Nunca enciendas un termo eléctrico vacío o sin agua: el fallo más común al instalarlo puede salirte muy caro
Repasamos un fallo tan catastrófico como fácilmente evitable a la hora de instalar un termo eléctrico nuevo en nuestro hogar.


Los termos eléctricos siguen siendo uno de los métodos estrella para tener suministro de agua caliente no solo en España, sino también en muchas otras partes del mundo. Aunque con las herramientas necesarias es perfectamente posible instalar uno desde cero o sustituir el antiguo por nuestra cuenta sin necesidad de contratar a un profesional, la falta de experiencia puede llevarnos a cometer un error fácilmente evitable. Concretamente, si lo enchufamos a la corriente cuando aún no tiene agua, corremos el riesgo de dañar la resistencia eléctrica, pudiendo incluso inutilizarla por completo.
No enchufes a la corriente tu termo eléctrico sin agua: la resistencia eléctrica podría quemarse
La instalación de un termo eléctrico es una operación relativamente sencilla, máxime si seguimos los manuales oficiales, donde se nos indica el procedimiento paso a paso. No obstante, algunos particulares que se animan a montarlos por su cuenta cometen un fallo garrafal por las prisas y el desconocimiento. Aunque se realicen las perforaciones y montaje de los anclajes correctamente, así como las conexiones entre latiguillos, manguitos antielectrolíticos y la entrada y la salida del agua, aún queda la posibilidad de cargarse un termo recién instalado si lo conectamos antes de que se haya llenado de agua.

El motivo es muy simple: la resistencia eléctrica de un termo, que es la parte del aparato que transforma la energía eléctrica en energía térmica para calentar el agua, está diseñada precisamente para trabajar sumergida en este líquido. Cuando la corriente la recalienta sin estar sumergida, el calor no se disipa correctamente, y la temperatura de la resistencia puede subir muy rápidamente en poco tiempo.
En la práctica, esto provoca un funcionamiento en seco: la resistencia se sobrecalienta y puede llegar a quemarse. Si se llega a este extremo, pierde su funcionalidad y deja sin su propósito principal al termo eléctrico. Llegados a este punto, y dependiendo de la marca y modelo, tendríamos que realizar un desembolso extra para cambiar la resistencia, reparar el termo, o incluso tener que sustituirlo por completo, algo que no es plato de buen gusto tras el trabajo y el gasto ya realizados.

Si bien es cierto que algunos termos eléctricos actuales incorporan sensores térmicos y dispositivos de corte de seguridad que apagan la resistencia si detectan sobrecalentamiento, la manera de asegurarnos de no llegar al punto de ruptura es seguir los pasos de la instalación en orden. Así no tendremos que lamentar males mayores que, en el peor de los casos, podrían ser indetectables en el acto y resurgir con ahínco días o semanas después.
En definitiva, si tú también quieres instalar uno de estos aparatos en tu hogar, recuerda que el último paso no es encender el termo eléctrico sin agua. Primero hemos de comprobar que todas las conexiones y aislamientos están correctos, luego esperar a que el termo se haya llenado de agua y purgado de aire por completo y, ahora sí, conectarlo a la corriente. Los manuales no se redactan por capricho, sino para guiar a los usuarios en una instalación correcta, evitando accidentes y posibles sobrecostes derivados de roturas y reparaciones.
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