Víctor Orta: "Soy un friqui del fútbol y no me avergüenzo"
Víctor Orta: "Soy un friqui del fútbol y no me avergüenzo"

EL REPORTAJE

Víctor Orta: "Soy un friqui del fútbol y no me avergüenzo"

El director deportivo español está de moda. Ha catapultado con su gestión, fichaje de Bielsa incluido, al Leeds a la Premier. Formado al lado de Monchi. Se forjó a sí mismo.

El fútbol español ya no solo exporta futbolistas y entrenadores. Ahora también comienzan a cotizarse sus directores deportivos. Algunos han llegado incluso a clubes de la siempre ponderada Premier. El caso más singular de todos es el de Víctor Orta (Madrid, 42 años). Sin pasado como futbolista ni como entrenador, su carrera como director deportivo comenzó con 25 años y tras pasar por el Valladolid, Sevilla, Zenit, Elche y Middlesbrough, llegó al histórico Leeds. Su apuesta tenía nombre y apellido: Marcelo Bielsa. Lo fichó y juntos celebraron el ascenso después de 16 años.

¿Qué hace un estudiante de química, que fue periodista deportivo, como director deportivo de un club de la Premier y además histórico como el Leeds?

Yo también me lo pregunto alguna vez. Estudié químicas hasta cuarto. Me quedan siete asignaturas para acabar. Mi acercamiento al fútbol fue como el de un auténtico fan. Mis hermanos me tapaban la cara de los cromos de México 86 y les decía el nombre de todos los jugadores y en qué equipo jugaban. Iba a los hoteles de los equipos para que me firmaron las fotos del especial de la Liga de Don Balón. Ese fue mi primer acercamiento al fútbol. Hice mi propia base de datos. Un amigo me llevó a una radio de Valencia y comencé a colaborar con los medios. Después, con una agencia de representación hasta que a Carlos Suárez se le cruzaron los cables y me pidió que compartiera con José Luis Pérez Caminero la dirección deportiva del Valladolid con 25 años. Había jugadores en ese vestuario a los que yo había pedido autógrafos.

Y se tiró de cabeza a pesar de no tener experiencia. Usted era entonces lo que ahora se denomina un ‘friqui’ del fútbol.

Siempre creí en mí. Pensé que tenía conocimientos y que podía aportar cosas y hasta hoy. Soy un friqui y no me avergüenzo. Mis amigos de toda la vida me lo llaman desde hace muchos años. El día que pierda el amor por el fútbol me dedicaré a otra cosa. Tengo pasión desde que me despierto.

“El día que pierda el amor y la pasión por este deporte me dedicaré a otra cosa”

¿Cómo cae en las redes de Monchi?

Nos conocimos cuando era representante y comenzamos una relación de respeto y de admiración por mi parte. Me ofreció irme de secretario técnico al Sevilla. Caminero me dijo que con 26 años no podía estar enseñando en un club, que tenía que estar aprendiendo. Vete a aprender del mejor. Fueron siete años de aprendizaje, de ser innovadores. Nunca tuve ninguna limitación. Monchi se escribe con la ‘M’ de mentor. Fue mi mentor. Mantengo todavía la metodología que teníamos entonces. Minimiza el riesgo en la contratación de jugadores.

Del Sevilla al Zenit.

Caí en una gran organización con limitaciones culturales difíciles de superar. Fue el club con el que menos independencia trabajé.

Vuelve a España, al Elche.

Me quedo con Emilio Vega, el secretario técnico, la persona junto con Monchi que más me ha influido. Creé mi primer grupo de trabajo, todavía muchos siguen conmigo. Un grupo técnico extraordinario que sacó aquello adelante sin cobrar desde enero y me quedo con una ciudad que me lo dio todo. La rabia fue que si los medios nos lo hubieran permitido hubiésemos hecho historia en ese club por mucho tiempo.

Otro salto al extranjero. El Middlesbrough.

Me apetecía una experiencia en Inglaterra. La temporada que llegué ascendimos a la Premier, llegué en enero con lo que poco mérito tengo. Conocí a Karanka, que fue el primero en enseñarme los secretos del fútbol inglés. Me empapé de todo. El año siguiente descendimos, pero me sirvió de mucho para esta segunda experiencia en el Leeds. Cometí muchos errores de los que he aprendido.

Le llama el Leeds y no lo duda.

Dudaba si volver a trabajar a España. Había oportunidad, pero me llamó Iván Bravo, que era consejero del Leeds, y cuando colgué el teléfono ya sabía que iba a decir que sí. Para un mitómano del fútbol el Leeds tiene un peso brutal. Pensé en ayudar a despertar a un gigante dormido en la segunda categoría. El primer año competimos hasta enero y nos dimos cuenta de que había que cambiar el primer proyecto que era ascender en cinco años.

