Una pareja salva el autocine más antiguo del mundo en una historia digna de Hollywood
Una pareja estadounidense amante del séptimo arte ha cumplido su sueño: salvar el autocine en activo más antiguo del mundo y regentarlo como un negocio de éxito.


A mediados del siglo XX, los autocines eran el corazón de las noches de Estados Unidos, aunque en la actualidad están casi extintos y prácticamente son una reliquia del pasado. A pesar de esto, una pareja de Pensilvania, amante del séptimo arte, ha salvado el autocine en funcionamiento más antiguo del mundo, restaurándolo con gran esmero y pasión, y cuidando cada detalle para que el proyector siga contando historias bajo las estrellas. Aunque parece algo sacado de una película romántica de Hollywood, es algo completamente real.
Una pareja acude al rescate del autocine más antiguo del mundo: una historia de amor, riesgo y segundas oportunidades a la luz de la luna
El autocine de Shankweiler’s, en Lehigh County (Pensilvania, Estados Unidos) abrió sus puertas el 15 de abril de 1934 como el segundo de su categoría en todo el país, y el primero dentro de su estado. Su inauguración fue alrededor de un año después del nacimiento del novedoso concepto en Nueva Jersey, y durante décadas, formó parte de uno de los grandes pilares de la Norteamérica de los años cincuenta.

En su punto álgido, se estima que llegó a haber unos 4.000 autocines en EEUU. Sin embargo, a partir de los setenta y ochenta el sector entró en declive, cuando el mercado inmobiliario y la aparición de nuevas formas de entretenimiento obligaron a muchos autocines a echar el cierre. En la actualidad quedan unos 283, por lo que Shankweiler’s es todo un superviviente.
La historia de su rescate comienza en 2018, cuando Lauren McChesney y Matt McClanahan se conocieron en otro autocine. El flechazo fue inminente, y, durante un viaje por carretera a través del país, soñaron con abrir el suyo propio. Como si fuese una señal divina, se enteraron de que Shankweiler’s estaba en venta y, para evitar que acabase en manos de promotores inmobiliarios y posiblemente derruido para construir bloques de apartamentos, en 2022 decidieron dar el gran paso.

La pareja reunió todos sus ahorros y firmaron un préstamo de un millón de dólares para convertirse en sus nuevos dueños. Para McClanahan, que ya tenía experiencia en la gestión de este tipo de negocios, y McChesney, que dejó un trabajo estable en el sector sanitario, fue una compra extraordinariamente arriesgada, pero también una ocasión única para salvar un pedacito de la América de los cincuenta.
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Este monumental esfuerzo no tardó en dar frutos: gracias a una programación variada que incluye desde estrenos contemporáneos como ‘Wicked’ hasta proyecciones especiales como ‘El diario de Noa’ en San Valentín, el autocine ha sido todo un éxito que atrae a cientos de espectadores cada temporada. Los vecinos de la zona destacan el valor de mantener vivo un lugar “de toda la vida”, y han agradecido personalmente a la pareja el haber devuelto la magia a un espacio cargado de todo tipo de emotivos recuerdos. En la actualidad, el autocine Shankweiler’s funciona a pleno rendimiento cada verano, con sesiones todos los días de la semana, mientras que el resto del año solo abre de jueves a domingo.

En última instancia, la jugada le salió muy bien a la pareja. Hoy, Shankweiler’s no solo es un negocio rentable, sino también un símbolo de las tradiciones estadounidenses más arraigadas. Para McChesney y McClanahan, su éxito profesional también es un éxito personal: en agosto de este año anunciaron su compromiso matrimonial, cerrando un círculo en el que el amor hacia el cine y el afecto mutuo van de la mano. Esta entrañable historia es el enésimo recordatorio de que el amor mueve montañas. O, como en este caso, mantiene vivo un autocine que lleva en activo casi cien años.
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