Miles de japoneses hacen cola ordenadamente para comprar Wii
La máquina acaba de lanzarse en Japón. Sigue la crónica de nuestro corresponsal.
2 de diciembre de 2006. Un día para recordar.
Tokio ha amanecido con un hermoso y frío día de diciembre. Los arces japoneses, los momiji, lucen espléndidos colores otoñales. Las tonalidades amarillas, naranjas y rojas dan un aspecto bucólico y precioso a la estampa. Sobre las 6 de la mañana, la tranquilidad en la mayoría de zonas de la metrópoli no era presagio alguno de lo que pasaba en otras. Y es que hoy ha sido un día muy especial para Nintendo. La compañía sita en Kioto ha puesto a la venta, por fin en su país de origen, su nueva propuesta en entretenimiento electrónico, Nintendo Wii.

Después de que las anteriores consolas de la firma no dieran el resultado deseado (los del vaso lleno dirán que no tuvieron el éxito que se merecían, y los del vaso vacío, que fueron un fracaso, pero eso no es lo importante), Nintendo nos vuelve a sorprender después de DS con una apuesta rompedora. Wii es todo menos tradicional.

Pero volvamos a esta fría mañana tokiota. Al despuntar el alba las colas, ya perfectamente formadas en la mayoría de 'puntos calientes' habituales, se preparaban para recibir a Wii. Shinjuku, Yurakucho, Akihabara, Yokohama; en todas las tiendas importantes de electrodomésticos había pasión por Wii.


Hay que decir que las colas volvieron a ser lo que han sido siempre en Japón, es decir, un remanso de paz, tranquilidad, algo de aburrimiento y paciencia, mucha paciencia. Y digo esto porque la comparación es inevitable. Hace unas semanas os dimos buena cuenta del lanzamiento de una de las competidoras de Wii en esta generación, PlayStation 3. En aquella ocasión las colas (por llamarlas de alguna manera) empezaron a formarse por la tarde del día anterior. Para la consola de Nintendo ha sido diferente. Este humilde reportero se desplazó a los puntos de interés para captar el ambiente previo al debut japonés de la consola y pudo comprobar que hasta bien entrada la noche, una vez cerrados los establecimientos no comenzó la organización de las líneas de futuros poseedores de una flamante Wii. Y por supuesto, la locura desatada en gran medida por oportunistas especuladores, ávidos de un porcentaje sobre la compra de las consolas, no tuvo cabida esta vez. Todo mucho más normal y habitual.

Las cantidad de gente también fue sensiblemente inferior. En uno sólo de los centros donde se vendía Wii pude contar (a ojo más o menos experto después de presenciar muchos eventos de este tipo) más de 1.500 personas. Fue en Yurakucho, sede de la principal tienda de una importante cadena de venta de artículos electrónicos. En el resto de lugares, las colas apenas llegaban a las 1.000 personas. De todas maneras, como era de prever, sobre las 7 de la mañana Wii se había agotado. Las 400.000 unidades puestas a la venta hoy ya tienen dueño.


Y ahora viene la reflexión sobre lo sucedido. Durante los últimos días (semanas diría yo) Nintendo nos ha bombardeado en este país con publicidad en todos los medios. Todo el mundo sabe qué es Wii y para qué sirve. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a un amplio espectro de consumidores, desde jovenzuelos hasta adultos bien entrados en años. Y es que ha sido habitual durante mis viajes en tren el escuchar conversaciones sobre las ganas que tal o cual persona tenía de adquirir Wii. 'Porque es fácil' comentaban algunos. 'Porque no es lo de siempre' sentenciaban otros. Pero lo más curioso era comprobar que quien hacía estas afirmaciones era la típica abuela o el típico 'kaishain' (empleado japonés), o el ama de casa. Toda una revelación.

Y esto ha tenido fiel reflejo en las colas para comprarla. En Shinjuku he tenido el gusto de conocer a una pareja de unos 50 años largos que, entre jóvenes y no tan jóvenes, se sentían como unos niños con zapatos nuevos. Tenían una genuina ilusión de adquirir un sistema de videojuegos que, según sus propias palabras, estaba hecho por fin a su medida. Algo que un servidor no había escuchado en su vida. ¿Habrá acertado Nintendo con Wii? Mi opinión, visto lo visto, es que sí. Definitivamente Wii es especial.

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Mientras vuelvo a casa para escribir la crónica de lo sucedido, voy pensando en el tren que me lleva al hogar que este sol nipón de un sábado frío de diciembre ha sido testigo del nacimiento de una estrella. Y no cualquier estrella. Una proveniente Kioto. Del corazón del Japón. Ahí es nada.
Bienvenida, Wii. Bienvenida a casa.