Bionic Commando
Bionic Commando
Carátula de Bionic Commando
  • 7

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El soldado definitivo

Ramón Méndez

Tras un elaborado remake para XBLA y PSN, GRIN vuelve a ofrecernos un juego de la franquicia Bionic Commando. Una aventura de acción cargada de intensidad y diversión a la que le ha faltado creerse lo que podía llegar a ser para explotar todo su potencial.

Han pasado veinte años desde que el Bionic Commando original hizo las delicias de los asiduos a los salones recreativos y los usuarios de NES. Dos décadas en las que todo ha cambiado, tanto en el mercado de los videojuegos como para su protagonista, el cual ha sido víctima de un profundo rediseño para esta nueva entrega que GRIN ha desarrollado para Capcom. La primera toma de contacto de la compañía con la franquicia fue a través de un elaborado y exitoso remake del título original para Xbox Live Arcade y PlayStation Network. De este modo, no sólo la propia desarrolladora conocía los entresijos del título original al trabajar con él en primer término, sino que además lo acercaba a un nuevo público que, por motivos diversos, no hubiese podido disfrutar de él en su época.

Lo cierto es que este regreso de Spencer ha sido bastante satisfactorio, con un juego de acción y plataformas divertido, cargado de situaciones intensas, pero que deja la sensación de que se pierde un poco en su propia ambición; algo que le impide explotar al máximo todo el potencial que atesora en su interior, y es una pena, ya que podría llegar a alcanzar cotas muy superiores de calidad. No obstante, lo que oferta es más que suficiente para convertirse en una obra de calidad notable, y hay que elogiar a GRIN por haber hecho de esta franquicia la suya, completando dos entregas en apenas medio año con resultados satisfactorios. Spencer aún tiene que aprender a perfeccionar el uso de su brazo biónico en un entorno tridimensional, pero va por el buen camino.

Héroe solitario
Durante los eventos acontecidos en el Bionic Commando original, Nathan 'Rad' Spencer debía enfrentarse a todo un ejército en solitario. En sus manos estaba el destino de todo el planeta, pero consigue superar todas las dificultades y llegar a acabar con el líder de esta facción que intentaba hacerse con el control del mundo. Sin embargo, lejos de convertirse en el héroe que debería ser, Specer se ve confinado a una fría celda, separado de su brazo biónico; todo, porque su moral y su forma de pensar le impidieron cumplir una orden inesperada de sus superiores, a los que consideraba fuera de sus cabales. Han pasado diez años desde aquellos sucesos, y Spencer esperaba tranquilamente el momento de que se ejecutase la sentencia de muerte a la que le habían condenado.

El gobierno prohibió la biónica, y todos los que contaban con este tipo de implantes se convertían en marginados sociales, perseguidos por las autoridades. Pero un grupo terrorista llamado BioReign, que lucha por los derechos la biónica, atacó la zona de Ascension City causando verdaderos estragos. La antaño prolífica ciudad se vio sumida bajo una nube de radiación, con sus calles destruidas y los edificios y autopistas cayéndose lenta e inexorablemente. El gobierno no se ve capaz de acabar con la amenaza terrorista en un territorio tan hostil, por lo que acuden a Spencer para que arregle la situación una vez más. Su labor será complicada, pero por fortuna le devuelven su brazo, gracias al cual se convertirá en una auténtica máquina de matar.

Las cosas irán complicándose durante la misión, y Spencer será testigo de conspiraciones, traiciones y giros inesperados de los acontecimientos. Aparecerán viejos amigos y enemigos, y descubrirá las verdaderas motivaciones tanto de los terroristas de BioReign como de sus propios líderes. En líneas generales, se trata de un argumento sencillo durante gran parte del juego, pero en los compases finales está cargado de situaciones intensas, narradas a través de escenas de vídeo, en las que no sólo cobrará sentido todo lo que hacemos durante la aventura, sino que también comprenderemos mejor lo acontecido durante la aventura original. Eso sí, estas secuencias estarán bastante distanciadas entre sí, limitándonos a la comunicación por radio durante gran parte de la aventura. Cuando llegamos a los grandes acontecimientos, se transmite la carga emocional que consigue que todo lo que hemos hecho tenga sentido.

