God of War: Sons of Sparta

God of War: Sons of Sparta

Review

Análisis de Sons of Sparta, un pésimo God of War y un metroidvania mediocre

Los dioses del Olimpo nos han abandonado. MeriStation salta al vacío desde la montaña más alta de toda Grecia.

Durante el último año y medio, todos los eventos de Sony han compartido el mismo rumor. No había State of Play en el que no se hablara de la vuelta de Kratos a Grecia con un metroidvania 2D. Sonaba con fuerza y sonaba bien. Todos teníamos The Lost Crown en mente y nos frotábamos las manos ante la idea de un God of War similar. Al final ha terminado por hacerse oficial, pero la decepción ha sido mayúscula. Si alguien nos dijera que Sons of Sparta no provocó los rumores, sino que surgió a partir de ellos, o lo que es lo mismo, si se filtrara que el juego se ha hecho a la carrera tras ver las ganas de la gente por un proyecto así, nos lo creeríamos. Esta nueva entrega de la saga es un producto deslavazado e indigno del Fantasma de Esparta.

El peso de la camiseta

No hay excusa. Kratos ha combatido en Grecia y Escandinavia con puestas en escena muy distintas entre sí. Ha pasado por tres generaciones de consolas y ha tenido un juego para móviles y dos para PSP. Se permitió el lujo de experimentar (y tropezar) con un spin off con multijugador y pasó de las manos de Santa Monica a las de estudios más pequeños como la extinta Ready at Dawn.

Lejos de ser una montaña rusa en cuanto a calidad, semejante currículum se ha saldado con 6 de 8 juegos en Metacritic por encima del 90. Betrayal no computa, pero os animo a mirar sus notas en IGN o GamesRadar. Ghost of Sparta (86) también mereció llegar al sobresaliente y Ascension pagó el desgaste, pero se mantuvo en el notable alto (80). ¿Cuántas franquicias pueden presumir de un historial semejante?

“Si te llamas God of War, tienes que ofrecer algo digno de entrar al Olimpo de los videojuegos”.

Ni el género ni el precio. Venimos de ver a un metroidvania de 20 euros aspirar al GOTY. Tampoco la experiencia del estudio ni el presupuesto. A Douze Dixièmes no la conocía nadie y acaba de firmar MIO, tan modesto como espléndido. Lo repetimos, no hay excusa. No sabemos si es culpa de Sony, de Santa Monica o de Mega Cat, pero las tres deben entender que si te llamas God of War, tienes que ofrecer algo digno de entrar al Olimpo de los videojuegos. Y si no aceptas el reto, tampoco te aproveches de la marca y no manches su nombre.

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Lidiando con el aburrimiento: una historia sin ritmo, mecánicas repetitivas y errores de otra época

A God of War: Sons of Sparta se le puede achacar lo peor que se puede decir de un videojuego: es aburrido. Reconocemos que mejora con el paso de las horas, pero durante sus primeros compases ofrece motivos de sobra para abandonarlo. Su historia no deja de romper el ritmo con diálogos insulsos y sus combates consisten en repetir la misma fórmula hasta la saciedad (rodar y golpear por la espalda a unos enemigos pasivos que son esponjas de daño).

El plataformeo es tosco y anecdótico. Movimientos sencillos como el rebote entre paredes no resultan fluidos y el juego padece una serie de problemas con las cornisas que hacía años que no veíamos. Los enemigos no saben cambiar de altura y se atascan y quedan paralizados en los bordes. Parecen fallos de una época pasada y de plataformas portátiles mucho más limitadas. Es también el caso de ese diseño de niveles que segmenta el mundo en miles de celdas diminutas y separadas entre sí por pantallas en negro y tiempos de carga.

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El mapa del menú roza lo cutre y la interfaz, directamente extraída de God of War: Ragnarok, carece de sentido. No es la única decisión extraña: el modo cooperativo se reduce a un puñado de desafíos tras completar la historia y es una lástima porque le hubiera sentado como un guante. Que carezcamos de teletransporte a Esparta (el hub central) es igual de inexplicable, lo mismo que asignar casi todas las habilidades y herramientas al mismo botón.

“Son Kratos y Grecia como podrían ser cualquier otra época y personaje”.

