Oscar Wilde, escritor: “En este mundo sólo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que deseas y la otra conseguirlo”
Repasamos una de las reflexiones más célebres de Oscar Wilde, autor de ‘El retrato de Dorian Gray’.


Oscar Fingal O’Fflahertie Wills Wilde (1854-1900), más conocido como Oscar Wilde, fue uno de los escritores, dramaturgos y pensadores más brillantes del final del siglo XIX, además de una de las figuras más influyentes del esteticismo y del ingenio literario en lengua inglesa. Fue célebre por su dominio de la prosa, su agudeza verbal, su ironía constante y su mirada crítica hacia la moral de su tiempo. A través de su obra, Wilde dejó tras de sí un legado repleto de aforismos que permanecen vigentes más de un siglo después, llegando incluso a videojuegos recientes como Romeo is a Dead Man.
La paradoja del deseo según Oscar Wilde
Una de las citas más célebres de Wilde resume de manera tan precisa como sucinta su manera de entender tanto los deseos humanos como sus contradicciones: “En este mundo solo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que deseas y la otra es conseguirlo”. No se trata de una mera ocurrencia ingeniosa; la frase encierra una reflexión profunda sobre la naturaleza del anhelo, la insatisfacción vital y las expectativas —a menudo irreales— que depositamos sobre aquello que creemos que nos hará felices.

Wilde exploró la idea de forma recurrente tanto en su obra teatral como en su narrativa. A lo largo de sus numerosos epigramas, así como en ‘El retrato de Dorian Gray’ —su única novela—, el autor plasmó a personajes que perseguían obsesivamente conceptos como el placer inmediato, el éxito social o la belleza, solo para descubrir que la satisfacción absoluta era tan ilusoria como peligrosa. Para Wilde, el deseo no actuaba simplemente como el motor que impulsaba la vida, sino también como una fuente de frustración ilimitada cuando se convertía en un fin último.
La cita reflejaba, además, uno de los rasgos más característicos del pensamiento de Wilde: su capacidad para desmontar las asumidas certezas morales y emocionales de la sociedad victoriana mediante la paradoja. No conseguir lo que se desea es una tragedia evidente, pero lograrlo también puede serlo cuando el resultado no coincide con la idealización previa, o cuando el individuo se queda sin nuevas metas que alcanzar.

En el contexto contemporáneo, marcado por la búsqueda constante del éxito, reconocimiento y validación entre nuestros semejantes —algo especialmente amplificado por las redes sociales—, las palabras de Wilde mantienen una vigencia sorprendente. Su reflexión nos invita a cuestionarnos no solo qué deseamos, sino también por qué lo deseamos, y hasta qué punto nos autoconvencemos de que estos objetivos nos harán felices cuando la realidad puede ser muy diferente. Además, prueba de la vigencia de su pensamiento es que sus citas siguen apareciendo en obras de otros medios: videojuegos recientes como Romeo is a Dead Man (2026) utilizan sus palabras de manera literal.
En última instancia, la fuerza de la cita reside en su capacidad para condensar en una sola frase el núcleo del pensamiento de Oscar Wilde: una mirada lúcida e irónica, pero también profundamente desgarradora sobre las contradicciones del deseo humano. Durante su vida, el escritor irlandés utilizó la paradoja como una herramienta crítica y esencial para exponer las fragilidades emocionales y morales intrínsecas a la condición humana. Hoy, más de un siglo después, sus palabras siguen incomodando porque siguen revelando verdades difíciles de aceptar.
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