Crítica de ‘Los miserables, el origen’: la nueva versión del clásico de Victor Hugo
Tras el éxito de ‘El Conde de Montecristo’ y ‘Los tres mosqueteros’, el cine francés se atreve con una nueva adaptación de uno de los grandes clásicos de Francia.



Los miserables: El origen
- Elenco: Grégory Gadebois, Bernard Campan, Alexandra Lamy
- Fecha de estreno: 27 de febrero de 2026
- Dirección: Éric Besnard
Desde que el cine francés ha puesto en marcha una especie de reconstrucción de su canon literario —con adaptaciones recientes como ‘El conde de Montecristo’ (Alexandre de La Patellière, Matthieu Delaporte, 2024) o las dos últimas entregas de ‘Los tres mosqueteros’ (Marti Bourboulon, 2023), que han encontrado equilibrio entre fidelidad y modernidad—, uno espera que cada nueva aproximación a un clásico posea algo más que respeto por el original. El problema de ‘Los miserables: El origen’, dirigida por Éric Besnard (‘Las cosas sencillas’), es que parece haber olvidado esa lección esencial: el ritmo y el foco.
La idea de explorar el contexto previo a la legendaria historia de Jean Valjean tiene sentido sobre el papel —una mirada al germen de la redención, el peso de la injusticia social, el conflicto moral que late en el corazón del relato de Víctor Hugo— pero la ejecución se parece tanto a un episodio dilatado de una serie televisiva como a una película cinematográfica de verdad. En una era en la que incluso las reinterpretaciones televisivas poseen una elipsis narrativa afilada y un pulso dramático claro, ‘El origen’ se siente estirada y sobrexplicada, menos una experiencia cinematográfica compacta y más un prólogo infinito.
Un Jean Valjean imponente
En lo interpretativo no hay muchos peros que poner. El Jean Valjean de Grégory Gadebois (‘Delicioso’, 2021) posee la talla trágica y el sufrimiento contenido que requiere el personaje, mientras que Bernard Campan (‘Una bolsa de canicas’, 2017) como Monseigneur Bienvenu aporta humanidad sin histrionismos. También está Alexandra Lamy (‘La primera escuela’, 2024) en un papel que, aunque breve, funciona como ancla simpática.
Donde el filme tropieza no es en la actuación, sino en lo que cuenta y cómo lo hace. La elección de concentrarse exclusivamente en los eventos que preceden a la narración que conocemos de Los Miserables —sin el contrapunto de los revolucionarios, sin Cosette creciendo, sin la persecución obsesiva de Javert— convierte la historia en algo demasiado centrado, con poco aire dramático que respirar. Casi da la sensación de que Besnard decidió convertir un capítulo en una película.
Conclusión
Contrastando con anteriores adaptaciones (desde la monumental versión de Raymond Bernard en 1934 o la de Jean-Paul Le Chanois en 1958 —ambas obras que podrían considerarse monumentos del cine francés clásico—), esta nueva propuesta no encuentra un terreno propio convincente, ni reescribe lo ya sabido de manera memorable.
‘Los miserables: El origen’ funciona mejor como curiosidad para quienes aman el universo de Hugo que como película con vida propia. Las piezas están bien interpretadas, pero la suma queda por debajo de las expectativas narrativas y de ritmo que debería tener un cine que aspira a reinterpretar un mito literario.
Suscríbete al canal de MeriStation en YouTube, tu web de videojuegos y entretenimiento para conocer todas las noticias y novedades sobre el mundo del videojuego, cine, series, manga y anime. Análisis, entrevistas, tráileres, gameplays, pódcast y mucho más. También te animamos a seguir nuestra cuenta de TikTok.
¡Síguenos en ambas y, si estás interesado en licenciar este contenido, pincha aquí!
Rellene su nombre y apellidos para comentar