PARALÍMPICOS

Gema se monta en su 4x4 para ayudar tras el paso de Filomena

Gema Hassen-Bey es voluntaria de la iniciativa 'SOS 4x4' y con su Ford Raptor lleva gente al Hospital Puerta de Hierro, remolca otros coches varados... "Es una cadena. Cuando todo falla siempre nos tenemos unos a otros. Todos necesitamos ayuda y podemos ayudar", confiesa a AS.

Gemma Hassen-Bey, con su Ford, ayudando a los afectados por el temporal.

No hay obstáculo insalvable si nos ayudamos. Este es el leitmotiv del último gran reto en el que se ha embarcado Gema Hassen-Bey. La medallista paralímpica es voluntaria de la iniciativa 'SOS 4x4', por la que varios conductores de todoterrenos se desplazan hasta los hospitales con sanitarios o enfermos e incluso han rescatado a gente que se ha quedado atrapada en la carretera por las intensas nevadas del temporal. ¿Y cómo empezó todo? Primero, gracias a Ted y su pala. Después, gracias a Ford y a su Raptor —el primero del mundo adaptado—. "Tengo un vecino sueco que me ayudó a abrir un camino hasta el coche y pensé que esa era la mejor herramienta para ayudar a otros. Creo en la labor de equipo. Es una cadena. Cuando todo falla siempre nos tenemos los unos a los otros. Si te mueves tú, el mundo se mueve contigo. Cuando me enteré de la iniciativa de los 4x4 me metí y he estado echando una mano. Lo mío no es importante, es un granito de arena. Hay gente que se ha tirado trece horas sin parar, sin comer, pagándose la gasolina... Quiero quitar ese paternalismo que hay siempre hacia las personas con discapacidad. Todos necesitamos ayuda y podemos ayudar", explica la esgrimista para AS.

Su experiencia de este miércoles ha sido muy satisfactoria y mañana jueves no descarta repetir. "He llevado gente al Puerta de Hierro, ayudé a otro coche que se quedó varado... Las autopistas y calles principales están despejadas, pero las demás están más complicadas. He visto fotos de algún Raptor tirando de un camión e incluso de coches de policía. Son muy potentes. Tengo el mejor coche del mundo y ha sido gracias a la colaboración de Ford en el reto, me ayudó con la logística en el Teide e hicimos este prototipo. Hace fácil lo difícil. Me da mucha seguridad. No tengo miedo y me meto por todos lados. No colaboro tanto porque estoy cuidando a mi madre. Tengo que dejarla preparadita y salir con mucho cuidado por la pandemia. Aprovecho las horas de sol. Lo que yo hago es una anécdota. Me gusta el grupo y creo que me voy a quedar. Me parece bonito que nos conectemos y ayudemos todos", argumenta Gema Hassen-Bey, que en estos duros momentos, de Filomena y COVID-19, sigue hallando inspiración en el deporte: "En la vida se gana y se pierde y ambas cosas enriquecen. Ahora vivimos instantes complicados y ahí estamos en nuestro terreno. Ahí es donde nos movemos nosotros, en superar las dificultades. Si hay una dificultad hay un reto".

La madrileña es un derroche de energía, optimismo, valentía... Y sus palabras lo transmiten. Ahora ha tenido que posponer algunos planes —como su asalto al Kilimanjaro, en el que lleva trabajando desde 2014—, pero piensa retomarlos cuando pase la pandemia. Mientras, cada adversidad, no deja de ser un entrenamiento más para seguir conquistando imposibles. Algo habitual para esta pionera. "La importancia del reto no es subir sino dejar un legado tecnológico. El deporte me ayudó a vivir y luego llegaron las medallas. Nunca lo hice para ser la mejor del mundo, sino para hacer un mundo mejor. Lo fundamental es el camino. Lo más importante que me ha dado el deporte no son las medallas. Yo hago esgrima, me ha dado unas armas para vivir. Pienso en el equipo, en el nosotros, dejando a un lado esos egos que son el mal de nuestro tiempo. Tenemos que cuidarnos y ayudarnos todos", recomienda.

Esta cadena de solidaridad, de la que Gema es ya un eslabón, está sufriendo también actos vandálicos incomprensibles. "No tenemos que tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado. Hay gente rompiendo cristales de los 4x4, a otros los multan... es el contrapunto a algo positivo y bonito, que son personas dispuestas a echar una mano a otras", esgrime esta campeona dentro y fuera del deporte: "Pinta un 2021 de resiliencia. He tenido varios confinamientos. Por una operación de espalda estuve un año entero sin moverme de la cama. También en el Teide tuve que estar encerrada en la tienda. Cuando hay dificultades fabricas herramientas que luego te ayudan. De mis cinco Juegos me quedo con la experiencia y con la espada, que es mi objeto más preciado, representa lucha y superación. Ahora son tiempos de perder y seguro que de todo esto también ganaremos. Les digo a mis amigos, fíjate ahora no poder salir, pues así vive mucha gente en silla en muchas partes del mundo. Por eso hago el reto. Imagina facilitar su movilidad en nieve, selva o montaña... Le cambiaría la vida. No hay mayor medalla y no me voy a rendir". Su lucha trasciende el aquí y ahora, su lucha persigue un futuro sin límites.