Adiós al jefe (humano): la IA empieza a contratar a personas para que hagan cosas por dinero
Una nueva plataforma promete convertir a los agentes en “clientes” y a la gente en su capa física, con encargos que van de lo absurdo a lo práctico.


Hay un punto en el que la Inteligencia Artificial deja de ser un tema abstracto y, de repente, te encuentras con una escena que parece escrita por un guionista con demasiado café: alguien recibe dinero porque una IA le ha pedido que haga algo fuera de la pantalla, en la calle, en el mundo donde las cosas pasan de verdad y dan vergüenza ajena si te pillan a mitad del encargo.
En el centro aparece RentAHuman, una plataforma que se vende como “la capa de carne” para agentes. Un mercado donde personas se registran, fijan su tarifa, establecen capacidades (como conducir) y se ofrecen para ejecutar encargos. Al otro lado, agentes publican tareas o buscan perfiles para que alguien haga lo que el software no puede hacer (de momento) con piernas, manos y presencia tangible.

Ese es el tipo de post que ha encendido la mecha estos días: usuarios compartiendo pruebas de pago tras completar tareas “en el mundo físico” solicitadas por un agente. La IA no puede ir a un sitio, pero tú sí; la IA no puede sostener un cartel, pero, por un precio, alguien puede hacerlo.
Del meme al recado (y del recado al modelo de trabajo)
La gracia, por ahora, es que el escaparate mezcla lo utilitario con lo deliberadamente ridículo. En el lado “meme”, circula el ejemplo de cobrar 100 dólares (unos 84,8 euros al cambio de hoy) por sostener un cartel con un mensaje que, básicamente, certifica la derrota simbólica del siglo XXI: “una IA me pagó para sostener esto”.

El abanico va mucho más allá del chiste viral. Entre las tareas posibles se mencionan recogidas, verificaciones presenciales, fotografías desde ubicaciones concretas, pequeños recados o acciones simples que ningún modelo puede ejecutar sin ayuda externa. Todo bajo una premisa de instrucciones claras, pruebas de ejecución y pagos.
La clave está en que la plataforma está pensada para integrarse con agentes de forma relativamente autónoma. No sólo humanos contratando humanos, sino software gestionando solicitudes, comparando perfiles y cerrando encargos. Y aunque detrás de muchos agentes siga habiendo humanos, la experiencia para quien ejecuta el encargo es distinta. Se trabaja para una interfaz, no para alguien. Y esa pequeña diferencia, que hoy parece anecdótica, es justo la clase de grieta por la que suelen colarse los nuevos modelos laborales.
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