ESPANYOL

El Espanyol celebra la fiesta de su normalidad: "A Primera, oé"

Unas 1.800 personas reciben el autocar de los jugadores y festejan al ascenso 304 días después. "Es el día más feliz de mi vida", remarcó Keidi Bare.

La llageda del autocar.
Gorka Leiza.

Como gladiadores que regresan a Roma después de una victoria en tierras lejanas fue recibido el Espanyol por unas 1.800 personas entregadas a la causa, vestidas de blanquiazul, con sus banderas al viento y con unas ganas de celebración de época pre COVID-19. La euforia se desató cuando el autocar, minutos antes de tocar las 13:00, asomó por la avenida Baix Llobregat. El ascenso del Espanyol fue una metáfora de libertad para sus aficionados.

"Os hemos echado de menos en el estadio, pero nunca nos sentimos solos", confesó David López, quien lloró después de conseguir el ascenso en La Romareda, y fue quien abrió el turno de parlamentos. Los jugadores reían, abrían cava y otros mostraron una euforia colosal, como Keidi Bare, que salió del autocar gritando y moviendo los brazos y luego se subió a la repisa sin vertido,para decir después: "Es el día más feliz de mi vida". La afición saltaba y lo celebraba, con cánticos como "Puado, quédate" o "Raúl de Tomás", quien dijo unas palabras desde el teléfono, al estar en su casa en cuarentena al sufrir el COVID-19: "Gracias por acompañarnos en este camino. ¡A Primera!", explicó.

La fiesta había comenzado antes. A las 10:00 ya hubo quedadas en los aledaños del RCDE Stadium, aprovechando una mañana de domingo sin estado de alarma después de 14 meses sin poder acudir a un estadio a ver fútbol. Los colores blanquiazules tiñeron el barrio de la Riera de Cornellà como un día de partido. Mujeres, jóvenes y niños, un disfrute como hacia tiempo que no se veía en el Espanyol, que pone fin 304 días después de una penitencia en Segunda.

La afición del Espanyol.

La serenidad de Moreno y las bromas con Wu Lei

Los primeros en asomar por el improvisado balcón que organizó el Espanyol fueron los máximos goleadores de la historia blanquiazul, Raúl Tamudo y Rafa Marañón, quienes nunca jugaron en Segunda pero que se cansaron de anotar tantos con la camiseta blanquiazul. Los cánticos de "Raúl Tamudo" se volvieron a escuchar, las gargantas afinaron como nunca.

El más comedido, pero el más certero, fue Vicente Moreno, cuya gigante imagen sobresalía de la enorme pancarta que había dispuesto el club para la ocasión: "Ya somos de Primera. Vosotros y los que estan aquí arriba, uno a uno, sois los verdaderos artífices de este ascenso. Pronto nos volveremos a ver aquí dentro, en Primera". Embarba habló de esa espina que tenía clavada la plantilla después del descenso: "Espero que os sintáis orgullosos de nosotros. En los malos momentos habéis estado, y eso demustra lo grandes que sois".

También fue protagonista Wu Lei, que habló en chino y tuvo que traductor a Leandro Cabrera: "Dice que va a beber sake por todos", bromeó el urguayo,otro de los más aplaudidos de la soleada mañana en el RCDE Stadium, que finalizó media hora después de la llegada de unos jugadores que se fueron a descansar con aquella sensación de haber hecho un buen trabajo.