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American Horror Sporty

El último mohicano

Cleveland Indians

Jason Miller

AFP

El pasado 29 de marzo fue el 'Opening Day', el partido que inaugura la temporada de béisbol. Lo cual me sirve de excusa perfecta para hablar de... indios. Y es que ésta será la última temporada con el polémico Jefe Wahoo, la ¿mascota? de los Cleveland Indians. Si bien ya ha desaparecido desde hace un par de temporadas de las gorras del equipo, sustituido por una C mayúscula (bastante sosa, la verdad), hasta que finalice esta temporada seguirá apareciendo en las mangas de las beisboleras. 2019 será el año en el que el logotipo desaparecerá definitivamente como símbolo de los Indios. Para quien no esté familiarizado con la imagen, el “Jefe” representaba a un indio americano de una forma bastante caricaturesca, por lo que colectivos de nativos americanos la consideraban ofensiva y racista, comenzando una campaña para su retirada (y, de paso, para que el equipo se cambiara el apodo, que tampoco les hacía mucha gracia). El cambio ha sido recibido de buen grado por la leyenda de los Indians Jim Thome, reciente miembro del Salón de la Fama de béisbol, quien aseguró respaldar completamente la iniciativa y dijo preferir que en su correspondiente placa aparezca la citada letra C. No es la única polémica deportiva de esta índole, ya que en la NFL también hay protestas dirigidas hacia los Washington Redskins, en este caso por el nombre, ya que el apelativo Redskin, literalmente “Pielroja”, es un término considerado peyorativo.

Sobre estas polémicas, existen al otro lado del charco las posturas clásicas que se pueden observar en casi cualquier conflicto de esta índole: por un lado están los que califican la medida de ceder ante lo “políticamente correcto” y defienden la inocuidad de dichos símbolos y apodos. Y por el otro, los colectivos que se sienten directamente ofendidos por dichos elementos, a los que consideran claramente racistas. No es el objeto de esta entrada el posicionarse con una u otra postura, por supuesto, sino más bien intentar contextualizarlas.

Lo cierto es que existen una cantidad muy importante de equipos que hacen referencia a los indios de una u otra forma en los deportes americanos. En sus cuatro grandes ligas e incluso en los deportes universitarios aparecen numerosos ejemplos. En el mismo béisbol, los Atlanta Braves (Valientes) utilizaron muchos años la cara de un indio mohawk como emblema, y su nombre siempre ha ido acompañado de un ‘tomahawk’ (hacha de guerra amerindia). En la NFL, además de los citados Redskins, están los Kansas City Chiefs (Jefes) cuyo logo incluye una cabeza de flecha y en cuyo estadio, llamado Arrowhead Stadium (Estadio Cabeza de Flecha) se canta a voz en grita el famoso “tomahawk chop”, que viene a imitar la canción de la danza de la lluvia. Este cántico, también usado por las hinchadas de los Braves y alguna otra, tampoco está exento de controversia al considerarlo algunos colectivos como una apropiación cultural y otros como una mofa hacia las comunidades amerindias. En la NHL, los Chicago Blackhawks (Halcones Negros) también usan como logo la cabeza de un indio, aunque en este caso el logo es alabado como uno de los más bonitos de los deportes USA. Incluso en la NBA, aunque a primera vista parezca que no, hay un equipo que ha utilizado iconografía basada en las tribus indias. Me refiero a los Warriors (Guerreros), que desde su fundación en 1946 en Philadelphia hasta 1969, estando ya en San Francisco, utilizaron una caricatura de un guerrero indio, primero, y un tocado de plumas después.

St Louis Blues v Chicago Blackhawks

También en el deporte universitario las referencias son constantes, como ya he dicho antes. Universidades punteras como Florida State (cuyos fans también entonan el Tomahawk Chop), que toma su apodo, Seminoles, de la tribu que poblaba el estado de Florida. En su casco también luce la cabeza de un guerrero indio. Los equipos de la Universidad de Illinois son los Fighting Illini, los Illini luchadores, también como homenaje a la tribu que poblaba el estado del área de los Grandes Lagos (y del que el propio estado donde se encuentra la ciudad de Chicago toma el nombre). También tenemos a los equipos de Utah, los Utes (misma historia que con Illinois). O los de San Diego State, los Aztecs (Aztecas).

En las categorías inferiores universitarias hay otra universidad cuya historia ha servido de inspiración a un grupo para proponer a los Washington Redskins un cambio de identidad que acabaría con la polémica por su nombre. Se trata de la Universidad de Miami (Ohio), que antaño compartía apodo con el equipo capitalino hasta que en 1997, a sugerencia de la doctora Myrtis Powell y con el apoyo de la tribu Miami, se cambió a Redhawks. Precisamente este nombre fue el elegido por un grupo de nativos americanos llamado Rising Hearts para crear una serie de webs anunciando que la franquicia de D.C. pasaría a llamarse Washington Redhawks a partir de 2018, presentando incluso un nuevo logotipo y su correspondiente integración en el casco. Estas noticias fueron tomadas en serio por bastante gente, hasta el punto de que el propio equipo tuvo que sacar un comunicado oficial para asegurar que su nombre seguiría siendo el mismo.

Unas polémicas acaban y otras continúan, pero al fin y al cabo la polémica es parte del ciclo vital de los deportes. ¡Hakuna matata, amigos!