Xbox Live Gold y Game Pass, condenados a entenderse

Juntando ambos servicios

Xbox Live Gold y Game Pass, condenados a entenderse

Microsoft comenzó la presente generación cometiendo errores,pero los de Redmond están encarando la recta final de la misma con aciertos quesatisfacen sobremanera a quienes ya son usuarios de la familia Xbox One encualquiera de sus vertientes. Habiendo asimilado que tenemos que pagar para jugar online en consola –algo extrapolable aSony y Nintendo–,estamos todavía en ese proceso para generalizar el acceso a bibliotecas dejuego en línea al más puro estilo “on demand”, como Xbox Game Pass.

Lo que no se debe perder la próxima generación

Este último, con másde 150 juegos de Xbox One y 360, tiene un índice de insatisfacción bajísimoporque cuenta con contenido para todos los gustos, para todas las edades y de todoslos géneros. El único problema es que suscribirte a XGP no te da acceso a lasventajas de ser GOLD; como tampoco a la inversa: ser GOLD no te abre laspuertas a Xbox Game Pass.

Y eso es una oportunidad perdida.

Lo que podría ser una pesadilla para Sony se mantienetodavía a la espera de producirse cual penalti en el descuento de un encuentroen empate. Esta analogía futbolística encaja con la idea que tiene Phil Spencerdesde que llegó a la jefatura de la división de videojuegos de Microsoft. En sumente tiene un disparo certero, directo, con buenas ideas y donde el usuarioestá por encima de todo. Preservar el pasadopara cultivar el futuro. Si sale bien puede ser un auténtico golazo, mas nollevan poca razón quienes apuntan que para anotarse ese tanto deben unificarambos servicios: que Xbox Game Pass déacceso a Gold.

El dilema del pecio

Ahora bien, ¿a cambio de cuánto? El precio actual de Xbox LiveGOLD es de 6,99 euros al mes/19,99 euros al trimestre/59,99euros al año; mientras tanto, Xbox Game Pass se ajusta a un modelo mensualde 9,99 euros. Lógicamente no se cobraría todo al precio de uno, pero sí es másplausible la idea de cobrar unos 15 euros al mes por todo.

Más de uno firmaría ahora mismo, aunque para otros será muyelevado. Ahí está el riesgo, ya que el objetivo principal no debe ser otro querestar usuarios a Sony con PS Plus. Mesesatrás vimos que Microsoft promocionó Xbox Game Pass con Gold de regalo, peroluego resultó que ese regalo solo era durante un mes. Si durante el E32018 la conferencia de Microsoft anuncia algún tipo de oferta combinada deambos servicios, ¿cómo responderá Sony?

La posición de liderazgo actual de PlayStation permite quese puedan llegar a tomar decisiones impopulares o se den juegos que no sean siempre delagrado de los fieles a PS Plus. Por tanto, que venga alguien detrás amenazandoesa comodidad puede traducirse en mejoras en ambos servicios.

Una cuestión de tiempo

A partir de marzo de 2019 PS Plus solotendrá juegos de PS4; ya no ofrecerá contenido de PS3 y PS Vita. Pero anivel de exclusivos los japoneses tienen un catálogo mucho mayor que el quepuede ofrecer Microsoft. Cada una juega sus cartas, y ahora mismo en Microsoftestán optando por rescatar aquellos éxitos que brillaron en el pasado. Laretrocompatibilidad es una remasterización gratuita, lo hemos visto conmuchos títulos. La estrategia de Xbox, por tanto, debería pasar no solo porunificar ambos servicios sino por incorporar al catálogo de Xbox Game Pass más exclusivosque solo puedan jugarse en su plataforma.

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Aunque esa librería cuente actualmente con numerosos éxitos,seguimos echando en falta algunos nombres como Forza Motorsport. Si en el futuro se tapanaquellos huecos, PlayStation Plus no va a tener más remedio que elevar el listóncon su oferta de juegos mensuales. Es la única manera de mirar de tú a tú a surival y comenzar esa próxima generación de consolas sentando un precedente alque Sony no pueda sino responder con algo parecido.

Con la competencia aguda ganaremos todos. ¿Quién será laprimera en mover ficha? Xbox Game Pass yGold están condenados a entenderse.

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