Tecnología

El aviso de la enseñanza sobre la carrera armamentística en el aula: estudiantes contra detectores de inteligencia artificial

La vigilancia algorítmica irrumpe en la evaluación académica mientras los alumnos aprenden a escribir contra la máquina.

Estudiantes en el aula
Francisco Alberto Serrano Acosta
Apasionado de los videojuegos desde que tiene uso de razón, Francisco Alberto ha dedicado su vida a escribir y hablar de ellos. Redactor en MeriStation desde el 2000 y actual coordinador de redacción, sigue empeñado en celebrar el videojuego de ayer y de hoy en todas sus ilimitadas formas de manifestarse.
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Hay un sonido nuevo en el aula: la sospecha de que un texto demasiado pulcro quizá no haya nacido del todo del esfuerzo de quien lo firma. A un lado de la mesa, herramientas que prometen detectar escritura generada por IA con porcentajes, colores y subrayados. Al otro, estudiantes que aprenden rápido (rapidísimamente) a dejar menos huella, a reescribir lo que ya estaba escrito, a “ensuciar” la prosa con imperfecciones humanas o, directamente, a pasarla por capas de parafraseo que la vuelven más irreconocible.

El resultado se parece a una carrera armamentística en miniatura. Cada actualización del detector empuja a una nueva forma de camuflaje, y cada truco de camuflaje fuerza a los detectores a ampliar su radar. La pregunta, sin embargo, no es quién va ganando, sino cuánto se está perdiendo por el camino (tiempo docente, confianza, seguridad jurídica y, sobre todo, el sentido real de evaluar).

Nuevas herramientas para burlar a profesores y herramientas

En ese ruido ha emergido una palabra que circula entre estudiantes con ganas de tomar atajos: “Humanizador”. Herramientas que no crean desde cero, sino que reescriben. Que toman un texto (a veces generado por IA, a veces redactado por un alumno con prisas, a veces un híbrido imposible de clasificar) y lo devuelven con otro pulso, con más irregularidad, con una cadencia que pretende parecer humana.

El aviso de la enseñanza sobre la carrera armamentística en el aula: estudiantes contra detectores de inteligencia artificial
Detectores de IA

Lo curioso es que la herramienta también ha calado entre estudiantes que tienen miedo de activar un falso positivo, pese a que sus trabajos no utilizaron muletas, algo que está ocurriendo cada vez con más frecuencia. El “humanizador” se vende también como seguro preventivo, como el gesto defensivo de quien teme ser acusado por escribir “demasiado bien”, por usar fórmulas académicas estándar, por redactar en una segunda lengua o por sonar, sencillamente, más correcto de lo esperado.

Qué son (realmente) los “humanizers”

Estos sistemas suelen operar como una capa de reescritura automática que introduce variación léxica y sintáctica, altera ritmos, cambia la longitud de las frases y redistribuye conectores. A veces limpian lo que suena mecánico, a veces “ensucian” lo que suena excesivamente pulido. En la práctica, desplazan el foco desde el contenido hacia la apariencia estadística del texto.

Ante el auge de estas herramientas, Turnitin, una de las compañías más implantadas en el mundo académico como barrera contra trampas y plagios, decidió ampliar su arsenal y anunció en agosto de 2025 funciones específicas para detectar indicios de uso de “humanizadores”. La idea ya no es únicamente estimar si un texto parece generado por IA, sino también si ha sido retocado para parecer menos generado por IA.

Ese movimiento, sin embargo, llega con un coste reputacional. Porque si el detector es frágil ante el adversario, y el adversario se vuelve masivo y barato, el sistema se expone a dos errores simétricos. No detectar a quien sí quiso camuflarse, o sospechar de quien no hizo nada. Y este segundo error es el que erosiona la confianza con más rapidez, porque convierte la presunción de inocencia en una estadística.

El aviso de la enseñanza sobre la carrera armamentística en el aula: estudiantes contra detectores de inteligencia artificial

Universidades que se bajan del tren

Por eso algunas instituciones están retirando la herramienta, no como gesto ideológico, sino como decisión operativa. La Universidad de Waterloo comunicó que dejaba de usar la funcionalidad de detección de IA en Turnitin desde septiembre de 2025 tras consultas internas y pruebas propias. La Universidad de Queensland, por su parte, desactivó el indicador y dejó por escrito que los detectores no pueden determinar de forma definitiva si texto, ideas o estructuras fueron generados por IA, subrayando su falta de fiabilidad.

La tendencia creciente apunta a un cambio profundo en los criterios de evaluación: borradores comentados, defensas orales breves, trabajos vinculados a experiencias de aula, ejercicios con materiales inéditos o con tiempos muy acotados. No se trata de negar la existencia de la IA, sino de integrarla de forma explícita, estableciendo qué usos están permitidos y cuáles deben declararse, al mismo tiempo que se pone el foco en lo que el alumno realmente ha aprendido.

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