Stephen King, escritor, habla de su mayor miedo: “Es el principio”
Stephen King confiesa su miedo a la demencia y lo conecta con la fragilidad de la memoria, la edad y el corazón de su literatura.


Stephen King lleva medio siglo imaginando hoteles embrujados, pueblos corroídos por el mal, niños perseguidos por monstruos y adultos devorados por obsesiones mucho más terrenales. Sin embargo, su miedo más profundo ya no pertenece a la ficción. En una entrevista, el escritor recnoció que teme la demencia y que cada pequeño tropiezo con el lenguaje le golpea con una idea inmediata: “Es el principio”.
A sus 77 años en el momento de esa conversación, King explicaba que eso es precisamente lo que le asusta: “Eso es lo que me da miedo”. Y añadía algo todavía más revelador para entender a un autor cuya herramienta de trabajo ha sido siempre la palabra: “Cada vez que no consigo recordar una palabra o algo así, pienso: esto es el principio”. Un temor que se mantiene incluso en alguien que mantiene todavía una línea de trabajo diaria férrea alrededor de su profesión.

Una vida difícil incluso desde el éxito
En la obra de King siempre ha existido el miedo a que la mente falle, se fracture o deje de obedecer. Ahí están la erosión psicológica de Jack Torrance en ‘El resplandor’, las obsesiones enfermizas de ‘Misery’ o la descomposición moral y mental que atraviesa buena parte de sus personajes. La diferencia es que ahora el monstruo no aparece en un pasillo de hotel ni bajo una alcantarilla, sino en un gesto cotidiano, casi invisible: olvidar una palabra y sospechar que el cerebro ha empezado a retirarse del mundo. Esa idea, además, se vuelve más amarga cuando el propio King recuerda el caso de Terry Pratchett, cuya enfermedad le evocaba el derrumbe de todo un universo imaginario.
Hay también algo biográfico en esa sombra. King nació en 1947, fue criado por su madre en Maine tras la separación de sus padres y construyó una carrera gigantesca desde ‘Carrie’ hasta convertirse en uno de los narradores más influyentes de la cultura popular contemporánea. En 1999 sobrevivió, además, a un atropello gravísimo del que salió con lesiones severas y que terminó influyendo en ‘Mientras escribo’, el libro donde pensó su oficio casi como una forma de resistencia. También es conocida su difícil relación con las adicciones y su condición de alcóholico (que lleva sin tocar por más de 35 años desde que su familia tuvo que intervenir). Son todos elementos que pueden ponerlo en guardia frente a síntomas de que el cerebro pueda empezar a fallar.
En esa misma conversación dejaba claro que todavía siente el impulso de seguir: “Tengo al menos un libro más que me gustaría escribir”. Incluso formulaba su despedida ideal con una mezcla de ambición y humor: le gustaría irse cuando los lectores aún dijeran “quiero otro más”.
Noticias relacionadas
Suscríbete al canal de MeriStation en YouTube, tu web de videojuegos y entretenimiento para conocer todas las noticias y novedades sobre el mundo del videojuego, cine, series, manga y anime. Análisis, entrevistas, tráileres, gameplays, pódcast y mucho más. También te animamos a seguir nuestra cuenta de TikTok.
¡Síguenos en ambas y, si estás interesado en licenciar este contenido, pincha aquí!

Rellene su nombre y apellidos para comentar