Sistema de juego
A todos los efectos, Bionic Commando es una aventura de acción con abundantes secciones de plataformas. Aquí radica uno de los principales problemas del juego, y es que aunque está dividido claramente en secciones de longitud determinada, la amplitud de los escenarios y las posibilidades en todos ellos son tales que se echa de menos una libertad de exploración similar a la de los juegos de Spiderman. Más que nada, porque dentro de la inmensidad de la ciudad que nos rodea los enemigos se antojan demasiado pequeños, y en muchas ocasiones estaremos atravesando secciones vacías sin nada de interés real. El entorno está bastante desaprovechado, y se ha intentado ofrecer una sensación de amplitud que se consigue transmitir, pero que precisamente por eso se hace patente lo poco que se hace uso de dicha grandiosidad del entorno.

En vez de poder avanzar libremente por el entorno, explorando los recovecos y afrontando las situaciones como prefiramos, nos vemos limitados a ir de un punto A rumbo a un punto B constantemente. Esto no es precisamente malo, ya que es una dinámica que funciona y acaba resultando coherente y funcional, pero desentona dentro del entorno gigantesco que tenemos. De cuanto se expande ante nuestros ojos, sólo necesitamos la línea recta indicada, quedando el resto para los valientes investigadores que quieran conseguir todos los coleccionables del juego, aunque incluso estos son bastante escasos, y suelen estar próximos a la ruta principal. Para saber a dónde debemos encaminarnos, tendremos en pantalla un mapa y una retícula que nos indican dónde está nuestro siguiente objetivo, pudiendo tener que dar un pequeño rodeo, según el entorno.

El escenario principal será la ciudad, tanto el centro como las zonas de factorías, aunque no faltarán los viajes por el subsuelo (la Fisura), el parque, y en determinadas ocasiones accederemos al interior de edificios. De algún modo, estos últimos son los más interesantes, ya que pese a ser secciones cortas, son más directas, haciendo patente que el juego está más pensado para esa inmediatez y poniendo de manifiesto que es en ellas, en entornos cerrados, cuando más sentido tienen y mejor funcionan todas nuestras habilidades. Los exteriores son un tanto caóticos, y requieren un perfeccionamiento por parte del usuario de las habilidades de Spencer para llegar a superar los retos presentados. En muchos casos da la sensación de que por mucho que lo intentemos, el personaje se cuela por recovecos imposibles y que avanzamos a trompicones.

El arma principal de Spencer es, como cabría esperar, su brazo biónico. De por sí, el personaje tiene una gran habilidad de salto, la cual combinada con el salto le ofertan una gran gama de movimientos: la garra extensible del mismo le permite agarrarse a cualquier superficie, y balancearse de un lugar a otro, atravesando distancias gigantescas con suma facilidad. En todo momento en pantalla veremos una retícula que, cuando se pone de color azul, indica que podemos agarrarnos a esa superficie; serán prácticamente todas, tanto en horizontal como en vertical, por lo que no tendremos problemas para abrirnos camino. Eso sí, al estar en constante movimiento, esa retícula no parará quieta y no siempre conseguiremos acertar donde queremos; esta es una de las cosas que más práctica requieren.

Sobre todo cuando intentamos atravesar las zonas de minas aéreas, unos artefactos voladores que utilizaremos para atravesar fisuras y caídas imposibles de superar de otro modo. Todas las secciones tienen límites superior e inferior, ya sea por radiación o por agua (con un brazo de varias toneladas, Spencer es incapaz de nadar), por lo que deberemos superar áreas sin margen de error, en las que la precisión debe ser total para poder salir airosos y llegar de nuevo a terreno firme. Los propios balanceos deben ser perfectos (según cuándo saltemos, la distancia recorrida puede ser muy distinta), pero ni aún así, los puntos de enganche no están a una distancia idónea nunca, obligándonos a reaccionar en el aire para llegar a apuntar en la dirección adecuada y no acabar en el fondo del escenario.

Estas secciones de saltos y plataformas son la base del juego y en lo que más tiempo invertiremos, ya que a nivel de combates nos enfrentaremos a poco más de medio millar de enemigos a lo largo de toda la aventura. Curiosamente, contra ellos tendremos un completo arsenal de armas de diversa índole; para empezar, tendremos ataques con el brazo metálico, que son los más interesantes. Podremos pegarles directamente en combate cuerpo a cuerpo, agarrar objetos del escenario y lanzárselos a los enemigos (sólo los objetos que brillen a nuestro alrededor), e incluso enganchar a los propios rivales. Si hacemos esto último, deberemos ser rápidos ya que tienen sistemas de defensa y nos electrocutarán si no actuamos con premura.

