LEGANES-ATLÉTICO DE MADRID

Los dueños del Leganés, una familia con pasado atlético

Victoria Pavón, presidenta del Leganés, simpatizó en su día con el Atlético.

JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Los Moreno-Pavón siempre han sido colchoneros. Alberto, el hijo mayor, fue abonado en el Calderón y Felipe, el pequeño y actual secretario técnico, jugó en la cantera rojiblanca.
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Guardando las distancias, Leganés y Atlético de Madrid se parecen. Al menos en su alma. En su espíritu. Los dos llevan tatuado en el ADN aquello de derrochar coraje y corazón. El sacrificio es su modus vivendi. Quizá por ello no es de extrañar que los dueños del club pepinero, la familia Moreno-Pavón, tengan un pasado rojiblanco.

Ninguno de sus integrantes sabe explicar muy bien de dónde les llego esta afición. Sólo insisten en que hubo un día en el que todos fueron colchoneros. Unos más que otros, eso sí. Alberto, el hijo mayor de Felipe Moreno (máximo accionista y vicepresidente) y Victoria Pavón (la presidenta), se llevaba la palma. Lo suyo sí era pasión. Incluso se hizo abonado para acudir con frecuencia al Calderón. La familia no solía acompañarle al completo. Unos días iba con el padre, al que Alberto sacó del ‘lado oscuro’ del madridismo. Al dueño del Leganés, en su juventud, le tiraba más el blanco. Otras veces, Alberto acudía con su hermano. Apenas en una o dos ocasiones se pudo ver al clan al completo disfrutando al arrullo del Manzanares.

Hablamos en pasado y no en presente porque Alberto, como el resto de la familia, arrancó las rayas rojas de su corazón hace tiempo para injertarse otras de tono azul. Azul pepinero. El cambio le llegó en 2009, cuando sus padres compraron el Leganés. Desde entonces, ya no cupieron dudas. Blanquiazul y nada más.

Felipe Moreno: canterano del Atlético y secretario técnico del Leganés

Y eso que el otro hijo, el pequeño, Felipe como el padre, seguía por aquel entonces jugando en la cantera colchonera. Allí llegó siendo un cadete. Continuó en juveniles y acabó en el Atlético C, del que salió para fichar por el Lega en 2010. Tres años después, colgó las botas y se pasó a los despachos.

Ahora es el secretario técnico del club, un puesto en el que su pasado atlético le ha ayudado. Rubén Pérez, una de las estrellas del equipo, coincidió con él en los tiempos del Cerro del Espino. Una década después, lo fichó para reencontrarse. Uno en el césped. El otro, en el palco. Felipe también compartió vestuario con Camacho, Joel Robles, Keko, Domínguez… Una camada de futbolistas a los que ahora escudriña buscando futuras incorporaciones y con los que un día compartió pasión por unos colores: los del Atlético de Madrid.