JUEGOS OLÍMPICOS | TENIS

De los Juegos del Hambre a los Juegos Olímpicos en seis años

Inés Velasco se apuntó a tiro con arco después de entusiasmarse con la saga cinéfila y ahora se estrenará junto a Daniel Castro en Tokio 2020.

Tokio
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Inés y Daniel.
Rubén Montes

Inés de Velasco será junto a Daniel Castro los dos primeros participantes españoles en la ciudad de Tokio después del estreno olímpico de la Selección de fútbol en Sapporo. Esta amante de las Bellas Artes y de la Animación, cuyo abuelo y padre se ganaron la vida con el dibujo, encontró la inspiración hace seis años cuando se aficionó a la saga Los Juegos del Hambre. En ella no solo encontró un entretenimiento en su adolescencia, sino una pasión que le ha llevado a unos Juegos.

"La protagonista utiliza un arco y me despertó una afición que desconocía. A mi padre también le gustaba, y nos apuntamos a un club que tenemos cerca de casa en Alcalá de Henares", comenta la tiradora. "Tendría 13 o 14 años y ya de inicio me dijeron que reunía aptitudes". En efecto, De Velasco quiso imitar a Jennifer Lawrence en el papel de Katniss Everdeen, el personaje principal de esta serie juvenil que desafía el poder establecido con su habilidad con el arco y la flecha, lo que puso de moda el tiro con arco como Gambito de Dama pudo revivir la pasión por el ajedrez recientemente.

"Tendría 13 o 14 años cuando empecé y ya de inicio me dijeron que reunía aptitudes"

Inés de Velasco

Para perfeccionar su técnica, Lawrence encontró en Khatuna Lorig su mentora. La georgiana fue su entrenadora después de una carrera exitosa en su deporte. Compitió con tres países distintos y ganó con la Equipo Unificado (los países dela antigua URSS) el bronce en Barceona 1992. Ahora reside en Estados Unidos y, miles de kilómetros más hacia Oriente, una chica española competirá en Tokio prendada de ese personaje e, indirectamente, de su profesora. "El año pasado no estaba clasificada, pero tuve otra posibilidad y consiguí la plaza. La tristeza es que con mi compañera Elia Canales no pudimos lograr el billete en el Preolímpico por equipos", manfiestó desde la villa.

Ahora Inés no se pone límites en la que será su primera experiencia olímpica a sus 19 años e intenta disfrutarlo desde el primer día pese a las particularidades del coronavirus. "Comparto apartamento con Lydia Valentín, que es una de mis referentes, y me hace mucha ilusión. También está Fátima Gálvez (tiro olímpico), Galia Dvorak y Maria Xiao (tenis de mesa) y Clara Azurmendi (bádminton).

Inés y Daniel.

Daniel Castro, a por todas tras una clasificación fratricida

Junto a Inés estará Daniel Castro, que también debuta en unos Juegos después de que la pandemia le diera una segunda oportunidad. A sus 24 años, y tras finalizar quinto de España en 2020, el aplazamiento olímpico hizo que se revalidaran los billetes a Tokio. Y en ese contexto, Castro fue el mejor: "Después del confinamiento hice un reset. Empecé a prepararme física y mentalmente. El COVID me benefició y pude conseguir la clasificación", comentó.

Pablo Acha había obtenido el billete en 2020 pero los criterios olímpicos se reiniciaron. Esta temporada, Castro ha sido el mejor tirador en las Copas del Mundo, por delante incluso de su compañero de entrenamiento y también gallego, criado en el club el Sílex en As Pontes (una instalación con un campo con diana a 70 metros), Miguel Alvariño. Acha y Alvariño estuvieron en Río, pero en Tokio solamente estará Castro: "Fue una lástima porque estuvimos muy cerca de clasificarnos en el Preolímpico, pero perdimos la final ante Estados Unidos".

En 2017, para mejorar su carrera y formarse, Castro abandonó su pueblo de Galicia para instalarse en Madrid, donde cursa Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y se entrena en el CAR. "De pequeño no era muy buen estudiante pero me aficioné al tiro con arco. Mi familia me apoyó siempre. Mi madre ha estado ayudando con el coronavirus, porque trabaja con personas mayores", explica Castro, que vivirá unos Juegos "especiales" y "que serán recordados por todo lo que ha pasado". Inés y él podrán decir que estuvieron en la cita marcada por la pandemia, sin público, en año impar y en unas condiciones leoninas.