Tribute Games
Scott Pilgrim EX: el espíritu de la novela gráfica sigue vivo entre puños, píxeles y robots
La nueva entrega expande el universo creado por Brian Lee O’Malley con combates fluidos, música renovada y fan service constante.

Scott Pilgrim es un héroe que marcó a toda una generación. Que sigamos hablando de esta obra más de 16 años después del final de la serie de novelas gráficas de Brian Lee O’Malley, y por supuesto de su película live action, habla del legado cultural que ha dejado. Con ello llega también un cierto nivel de nostalgia, evocada por una obra que de por sí ya miraba al pasado. Y es que, cuando uno piensa en este universo, a la mente viene el videojuego que se lanzó a la par de la película y que durante muchos años estuvo desaparecido, hasta regresar en una versión completa hace apenas unos años. Ahora, con la llegada de Scott Pilgrim EX, estos personajes regresan una vez más para sumergirnos de nuevo en la nostalgia.
Gran Problema en el pequeño Toronto
Scott Pilgrim EX es un beat ’em up que trae de regreso al mejor peleador de la provincia, Scott Pilgrim, algunos años después del final de la novela gráfica. La historia sigue a Scott, quien durante un ensayo con Sex Bob-omb ve cómo sus compañeros —Stephen Stills, Kim Pine, Young Neil y Knives Chau— son secuestrados por un robot idéntico a él: Metal Scott. Para rescatarlos, Scott y Ramona deberán recurrir a ayuda inesperada, incluyendo a antiguos miembros de la Liga de Ex Malvados como Lucas Lee, Matthew Patel, Roxie Richter y Gideon, además de Robot-01.

Aunque el juego se basa en la estructura clásica de un beat ’em up, la experiencia se mezcla con elementos de tipo Metroidvania. Más allá de avanzar golpeando a cuantos enemigos se crucen en el camino hasta llegar a un jefe de nivel y avanzar a un nuevo escenario, el juego nos lleva a recorrer lugares icónicos del Toronto que conocimos en los cómics. Visitaremos desde el “loft” de Scott y Wallace hasta distintas tiendas, la casa de Ramona, el Chaos Theatre, el estudio de cine, entre otros escenarios. La historia nos guía a través de estos espacios mientras encontramos pistas y completamos misiones para recuperar a nuestros amigos y averiguar quién está detrás de todo esto.
Si bien este enfoque resulta interesante, también provoca que el mapa no se sienta tan grande. En lugar de una exploración amplia, la experiencia se convierte más en un constante ir y venir entre ciertos puntos conforme avanzan las misiones, alejándose un poco de un Metroidvania en toda forma. Conforme progresamos, también obtenemos ítems especiales y canciones que permiten abrir y acceder a nuevos portales, aunque fuera de eso, las posibilidades de exploración adicional son limitadas.

Enemigos reformados
Uno de los primeros detalles a notar es que cada uno de los siete personajes jugables se siente distinto. Si bien existen movimientos estándar —golpes fuertes y débiles, habilidades especiales, agarres y más—, cada personaje cuenta con características propias. Scott es un personaje balanceado, mientras que Lucas Lee es lento debido a su complexión, pero extremadamente poderoso. Ramona puede atacar y escapar con rapidez, mientras que Matthew utiliza sus habilidades para mantenerse a distancia. Al avanzar, iremos subiendo de nivel y fortaleciendo a nuestro personaje. Los movimientos son vistosos y están llenos de referencias, no solo a la obra original —como el “brillo” de Ramona convirtiéndose en un ataque—, sino también a otros videojuegos. El combate se siente fluido y variado, con suficientes opciones para evitar que la experiencia se reduzca al simple “botonazo”. Junto a los ataques, también tendremos la opción de llamar a algún personaje de apoyo, que va desde Wallace haciendo que el ataque enemigo haga menos daño, a Gideon (el gato, no el ex) volando como Nyan Cat, o llamando a los Gemelos Katayanagi a que nos curen un poco con su música.
A esto se suma una enorme variedad de ítems que pueden encontrarse en el entorno: piedras, frascos, bates, martillos gigantes, búmerangs, yo-yos, bombas y prácticamente cualquier cosa imaginable. También hay guiños a otros videojuegos, como la aparición del látigo de la familia Belmont. En las tiendas es posible comprar comida, accesorios e insignias que otorgan mejoras, ya sea aumentando estadísticas o desbloqueando habilidades. Un punto a destacar es que, una vez adquiridos, estos objetos pueden equiparse incluso si decides cambiar de personaje.

En el apartado estético, Scott Pilgrim EX luce un pixel art simplemente espectacular. El diseño de personajes, enemigos y NPCs está lleno de detalle y personalidad, convirtiéndose en uno de los aspectos más cuidados del juego. Algunos fondos y edificios también destacan por su nivel de detalle, vaya, hasta algunos cameos de otras obras de Bryan Lee O’Malley están por ahí - magnífico guiño a Seconds. Sin embargo, no todo es perfecto: en ciertos escenarios, elementos como cajas u otras plataformas se ven tan planas que no resulta claro si pueden utilizarse para saltar. Un ejemplo es el “loft” de Scott y Wallace, donde la cama parece un obstáculo visual, aunque en la práctica se puede atravesar sin problema. En lo técnico, el juego se mantiene fluido incluso cuando hay muchos enemigos en pantalla, evitando caídas de rendimiento.
Otro de los grandes aciertos es la música, con el regreso de Anamanaguchi para crear el soundtrack. A pesar del paso del tiempo, resulta interesante que la banda haya compuesto música completamente nueva, sin reutilizar temas del juego lanzado hace 16 años.
Aun así, Scott Pilgrim EX presenta algunos detalles a corregir. Durante la partida se puede perder el progreso debido a glitches que impiden completar misiones, obligando a reiniciar el avance. También se presentan errores en los que algunos enemigos quedan inmóviles o atrapados al intentar atacar. Aunque estos problemas pueden resultar frustrantes, son fallas que podrían solucionarse con parches, facilitando una experiencia más pulida.

Scott Pilgrim EX es una carta de amor a una obra que nunca dejó de ser relevante para toda una generación. Su apuesta por combinar la esencia clásica del beat ’em up con elementos modernos, una presentación visual sobresaliente y un soundtrack completamente nuevo logra capturar el espíritu del universo creado por Brian Lee O’Malley. Aunque algunos problemas técnicos y decisiones de diseño limitan su potencial, el juego consigue algo fundamental: hacer que volver a Toronto se sienta familiar, divertido y cargado de nostalgia, demostrando que Scott Pilgrim y compañía aún tienen mucho por ofrecer.
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