Podremos hacerlos volar por los aires, como si fuesen un objeto más del escenario, o bien saltar y atacarles con una patada recogiendo cable mientras estamos en el aire. Otra opción es subir muy alto y, al dejarnos caer, realizar una 'muerte desde el aire', golpeando el suelo con la caída y acabando con los enemigos que se encuentren en la zona. Cuando tengamos adrenalina, podremos realizar ataques especiales como un giro con el cable del brazo extendido en el que acabaremos con los enemigos cercanos. Y luego, cómo no, están las armas: junto a la pistola básica tendremos granadas, que tendremos siempre en nuestro haber y para recargarlas deberemos recoger la munición de los escenarios.

Además podremos llevar una tercera arma que variará según las que recojamos. Nuestros superiores nos lanzarán de vez en cuando cápsulas con ellas, que podremos utilizar para recargarlas o cambiarlas. Serán los equivalentes de un lanzagranadas, un lanzacohetes, rifle francotirador, una escopeta y una metralleta. Disparar será tan fácil como pulsar el gatillo derecho, aunque la precisión será bastante limitada; para perfeccionar nuestra puntería, deberemos pulsar el analógico derecho, con el que controlaremos la retícula de apuntado. A partir de estas bases, podremos combinar posibilidades, como disparar mientras nos balanceamos, o elevar a los enemigos con el cable al aire y acabar con ellos antes de que caigan al suelo de nuevo.

La gama de enemigos varía desde soldados de a pie (con armas, francotiradores, porras eléctricas…) hasta robots acorazados, pasando por enemigos voladores y naves aéreas; y para cada cual deberemos aprender cuáles son sus debilidades y explotarlas en nuestro beneficio. En ocasiones, se juntarán varios enemigos de difícil eliminación (robots, principalmente), que provocarán que debamos utilizar la estrategia o los errores que pueda cometer la máquina, dado que tres armaduras de metal atacándonos a la vez en un escenario cerrado puede ser una verdadera pesadilla. La rutina de los escenarios es siempre la misma: avanzar hasta el punto X, erradicar enemigos, acceder al terminal para abrir la siguiente sección. En este aspecto, no nos esperan ni puzzles ni grandes complejidades, más allá de encontrar nuestro camino entre el amasijo de escombros que nos rodea.

Para salir de esa rutina de avance, el juego nos presenta Desafíos a los que tendremos acceso en cualquier momento; estos pueden ser tanto de combate (acabar con tantos enemigos, etc) como de uso de armas (acabar con tantos enemigos de determinado modo), o de empleo del brazo (balancearse tantas veces seguidas, saltar tantos metros…). Los logros y trofeos están relacionados con el cumplimiento de estos desafíos, y es una forma de dar un aire diferente al juego, ya que además conseguiremos mejoras para las armas de Spencer. En términos generales, la dinámica de juego es satisfactoria y resulta divertida, aún cuando requiere mucha práctica y perfeccionamiento de las habilidades, y no se termina de explotar el potencial latente del título.

Multijugador
Sin duda un añadido muy atractivo para el juego, que resulta muy divertido y en el que pueden participar hasta ocho jugadores. Al tener todos los participantes las mismas habilidades de combate, los enfrentamientos son épicos y se desarrollan a varios niveles, completando uno de los multijugadores más divertidos y dinámicos de los últimos tiempos, pese a que sus opciones no sean del todo originales. Tenemos Combate a muerte, en solitario o por equipos, y Capturar la bandera. El primero cuenta con doce mapas, mientras que el segundo sólo cuatro, y se puede determinar el límite de muertes o el tiempo de juego máximo. Interesante aportación que perfecciona el sistema de juego del modo historia.

Apartado técnico
Bionic Commando es un juego de contrastes a nivel visual, con detalles muy atractivos y otros más modestos. La sencillez gráfica en muchos momentos tendría cabida de haberse creado un mundo abierto, lleno de vida y elementos, pero al estar dividido en pequeñas secciones se antoja algo escaso el despliegue técnico del que somos testigos. Los modelados de los entornos son firmes, y las distancias y las proporciones están bien medidas. En ocasiones, Spencer puede parecer más grande que los propios edificios, pero cuando se acerca a uno para adentrarse en él somos conscientes de que no es más que un efecto de la cámara, y que en todo momento la máquina tiene claras las proporciones de los elementos que presenta en pantalla.

