercómputo.
La presidenta Claudia Sheinbaum, apuntó que la meta es que Coatlicue sea “una supercomputadora pública, del pueblo de México”, y enfatizó que permitirá procesar información que hoy tarda semanas o meses en cuestión de minutos.
El proyecto no es un simple capricho. Con Coatlicue, México busca consolidar una soberanía tecnológica, tener autonomía frente al uso masivo de datos, y brindar al país, tanto al sector público como privado, académico y social, una infraestructura de clase mundial.
La máquina será integrada al clúster nacional de supercómputo, que agrupa universidades e instituciones de investigación como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Cinvestav y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), lo que abrirá la puerta a nuevos desarrollos científicos en todo el territorio.
Se prevé que el equipo de operación esté conformado por 80 a 100 especialistas entre ingenieros, científicos y técnicos capacitados.
Un antes y un después para México y Latinoamérica
Con Coatlicue, México no solo apuesta por ser un actor relevante en ciencia y tecnología, sino por redefinir su capacidad de análisis de datos, respuesta ante crisis, naturales o económicas y, desarrollo de la IA. En un continente donde muchos países carecen de infraestructura de alto rendimiento, este proyecto pone al país en una liga distinta.
Pero el reto también es enorme. Desde asegurar la inversión hasta garantizar acceso justo y efectivo a universidades, investigadores, sector privado y gobierno; y luego, traducir ese poder bruto en beneficios concretos —más eficiente planeación del territorio, mejores políticas públicas, innovación industrial, salud, ambiente.
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Para 2028, Coatlicue podría ser testigo del cambio de era; de computadoras limitadas y procesos lentos a análisis en tiempo real, decisiones informadas y exploración científica de alto nivel.
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