Pierce Brosnan no quiere un nuevo James Bond: el actor acepta regresar para una nueva película de 007
El actor tiene claro que volvería a conducir el Aston Martin más famoso del cine.


El heredero de Daniel Craig sigue sin concretarse. La nueva directiva de Amazon MGM sigue sin dar el nombre del elegido pese a los rumores. Rumores, por cierto, que señalan a un claro favorito pese a las críticas de los fans. El que sí se ha manifestado en público ha sido Pierce Brosnan.
El actor, que ya vivió su propia etapa como 007, ha manifestado su clara intención de regresar para una nueva película. Lo haría en calidad de “James Bond retirado”, ha contado a GQ Magazine. No tiene pinta de que las altas esferas de la productora le sigan la corriente, ya que al haber un nuevo Bond la cuenta de su arco argumental regresa a ‘cero’.
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— Rothmus 🏴 (@Rothmus) January 26, 2026
Pierce Brosnan, el 007 que convirtió Cádiz en Cuba
La etapa de Brosnan se recuerda por su equilibrio entre tradición y modernidad, y por definir un Bond icónico, estrechamente ligado al imaginario popular de finales de los años noventa y comienzos del siglo XXI.
El actor llegó a James Bond en un momento clave para la franquicia. Tras un paréntesis de seis años y el cierre de la etapa de Timothy Dalton, la saga necesitaba redefinirse para un nuevo contexto geopolítico y audiovisual. Su debut en ‘GoldenEye’ (1995) no solo marcó el regreso del agente 007 a la gran pantalla, sino también una actualización consciente del personaje para la era posterior a la Guerra Fría.
Brosnan encarnó a un Bond elegante y carismático, heredero directo del refinamiento de Sean Connery y del humor sofisticado de Roger Moore, pero con una sensibilidad claramente contemporánea. ‘GoldenEye’ (1995) fue un éxito crítico y comercial que revitalizó la franquicia, apoyado en una puesta en escena moderna y en un villano con fuertes vínculos personales con el protagonista. La película consolidó a Brosnan como un Bond eficaz en la acción y potente en identidad.
Con ‘El mañana nunca muere’ (1997), la saga apostó por un ritmo más acelerado y una temática centrada en el poder de los medios de comunicación y la manipulación informativa, que anticipó debates que hoy resultan habituales. ‘El mundo nunca es suficiente’ (1999) profundizó en la dimensión emocional del personaje, explorando su vulnerabilidad y su dificultad para separar el deber de los sentimientos, especialmente en su relación con Elektra King, interpretada por la actriz Sophie Marceau.
Esa línea más introspectiva quedó algo eclipsada en ‘Muere otro día’ (2002), una entrega marcada por la fanfarria y el espectáculo. Fue la entrega que convirtió la ciudad de Cádiz en una Cuba improvisada durante unos días. La playa de La Caleta fue el escenario del baño de Halle Berry durante los primeros compases de la cinta.
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