Los personajes están bien animados, con todas sus habilidades perfectamente recreadas, y efectos de luz y sonido apropiados a cada tipo de ataque. Sin embargo, en un visionado a nivel más cercano, se pueden observar texturas de menor calidad, y cómo el juego intenta disimular las limitaciones técnicas en las distancias mediante una visión borrosa que dificulta un poco la jugabilidad en situaciones concretas. Cuando no se recurre a ese efecto, sobre todo a nivel de suelo, se observa un importante popping, con elementos (escombros, restos, grietas…) que aparecen a ras de suelo a medida que nos aproximamos a ellos. La cámara también nos puede jugar alguna que otra mala pasada, sobre todo a la hora de calcular nuestros saltos.

En líneas generales, salvando estos defectos, Bionic Commando ofrece un buen nivel de calidad visual, que se mantiene firme en pantalla y convence, pese a no resultar realmente espectacular. En cuanto a su apartado sonoro, las melodías son bastante discretas; cumplen su cometido sin problemas, pero no se arriesgan a dar un paso más allá, composiciones correctas que se mantienen dentro de los niveles de calidad generales del juego. El trabajo de doblaje es bastante satisfactorio, en inglés, con subtítulos en nuestro idioma; las voces principales son escasas, pero en los momentos en que aparecen personajes secundarios, todos consiguen transmitir su personalidad por escasa que sea su presencia. Un buen trabajo por parte de los actores de doblaje.

A nivel jugable es donde Bionic Commando se defiende mejor. Requiere mucha práctica llegar a dominar a Spencer a la perfección, y será necesario hacerlo para conseguir abrirnos camino por el modo historia del juego, pero una vez lo hagamos tendremos una gran variedad de opciones de combate para acabar con todas las amenazas que nos salgan al paso. El mando de control responde a la perfección a todas nuestras indicaciones, y tan sólo se hecha en falta algo más de precisión por parte de la retícula, ya que será muy habitual cometer errores como, por ejemplo, intentar coger un objeto y que el personaje se enganche al suelo a escasos milímetros de donde se encontraba nuestro verdadero objetivo.

En total, la aventura principal gira en torno a las diez o doce horas. Una duración considerable que, pese a la dinámica repetitiva del juego, no se hace excesiva. Posteriormente, tenemos a nuestra disposición el modo multijugador, que aún sin prodigarse en exceso en modos y opciones, resulta muy divertido y satisfactorio con la posibilidad de que participen hasta ocho usuarios en las contiendas. Bionic Commando es una alternativa divertida dentro del género de las aventuras de acción, que a pesar de sus limitaciones consigue dejar un buen sabor de boca, aún cuando por momentos puede llegar a ser estresante.

LO MEJOR

  • Divertido, intenso y emocionante
  • El sistema de Desafíos
  • Los extras para los que jugaron a Rearmed
  • Variedad de ataques, con armas y brazo biónico

LO PEOR

  • Dinámica un tanto repetitiva
  • Que Spencer se agarre a donde no debe
  • Requiere bastante habilidad para dominarlo
  • Se ve toda su amplitud, pero no se explota

CONCLUSIÓN

GRIN repite con una de las franquicias estrella de Capcom con un resultado satisfactorio. Si bien Bionic Commando Rearmed supuso toda una revelación por su gran calidad, esta nueva entrega, ambientada una década más tarde, sufre el salto al entorno tridimensional al no ser capaz de explotar todo el potencial que se presenta en pantalla. Del mismo modo, el argumento cuenta con buenas ideas pero el ritmo narrativo no termina de ser el ideal, y técnicamente podría haber dado mucho más de sí. Pero a pesar de todo esto, Bionic Commando es, ante todo, diversión y adrenalina puras, una buena aventura de acción que hará las delicias de los amantes del género. Eso sí, requiere mucha práctica para llegar a dominarlo, por lo que no es un título recomendable para los no iniciados en el género. [image|nid=1325006|align=center|preset=inline] - Divertido, intenso y emocionante- Variedad de ataques, con armas y brazo biónico- El sistema de Desafíos- Los extras para los que jugaron a Rearmed

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.