Y entonces es cuando se va a por Bielsa.

Nos propusimos el objetivo de ascender cuanto antes. En Leeds había una presión histórica que tenía que manejar gente especial y cambiamos la estrategia en la elección del entrenador. Teníamos que invertir en uno que marcara la diferencia y me fui a por Bielsa.

“No sé si Bielsa y yo estamos locos, pero tenemos pasión por nuestro trabajo”

Un ‘loco’ del fútbol se va a buscar a otro ‘loco’ reconocido mundialmente con ese apodo.

No sé si estamos locos, lo que tenemos es pasión por nuestro trabajo. Trabajo muy cómodo con Marcelo, no veo nada anormal. Me hace mejor profesional y mejor persona. Un lujo.

¿Cuándo fue a por él no pensó que es tan especial que es de los que decide marcharse de los clubes y dejarlos tirados…?

Nunca tuve esa duda. Conmigo siempre tuvo una relación muy honesta y sincera. Me sentí capacitado para, en torno a él, crear un ambiente lo suficientemente propicio para que él se sintiera cómodo como para no marcharse.

¿Tres aspectos qué ha aprendido de Bielsa en estos dos años?

Revisar siempre los modelos aunque sean exitosos; hacer las cosas que legítimamente benefician al futuro, no buscar caminos cortos ni atajos y que aprovechar el tiempo es una herramienta de optimizar el trabajo.

¿Y cómo explica que todo un director de fútbol de un club de la Premier celebre el ascenso como un aficionado más y además con la bandera de un país ficticio sacado de un programa de radio?

Hay veces que la gente te influye y es lo que me ha pasado con el programa La vida moderna de la SER. Lo escuchaba y me ponía contento cuando peor estaba. Lo pasé mal el primer año en Leeds y ese programa mejoraba mi estado de ánimo. La bandera de Moderdonia se la compré a un compañero, Alberto, que también escuchaba el programa. Me dijo que la guardara y la sacara cuando ascendiéramos. Era un homenaje a la gente que te hace la vida mejor sin saberlo.

¿Cuántos discípulos de la doctrina Orta trabajan a su lado en el Leeds?

No sería nadie sin ellos. Soy la punta del iceberg de unas personas extremadamente leales y profesionales que aman y entienden el fútbol como yo. Son mis ojos y sin ellos, sin Gaby Ruiz, Salas, Alberto Cordero, Peral, Rodrigo García, Alex Davies, Andrea Iore, Graig Dean… no sería nadie. Son 16 en total.

¿Es verdad que no trabajaría en ningún club donde el director deportivo no estuviera en el meollo de la toma de decisiones…?

En el fútbol hay un montón de modelos de éxitos diferentes. Clubes donde manda el presidente, clubes donde manda el director general y clubes donde la dirección deportiva participa de las decisiones importantes. Yo sé que rindo en estos. No es por ego. Lo más importantes son las sinergias con el entrenador y con el club (propietario o director general) que siempre tienen la última palabra. Las tres partes tienen que tener la posibilidad de vetar un fichaje para que cuando ese jugador cruce la puerta haya una unanimidad. Luego Dios dirá. ¿Qué se le puede decir a una gestión como la del presidente del Real Madrid? Nada. Todo lo contrario. Todas las maneras del llegar al éxito son válidas. Lo mismo que dentro del terreno de juego llegas al éxito con diferentes estilos. Como Italia en 1982 o Brasil en 1970. Un título cada uno.

La Premier por dentro es tal y cómo la vemos desde fuera y desde la distancia.

Tiene un nivel organizativo extraordinario. Todo al milímetro. Para una mentalidad española demasiado al milímetro. Tiene una brutal explotación del contenido.

¿Cómo va a afectar el Brexit al fútbol inglés?

Ya está la nueva normativa para enero. Para los fichajes va a ser por un sistema de puntos. Dependiendo de que Liga vengas, de si has sido internacional o no, tendrás un baremo. Ahora un español será como un japonés. Creo que se ha penalizado demasiado a los países escandinavos.

¿Rodrigo (Valencia) ha sido el fichaje más importante que ha hecho en su carrera?

Es el más caro, desde luego. Todos me decían que era imposible y eso me motivaba más. Se lo explicamos muy bien al jugador, nos desplazamos, le convencimos.

En el Leeds hay cuatro españoles, Casilla, Diego Llorente, Pablo Hernández y Rodrigo ¿le gustaría tener más?

Me gusta la calidad, no miro la nacionalidad. Tenemos alemanes, italianos, portugueses… Hay mayoría inglesa porque me encanta como trabajan estos jugadores en el día a día. Son obedientes. Por eso siempre pensé que la forma de trabajar de Bielsa iba a funcionar bien con un núcleo grande de jugadores ingleses. Y ellos arrastran al trabajo a los demás. Siempre pongo un ejemplo: si un entrenador le dice a un futbolista inglés que se tire desde un puente a un río de agua congelada, primero se tira y desde, abajo, pregunta que por qué tenía que hacerlo. Si es de otra nacionalidad primero pregunta o directamente no se tira. En Inglaterra todavía existe el respeto al entrenador.

