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PREVIAS MLB 2016: ATLANTA BRAVES

Braves: es obligado dar dos pasos atrás antes de mejorar

La franquicia afronta un agresivo plan de reconstrucción que le va a llevar a perder mucho antes de volver a ser competitivos en 2017 o 2018.

Braves: es obligado dar dos pasos atrás antes de mejorar
Steve Mitchell USA Today Sports

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Los Atlanta Braves, entre 2010 y 2013, fue uno de esos equipos que contaban con serios argumentos para optar a llegar a los playoffs, basados en la fortaleza de su cantera y ambiciosos traspasos, que les hicieron contar entre los máximos favoritos para el título, y eso no es nada sencillo. Pero tal como ocurrió durante su época dorada entre 1991 y 2015, los Braves no fueron capaces de sobrevivir a las exigencias de octubre. Entre derrotas extrañas en el Wild Card Game, colapsos históricos e incapacidad para superar a sus grandes rivales en la Nacional, los éxitos de la campaña regular no tendrían su equivalente durante la postemporada.

Y llegó el momento de afrontar la realidad. O el equipo iba a por todas una vez más antes de que los jugadores clave llegasen a la agencia libre y se marchasen casi sin dejar nada a cambio o afrontaba un duro proceso de renovación. La franquicia eligió la segunda opción.

Un buen ejemplo de esta estrategia es cómo afrontó el club el último año bajo contrato de Jason Heyward. Ante la certeza de que su exterior derecho se marchase libre tras 2015, los Braves le mandaron a St. Louis junto al relevista Jordan Walden a cambio del pitcher titular Shelby Miller, que podría estar bajo control de Atlanta durante cuatro años. Tras revalorizarse durante la campaña anterior, Miller ha sido cambiado por tres jugadores como son el outfielder Ender Inciarte y las dos mayores promesas de la cantera de los Diamondbacks, el shortstop Dansby Swanson y el pitcher Aaron Blair. Lo mismo ha ocurrido con el traspaso del soberbio Andrelton Simmons, que ha dado dos grandes pitchers promesas.

Resumiendo, un año de Heyward nos da uno de Miller que a su vez le permitirá al club disponer de cinco campañas de Inciarte más seis tanto de Swanson como de Blair. Me seguís, ¿verdad?

Este continuo mercadeo es la ‘maldición’ de todo equipo que pertenece a un mercado pequeño o mediano como es el caso de los Braves. Esta táctica no viene sin riesgos y dificultades. Las promesas pueden quedarse en eso, en promesas y no hay seguridad de que vaya a salir bien. El camino iniciado (y marcado) por Astros y Cubs es el que está de moda y al que se alude con el término ‘tanking’, perder a propósito para elegir arriba en el draft y reconstruir.

Luego llega la tremenda complicación de que no es que se vaya a perder, sino que se va a perder muchísimo. Eso es algo que no todas las franquicias están dispuestas a asumir. Lo mejor es que 2017 ya está a la vuelta de la esquina...

El detalle histórico

Apuntad un dato que va a hacer que os quedéis de piedra: catorce años seguidos los Atlanta Braves ganaron su división. Entre 1991 y el 2005 fueron una de las grandes superpotencias de la NL. Nadie ha igualado esa cifra. En ese periodo alcanzaron cinco veces las World Series, todas ellas en la década de los 90, y se llevaron el gran triunfo en 1995. Ahora están en un periodo especialmente bajo de su historia, pero no hay que olvidar que estamos ante de una de las franquicias más importantes del deporte USA.

Las tres claves del equipo

1. El desarrollo de los jóvenes. De hecho, es todo lo que se puede esperar de este equipo en 2016: que el talento que han ido acumulando en los traspasos de sus estrellas se vaya desarrollando para que lleguen a ser jugadores del nivel de las grandes ligas.

2. No forzar el ascenso de las promesas que forman su granja de talento. Estarán tentados de romper la baraja cuanto antes y usar a los chavales que conforman, ahora mismo, la mejor cantera de la MLB. Pero han de tener paciencia, sabiendo que perderán muchos partidos.

3. Freddie Freeman y Julio Teherán ante la oportunidad de liderar un equipo. Estos ya no son tan jóvenes, con 26 años, y están llamados a tirar de un carro que podría venirles grande. Pero no queda más remedio en un proceso de reconstrucción tan profundo.

Lo mejor

1. Cuando se tiene talento joven, es posible que éste explote sin previo aviso.

2. La división no es muy complicada, por lo que pueden ganarse partidos inesperados.

3. Son sólo 162 partidos. El 2017 no está tan lejos como parece, y con estadio nuevo.

Lo peor

1. Cuando se tiene talento joven, lo normal es sufrir durante el aprendizaje.

2. La rotación de pitchers da pánico a los aficionados, más allá de Julio Teherán

3. Un año es muy largo, y la ilusión del futuro desaparece cuando se amontonan derrotas.

 

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