Review
Análisis de Oh Demon! Fix my TV, el esperado juego de Míster Jägger y Maximus
Cuando Míster Jägger anunció que lanzaría un juego, sabíamos a qué atenernos: una experiencia original y delirante, repleta de tanta comedia como detalles turbios. Analizamos qué tal ha salido este experimento tan original.
En el mundo youtuber español, el nombre de Míster Jägger es uno de los más conocido por todos: desde quienes adoran su humor absurdo y surrealista hasta quienes lo consideran polémico e inemtemdible. La percepción que tengas de Oh Demon! Fix my TV seguramente esté alineada con la que tengas de él porque al final, el juego destila toda la esencia de su autor.
La premisa de Oh, Demon! Fix my TV es innegablemente única: Encarnita, una abuelita nada enternecedora, ha invocado a una criatura de las entrañas del infierno y la ha atado a su voluntad para que cumpla sus designios… que no son otros que arreglar una tele. Esta introducción ya nos revela lo que podemos esperar: terror y comedia a partes iguales, con unos pocos puzles aquí y allá.

Rabiosamente original y desternillante...
En muchos aspectos, Oh Demon! es un juego con buen acabado; los gráficos cumplen muy bien, la música logra generar ese ambiente de tensión y terror necesario, y el doblaje es tan gracioso como las líneas que sueltan los personajes. Llama especialmente la atención que estos dos últimos aspectos, la música y el doblaje, han sido realizados por Míster Jägger (¡incluyendo las voces en inglés, motivo para rejugarlo!).
La ambientación es absolutamente surrealista, colocándote en parajes de pesadilla que en ocasiones rozan la épica. Ciertos momentos el terror lovecraftiano consiguen que sobresalga entre tantos otros juegos de terror indie. Todo contrasta con la cercanía del lenguaje de Encarnita y Venancio, creando una atmósfera absurda y divertida.
Pero lo más interesante es una mecánica muy original: a lo largo de los mapas hay esparcidas runas que activan distintos poderes únicamente cuando las observamos. Estos pueden ser iluminar la sala, activar mecanismos, darnos pistas… o incluso matarnos si miramos fijamente a una runa de la muerte. En ocasiones tendremos que buscar el ángulo perfecto para observar distintas runas a la vez para activar su poder. Esto le otorga un elemento de frescura y originalidad francamente destacable.

... pero frustrante y con problemas de rendimiento
El principal elemento de tensión viene de la mano de criaturas que te persiguen y aniquilan de un solo toque. Por desgracia, más que generar terror, producen frustración, ya que aparecen de la nada de la forma más insospechada, sin dar pistas al jugador de por dónde; para cuando puedes oírlos, ya estás muerto. Esto, unido a la baja frecuencia de puntos de control, hace que el juego raye en el masocore, pues la única forma de avanzar es a través de ensayo y error, aprendiendo de memoria por dónde aparece cada criatura a lo largo de segmentos extensos.
La situación se vuelve aún más cargante por los problemas de rendimiento. Ya hemos hablado de que los gráficos cumplen muy bien, pero no se puede decir que estén bien optimizados. Dado el despliegue de luces y elementos en pantalla, las caídas de FPS son muy frecuentes, cosa que resulta especialmente dura cuando necesitas reaccionar muy rápido porque te persiguen. Bajar el nivel gráfico en las opciones ayuda, pero sigue dando problemas, incluso en un PC de buenas especificaciones.
El diseño de niveles también es ampliamente mejorable. Lejos de ser intuitivo y guiarte sutilmente en la dirección correcta, Oh Demon! Fix my TV tiende a encerrarte en estrechos pasillos laberínticos sin mucha diferenciación entre sí. La única excepción es un único espacio abierto, tan genérico y poco detallado que se vuelve cansino, especialmente si comparamos la velocidad de movimiento con el tamaño del lugar. Dado que estaremos muriendo constantemente y volviendo a un punto de partida muy por detrás de donde hemos llegado, la exploración también se vuelve algo tediosa. En definitiva, no es un juego difícil, sino por momentos pesado, y podría mejorar sustancialmente con unos pocos cambios.

Conclusión
Oh, Demon! Fix my TV es un juego resultón que cumple su cometido: pasar un buen rato, echarse unas risas y llevarse algún susto. No esperes nada más que un par de horas de diversión, como mucho, con sus momentos de frustración y tedio. No va a revolucionar la industria ni le va a cambiar la vida a nadie, pero planta unas semillas que pueden dar buen fruto. La dinámica de que las runas solo obren efecto mientras las miras puede dar mucho juego y demuestra creatividad. Si Mr Jägger y su equipo continúan haciendo juegos y los pulen un poco más, podrían llegar a darnos alguna sorpresa.
Lo mejor
- Una premisa única con grandes dosis de humor.
- La ambientación, surrealista e interesante.
- La innovadora mecánica de las runas, da mucho juego.
Lo peor
- Problemas serios de rendimiento.
- Los desafíos se basan en memorizar segmentos y repetirlos al pie de la letra.
- El diseño de niveles tiene margen de mejora.
- El juego es muy breve: solo dura una o dos horas.
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