“El futbolista inglés es obediente, si el entrenador le pide que se tire al agua congelada se tira”

Su Leeds sufrió el domingo en Old Trafford una buena paliza, el Manchester United le infringió una derrota severa (6-2).

Sabíamos que con nuestro estilo y la calidad de los rivales algún día nos podía pasar algo así, pero este mismo estilo nos ha llevado donde estamos. Con una identidad reconocida por nuestra gente y es el que nos va a seguir llevando lejos. El equipo cree en él. Estamos en nuestro nivel. Hay que tener los pies en la tierra. En la Premier de cada tres equipos que ascienden la media es que el 1,8 descienden al siguiente año. Cuando se asciende el objetivo el primer año es mantenerse para estabilizar el proyecto. El segundo año con tranquilidad se puede ser más ambicioso.

Finalizamos, como periodista deportivo en excedencia, ¿Cómo titularía esta entrevista?

Todavía queda mucho del Víctor Orta niño que iba a pedir autógrafos a los jugadores a los hoteles.

Txiki, Zubi, Longoria, Pitarch, Ribalta, Cagigao...

No son muchos, pero se hacen notar. Francis Cagigao, que comenzó como ojeador del Arsenal en España en 1996 y acabó como secretario técnico y máximo responsable de scouting del club londinense (acaba de firmar por dos años con director deportivo de la Federación Chilena), se puede considerar como el pionero en la materia. Txiki Begiristain, Víctor Orta y García Pitarch han pisado sobre sus huellas en la Premier. En Francia, Andoni Zubizarreta realizó un ejercicio de prudencia y saber estar como máximo responsable técnico del Olympique de Marsella. A sus 34 años, su puesto ha sido heredado por Pablo Longoria, ex del Valencia con Alemany y Marcelino y que también pasó por la Juventus, Sassuolo, Atalanta, Recreativo y Newcastle.

Javier Ribalta, ahora en el Zenit de San Petersburgo, es otro de los directores deportivos con caché internacional con 12 años de bagaje en clubes extranjeros: Manchester United, Juventus, Novara, Milán y Torino. Pogba, Dybala y Morata están entre sus tres apuestas más interesantes.

Txiki Begiristain. Sus siete años plagados de éxitos como director deportivo del Barcelona (2003-2010) le abren, en 2012, las puertas de la dirección deportiva del Manchester City. Llega de la mano de Ferran Soriano director ejecutivo del club. Durante su gestión el club inglés ha ganado cuatro Premier League, dos FA Cups y cinco Copas de la Liga. La nómina de jugadores fichados con su visto bueno final es eterna, mientras solo ha tenido tres entrenadores: Mancini, Pellegrini y Guardiola.

Zubizarreta. Casi cuatro años (2016-20) en un destino complejo. “Mi experiencia en el Olympique de Marsella solo puedo calificarla de positiva y enriquecedora. Después de mis etapas en el Athletic y el Barcelona, donde conocía bien donde me movía, allí todo fue nuevo. Siempre es bueno conocer otras culturas, otro idioma, otra forma de entender el fútbol muy distinta a la española por muy cércanos que estén los dos países. Fui a un club especial, que tienes que entender, conocer sus costumbres, con una afición diferente a otras en Francia. Han sido cuatro años en los que me he sentido bien, he trabajado con mi equipo lo mejor que podía, sin hacer ruido, con calma”.

García Pitarch. ‘Suso’ quiso saciar sus inquietudes con dos retos internacionales. Primero en el Baniyas (Emiratos Árabes Unidos) en la temporada 2014-15 donde firmó por tres años, pero duró uno y medio. “Tuve que demandarles ante la Corte de Arbitraje de Lausana y pedir rescindir mi contrato por falta de pago desde el primer día. No podía irme sin esa resolución. Si me iba, incumplía yo”. Se resarció en el Aston Villa. Llegó en la Championship y ascendió. “La Premier siempre había sido mi sueño. El funcionamiento interno de los clubes es completamente diferente a España. De momento los directores deportivos no tienen la relevancia, ni un trato tan directo con los que mandan en los clubes como en España. Allí el poder absoluto lo tienen los consejeros delegados y se va perdiendo la figura del mánager porque todos los entrenadores ya no tienen el poder de ese mánager antiguo. El director deportivo está a camino entre ser un jefe de scout, pero sin la capacidad de decisión e influencia que tenemos en el fútbol español. Estás condicionado por el entrenador y la última decisión siempre la tiene el consejero delegado”.

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