A esto se suma que el juego se ambienta en la Grecia clásica porque así te lo dicen. Sons of Sparta no evoca ni la atmósfera ni la brutalidad de los juegos originales. Aunque hay excepciones, la mayoría de escenarios y enemigos se antojan genéricos y sacados de cualquier otra época o ambientación. Es curiosa la cantidad de pausas a las que obliga la historia y lo poco que aporta al lore. Más que aportar, desdibuja a Kratos y Deimos. Por otro lado, aunque no es tan feo como se viene diciendo, a nivel artístico palidece frente a otros metroidvania de la actual edad dorada del género, donde hemos visto, por citar otro ejemplo pixel art, logros visuales como los de Blasphemous. Es un problema de personalidad más que de esfuerzo.

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Buscando el lado bueno

Por no verlo todo negro, vamos con algunos aspectos que nos han gustado. El primero es el regreso de los marcadores del mapa en forma de foto, una de las ideas que nos hicieron enamorarnos de Prince of Persia: The Lost Crown. También nos ha alegrado escuchar de vuelta a Bear McCreary, uno de los compositores recurrentes de la saga. No será su mejor trabajo, pero tiene los momentos más God of War de todo el juego (oíd este temón del minuto 43). Y hablando de momentos, es obvio que cuando se recurre a personajes como Circe, el juego y su mundo te siguen sacando una sonrisa.

“Completar la historia lleva unas 15 horas. Su platino, el doble.

De duración tampoco lo vemos nada mal. La historia lleva unas 15 horas y aunque le cuesta arrancar, gana tracción jugable con el paso del tiempo y hasta da espacio a sorpresas como ciertas fases shoot ‘em up. Si vais a por el platino, la vida de Sons of Sparta se dispara hasta las 30. Tiene coleccionables y desafíos para dar y tomar. Además, todo bien señalizado en el mapa. El reto es llegar a ellos y no descubrir dónde están, algo que se agradece y suma puntos a la exploración.

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Quien mucho abarca...

La exagerada cantidad de explicaciones que te da el juego sintetiza muy bien el problema de Sons of Sparta. El título está lleno de sistemas y, en apariencia, de posibilidades. Puedes hacer parry, mejorar y personalizar armas, aplicar efectos de estado y hasta comprar habilidades. Los enemigos también cuentan con ataques y escudos de tantos colores como tiene el arcoíris. Estás continuamente leyendo tarjetas sobre el funcionamiento de nuevas mecánicas... que son circunstanciales.

Sobre el papel no suenan mal, pero a la hora de la verdad puedes completarlo de principio a fin sin comprar nada, sin mejorar y aplicando los mismos ataques a todos. Hay ideas estupendas, como golpear de un modo concreto para ganar vida y de otro para ganar energía, pero la mayoría carecen de aplicación real. Abruman y saturan más que otra cosa. ¿Por qué complicarte tanto la vida cuando las bases no funcionan a la perfección?

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Conclusión

Sons of Sparta es un pésimo God of War y un metroidvania mediocre. Ofrecer algo diferente y más modesto no exime de hacer las cosas bien. En esta precuela todo parece atentar contra el ritmo: Kratos se mueve con torpeza, cada combate es exactamente igual que el anterior y la historia ralentiza una y otra vez la acción con naderías. Como resultado, la actual entrega peca de lo peor que se puede decir de un videojuego: es aburrida. Eso sin entrar a valorar su controvertido acabado visual y sin repasar decenas de decisiones de diseño que consideramos cuestionables cuanto menos. Es cierto que mejora con el correr de las horas, que la duración cumple de sobra y que la banda sonora no está nada mal, pero la balanza queda lejos de equilibrarse. Solo se salva para aquellos neófitos en el género y la saga. Cuando Kratos dijo que los dioses del Olimpo le habían abandonado, se debía referir a esto.

Lo mejor

  • Algunos temas de la banda sonora.
  • Recupera los marcadores con foto de Prince of Persia: The Lost Crown.
  • La exploración y que venga cargado de coleccionables y contenidos.

Lo peor

  • El sistema de combate: simple, repetitivo y aún así sobreexplicado.
  • Ambientación. Son Kratos y Grecia como podrían ser cualquier otro personaje y lugar.
  • Los cortes de ritmo. El juego se hace aburrido.
  • Decisiones absurdas como el cooperativo capado.
  • Movimiento y plataformeo.

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5

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella. Sólo recomendable en caso de sequía de este género de juegos.

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