La estadounidense ha anunciado su retirada del fútbol profesional tras el Mundial, y lo hace como uno de los grandes estandartes del torneo. No sólo por lo que hace dentro de los terrenos si no por su labor social fuera de ellos.
Megan Rapinoe es un icono mundial por su lucha por la igualdad de sexos. En 2012 contó al mundo su homosexualidad y, desde 2016, se sumó a la negativa a entonar el himno de Estados Unidos en protesta por la violencia policial contra la comunidad afroamericana. Es uno de los grandes símbolos de la comunidad LGTB.
El episodio más mediático que protagonizó la futbolista tuvo lugar en 2019. Se posicionó en contra de Donald Trump. Coincidió cuando alcanzó su máximo esplendor tras lograr el título en el Mundial de Francia. Se atrevió a plantar cara al mismísimo presidente de los EE UU. “No iremos a la maldita Casa Blanca si ganamos”, se lanzó a afirmar.
Su celebración en Francia con los brazos extendidos en una postura de "¿Qué opinas de mí ahora?", se convirtió en la imagen icónica del verano deportivo. En la final volvió a poner todo en juego. Su gol de penalti ayudó a derrotar a Holanda y le dio a Estados Unidos su cuarta medalla de oro. Ya, como MVP, cumplió su promesa.
Meses más tarde, aprovechó su oportunidad cuando fue galardonada con el The Best de la FIFA para resaltar el racismo que existe dentro del fútbol. Megan vive por y para los demás. No es de las que mira para otro lado. En ‘One life’, su biografía, pone el foco más si cabe en la justifica social.
Por eso se lanzó a crear junto con su compañera, Alex Morgan, y su pareja, Sue Bird, una fundación para jóvenes que buscan combatir los roles convencionales. En TOGETHXR se le da el protagonismo a la mujer, al deporte, a la libertad de expresión, a la repercusión. Fue una iniciativa muy aplaudida por el público.
Así la definieron las protagonistas: “Es una plataforma sin disculpas donde la representación y la igualdad son la norma. Un lugar donde convergen la cultura, el activismo, el estilo de vida y el deporte”. Se lucha con sus protagonistas por ser “moldeadores de cultura, líderes de pensamiento y rompedores de barreras”.
Rapinoe también se pronunció esta temporada a favor de las jugadoras de la Selección Española de fútbol femenino. “Nadie puede pensar que nos presentamos al encuentro porque estamos del lado de la RFEF, siempre estamos del lado de las jugadoras. Me parece simplemente absurdo y estúpido no incluir a 15 de tus mejores jugadoras”.
Este verano, ya con Donald Trump fuera de la Casa Blanca, fue condecorada por el presidente de Estados Unidos. Recibió por parte de Joe Biden la Medalla Presidencial de la Libertad. Durante la ceremonia homenajeó a Brittney Griner, estrella de la WNBA detenida en aquellos momentos en Rusia.
Rapinoe se ha convertido en un símbolo de lucha en su país, pero sus iniciativas ya han traspasado fronteras. Su figura ha trascendido más allá del fútbol. El Mundial será la última oportunidad para verla brillar sobre los terrenos de juego, pero nunca dejará de lado la lucha por las desigualdades. No solo encara rivales, también problemas sociales contra los que lucha con todas sus fuerzas.