NATACIÓN

Un adiós con 88 medallas

La holandesa Ranomi Kromowidjojo, a los 31 años, se despide de la natación con cuatro podios olímpicos en las pruebas de velocidad (50 y 100 libre).

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Ranomi Kromowdijojo.
ALY SONG

Ranomi Kromowidjojo, ese apellido que resultó un trabalenguas familiar en los últimos 16 años, se retira de las piscinas después de una trayectoria brillante. La holandesa, digna sucesora de Inge de Bruijn, ocho veces medallista olímpica, ha anunciado en sus redes sociales que abandona a los 31 años la natación competitiva, una etapa maravillosa de su vida que no le supone un trauma porque se ha ido preparando desde hace años.

“La natación será siempre mi pasión, pero ya no a nivel profesional. He sabido que hay más cosas que el deporte de élite, y que esto forma parte de algo más grande”, comentó después de dedicarse media vida a la natación competitiva. El palmarés de Ranomi habla por sí solo: cuatro medallas olímpicas (tres oros), 17 medallas mundiales y 13 podios europeos. Todo ellos en piscina de 50 metros, donde ha competido en los 50 y 100 libre, en los relevos y en los 50 mariposa, pruebas con las que incluso ha encontrado mayor reconocimiento también en la piscina corta, en la que se ha colgado hasta 54 medallas internacionales, lo que suman 88 en total entre ambas modalidades.

¡He logrado mucho más de lo que podría haber soñado! Gracias a todos estos años de deporte de élite, sé que uno puede conseguir mucho más de lo que puede creer, entre otras cosas por tener los pensamientos correctos”, comentó la holandesa, que ya piensa en escribir un libro con todas las enseñanzas y sus vivencias. Hasta en dos ocasiones, en 2011 y 2012, consiguió el reconocimiento de mejor deportista de su país.

Con Ranomi, que en los Juegos de Tokio fue cuarta a solamente nueve centésimas del bronce, lo que hubiera sido un broche magnífico a una nadadora que ya se colgó el oro en el relevo 4x100 libre de Pekín, en 2008, y que en los Juegos de Londres consiguió dos oros (50 y 100 libre) y una plata en el 4x100 libre. Con la holandesa, la velocidad se queda algo huérfana. Holanda también la echará de menos.