Así le ha ido a los países latinoamericanos en los que ha intervenido Estados Unidos a lo largo de la historia
Cómo Estados Unidos ha moldeado y, a menudo fracturado, el destino político y económico de América Latina.


Desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar ordenada por la Casa Blanca hasta las sombras de la Doctrina Monroe que aún persisten, Estados Unidos vuelve a situarse en el centro del debate hemisférico. La intervención más reciente en Venezuela encarna un patrón histórico de injerencia que ha marcado a generaciones de países en América Latina y el Caribe.
La historia de las intervenciones estadounidenses en la región se remonta al siglo XIX, cuando la recién proclamada Doctrina Monroe (1823) sentó las bases de una política exterior que prometía frenar colonizaciones europeas, pero con el tiempo se reinterpretó como una justificación para ejercer dominio en el “patio trasero” latinoamericano.
U.S. military interventions in Latin America and the Caribbean haven't always gone as planned https://t.co/p3daOXw96p
— Jeffrey Guterman (@JeffreyGuterman) January 2, 2026
El rastro del intervencionismo de USA por país
México: La guerra entre México y Estados Unidos (1846-1848) culminó con la cesión de más de la mitad del territorio mexicano a Washington bajo el Tratado de Guadalupe Hidalgo, un capítulo que todavía resuena en la memoria histórica del país.
Centroamérica y el Caribe: A principios del siglo XX, los marines y buques estadounidenses participaron en las llamadas Guerras bananeras, ocupando o interviniendo en países como Nicaragua, Haití y República Dominicana para proteger intereses económicos y estratégicos, incluido el control de rutas comerciales.
Cuba: Tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, Estados Unidos ocupó y mantuvo una fuerte presencia militar en Cuba durante décadas. La Enmienda Platt (1901) impuso condiciones que permitían a Washington intervenir en los asuntos internos cubanos, una herencia que marcó el resentimiento local por generaciones.
Centro y Sudamérica en el siglo XX: Durante la Guerra Fría, la política de contención del comunismo llevó a Estados Unidos a apoyar golpes de Estado y dictaduras en países como Guatemala (1954), Chile (1973) o Bolivia (1971), con la CIA y otros organismos influyendo en cambios de régimen para favorecer gobiernos anticomunistas o afines a sus intereses geopolíticos.
Venezuela y el presente: En 2025-2026, la operación militar contra Maduro y la presión sobre Caracas constituyen el capítulo más visible de una reanudación del intervencionismo abierto después de años de acciones más discretas. Para Washington, la justificación actual mezcla la lucha contra el narcotráfico y la contención de influencias externas con la aspiración de reafirmar liderazgo regional.
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El saldo para los países latinoamericanos ha sido dispar. En algunos casos, la intervención estadounidense contribuyó a instaurar gobiernos que favorecieron la inversión o la estabilidad temporal; en otros, dejó dictaduras sangrientas, crisis económicas profundas y resentimientos duraderos. Hoy, ese historial surge de nuevo en cada anuncio de acción militar o política de presión, recordando que sin una narrativa compartida de soberanía y cooperación, la región puede seguir atrapada en las tensiones entre grandes potencias y sus propias aspiraciones de autodeterminación.
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