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Termina el vía crucis español

La Selección Olímpica lleva 23 días de preparación aislada. Se mira con ganas el estreno en la competición y el traslado a la Villa el 26 de julio.

Sapporo
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Termina el vía crucis español
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"El protocolo se hace duro porque nos gusta la actividad y salir de la rutina”. Son palabras de Jesús Vallejo, capitán de la Selección, en conferencia de prensa. El aragonés, siempre muy correcto y educado en sus declaraciones, restó importancia a la situación que está viviendo la Selección afirmando que “las restricciones al final se quedan en nada, nos importan poco porque lo que queremos es estar aquí y ganar los Juegos”, pero lo cierto es que La Roja está al límite en lo mental tras una preparación marcada por el aislamiento riguroso.

Una situación que da un vuelco total desde este jueves, día de su estreno contra Egipto (9:30 horas, La1). “Esto ya es una rueda de jugar, descansar y recuperarse para el siguiente partido”, cuenta Vallejo. Un alivio, el de la competición, que necesita España. Todo arrancó el 30 de junio. Los jugadores pasaron 12 días de mini pretemporada, respetando escrupulosamente la burbuja (no recibieron ninguna visita y en el hotel tenían una zona apartada sólo para ellos).

Durante esos días se miraba con ilusión el viaje a Japón, pero lo que han encontrado ha sido aún más rutinario. Lo comprobaron pronto: cinco horas tardaron en pasar los controles del aeropuerto a su llegada. Una vez instalados, sólo pueden salir del hotel para ir a entrenar. Un hábito al que están acostumbrados, varios lo vivieron en la Eurocopa, pero con una diferencia importante: normalmente compiten, no sólo entrenan. Es por eso que el inicio del torneo se ve en la expedición como un soplo de aire fresco. El equipo realmente lo necesita.

En La Roja, todo se ve con ilusión y optimismo a partir de ahora, porque al inicio del torneo se une otro hecho que esperan con ganas: desde el 26 de julio se instalarán en la Villa Olímpica de Tokio (en Sapporo están en un hotel). En la capital japonesa vivirán algo a lo que están poco acostumbrados en el día a día de sus clubes, compartiendo espacio con atletas de todas las modalidades. “Ahora no tenemos la suerte de estar con otros deportistas...”, explicaba Vallejo. El capitán es uno de los muchos internacionales que sigue con atención otros deportes (en su caso admira especialmente a los jugadores de balonmano). Todos tienen ganas de llegar a la VIlla, donde respirarán por fin el ambiente de unos Juegos Olímpicos.