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Análisis de Citadelum en Nintendo Switch 2, estrategia que recuerda a la vieja escuela
Analizamos Citadelum, que llega ahora a Nintendo Switch 2 para ofrecer buena estrategia en el catálogo.

Muchos de los amantes de la estrategia y gestión crecieron con las fantásticas entregas de Imperium Civitas o Caesar. La Antigua Roma se presta como ambientación a un género que, sobre todo en consola, no ofrece tantas alternativas. Ahí es donde Abylight Studios busca ocupar un espacio en Nintendo Switch 2.
Publicado en 2024, algo menos de dos años después aterriza en la consola con las ideas claras. Fiel a su versión original, pero ahora llevando los controles lejos de la cantidad de opciones que permite un teclado y ratón. Un reto bastante desafiante.
Piedra a piedra: Roma no se construyó en un día
Citadelum ofrece dos experiencias de frente. La primera es una parrilla de escenarios en los que debemos volcarnos para completar una serie de objetivos partiendo de situaciones concretas. Vira a través de la historia de la Antigua Roma como una manera de impulsar un tutorial para el verdadero pozo de horas: el modo sandbox. Ahí tienes libre albedrío, donde saca a relucir un sabor de la vieja escuela.

La construcción de tu ciudad se expande con las reglas básicas del género. Construimos edificios que van añadiendo población a nuestro contador, y a medida de progresamos los deseos de nuestros habitantes se van expandiendo a todos lados. La obtención de recursos es clave, aunque lo que más cuesta arrancar es precisamente la población. Ese primer arco de construcción pesa más de lo que debería.
Los dioses aportan salsa a la fórmula. Las deidades ven favorables las construcciones de templos a su culto. El problema es que son un poco... difíciles de leer, por así decirlo. Los caprichos de sus actitudes pueden tener incluso efectos contrarios frente a nosotros. Es una mecánica que funciona como punto variable constante. Mola tanto como la rigurosidad histórica. Es evidente que no venimos aquí a dar lecciones sobre historia, pero hay edificios clavados a los que se podían ver en su día. Se nota el cuidado en el detalle en este sentido.

El problema de Citadelum en general es que la fórmula sigue los mismos conceptos partida tras partida. Parece que para funcionar, se deben seguir los mismos pasos siempre. Es como que la estructura del juego no está tan abierta a conseguir un crecimiento estable improvisando. Eso en un juego de estrategia le pesa. Está bien, pero podría ser mucho mejor con cuatro ajustes más. Punto a favor, eso sí, el mapa bélico para tomar control de los territorios anexos.
Un port excelente
Lo que no tiene margen de fallo es el excelente port que ha realizado el equipo a Nintendo Switch 2. El objetivo a perseguir era poder encontrar una comodidad plena en mapa de control. Lo han conseguido.
Los dos grandes paneles de información se activan a golpe de gatillo. El izquierdo nos da acceso a paneles tan claves como la asignación de trabajo o los riesgos de derrumbamiento. El derecho, en cambio, otorga acceso al panteón, el mapa de la región y el asentamiento. Importante el primero, pues nos dice exactamente la situación de los dioses dependiendo de cuánto le doremos la píldora a cada uno.

Toda la navegación por los menús se desplaza tanto con la cruceta con el stick izquierdo. Es efectivo, pese a que puede ser de exceso al principio. Una vez te acostumbras va fantástico. Visualmente es cierto que no es el juego más agraciado. Se nota demasiado el aliasing del borde de las figuras. Carece de identidad visual, por otro lado.
Hemos realizado este análisis con un código proporcionado por la editora
Conclusión
Citadelum llega a Nintendo Switch 2 manteniendo las mismas fortalezas que la versión original. El port es fantástico por asumir el complejo reto de llevar una interfaz de PC al esquema de control de un mando. Lo han conseguido con creces poniendo la comodidad al servicio del jugador, sobre todo para los que se enfrentan por primera vez a un juego de estas características. Por otro lado, ser tan fiel también conlleva arrastras los problemas que tuvo en su día, como la excesiva repetición y las pocas opciones en versatilidad para diferencias las partidas en el largo plazo. Pese a ello, es una buena alternativa en el género, especialmente en consola, donde escasean por su propia naturaleza.
Lo mejor
- Traslada los elementos del género de la vieja escuela.
- La salsa que dan los dioses a la fórmula.
- La rigurosidad histórica en los pequeños detalles, incluidos estructuras conocidas.
Lo peor
- Mantiene los problemas del original: excesiva repetición, falta de identidad visual...
- Se echa en falta algo más de empaque en los escenarios principales. Todos siguen el mismo tono.
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