Los 4 Fantásticos estuvieron dentro de Mad Men y este cómic lo confirma: así es Moléculas inestables, el tebeo que lo cambia todo
Un retrato íntimo y desolador de una familia al borde del colapso.

En el mundo del cómic de superhéroes, pocas obras han logrado lo que Moléculas inestables hizo en 2003: despojar a Los Cuatro Fantásticos de sus uniformes de licra, arrancarlos del reino de lo cósmico y situarlos de lleno en el terreno pantanoso de la represión suburbial. Durante años, los 4F han sido presentados como una suerte de familia nuclear idealizada. Pero esta miniserie, escrita por James Sturm y publicada por Marvel Comics en plena era Joe Quesada, se atreve a hacer una pregunta. ¿Y si nunca hubieran subido al cohete?
La respuesta, nada heroica
El tebeo de Moléculas inestables transforma a la Primera Familia de Marvel en protagonistas de una historia más cercana a Mad Men que a cualquier batalla contra Galactus. El paralelismo no es gratuito: el cómic anticipa por varios años la serie creada por Matthew Weiner, pero en este caso los superpoderes son lo de menos. O, más bien, no existen. Reed, Sue, Johnny y Ben son seres humanos a ras de suelo, atrapados en sus propios problemas e incertidumbres.
La historia se plantea como una deconstrucción brutal del mito superheroico. Cada número está centrado en uno de los protagonistas, permitiendo una inmersión emocional y psicológica en sus mundos internos. Reed Richards, por ejemplo, ya no es el brillante líder del grupo, sino un científico absorto y emocionalmente ausente, incapaz de ver más allá del laboratorio. Sue Storm no proyecta campos de fuerza, pero sí una imagen de ama de casa perfecta que se va desmoronando a medida que sufre un despertar emocional leyendo Peyton Place. Johnny es un adolescente al borde del abismo, consumido por una pasión prohibida y una furia beatnik. Y Ben Grimm, el entrañable Thing, se derrumba física y emocionalmente en el suelo del apartamento de un viejo compañero.

Por primera vez, sin traje
Publicada entre marzo y junio de 2003, Moléculas inestables se adelantó a una ola de relatos que humanizan (y desmitifican) al superhéroe. Pero mientras otros cómics se contentan con mostrar las grietas del traje, esta serie lo arranca por completo.
Tal vez lo más revelador es que el título de la miniserie —Moléculas inestables— remite tanto al nombre del material sintético que permite a los trajes de los 4F resistir lo imposible, como al estado emocional de estos personajes reinventados. El mismo Reed lo explicó en un cómic de 2000: las moléculas inestables se sitúan en la frontera entre materia y energía. Sturm toma esa idea y la convierte en metáfora: sus personajes están también al borde, tambaleándose en el ángulo muerto entre lo que son y lo que querrían ser.
No hay combates cósmicos ni villanos interdimensionales en esta historia. Sólo una familia rota que nunca llegó al espacio, porque ya tenía su propio agujero negro en casa.
Y quizás, con eso, se explica por qué este cómic cambia tantas cosas. Porque desvela el secreto más oscuro de Los Cuatro Fantásticos: que la verdadera amenaza nunca estuvo fuera. Siempre estuvo dentro.

Noticias relacionadas
Suscríbete al canal de MeriStation en YouTube, tu web de videojuegos y entretenimiento para conocer todas las noticias y novedades sobre el mundo del videojuego, cine, series, manga y anime. Análisis, entrevistas, tráileres, gameplays, pódcast y mucho más. También te animamos a seguir nuestra cuenta de TikTok.
¡Síguenos en ambas y, si estás interesado en licenciar este contenido, pincha aquí!
Rellene su nombre y apellidos para comentar