1996: el Atleti, Cacho y un español apodado Maradona
Fue un año dulce para el deporte español. Se ganaron cinco oros en los Juegos de Atlanta 96, el Atleti hizo doblete, Ronaldo llegó a Barcelona y Estiarte reinaba en el waterpolo.
Aquel año, Miguel Indurain fue décimo en el Tour y abandonó en la Vuelta a España. Bastó la primera etapa del Tour para darse cuenta de que no estaba al mismo nivel que en ediciones anteriores: entró a más de cuatro minutos respecto a Riis, ganador final.
Una española, Araceli Segarra, holló el Everest por primera vez. La catalana, que compaginaba el deporte con su carrera como modelo consiguió el ascenso en estilo clásico: cuerdas fijas y oxígeno como ayudas.
Habían descubierto una nueva estrella brasileña en Barcelona. Tras Romario, llegaba Ronaldo. Llegó al club por 2.500 millones de pesetas, lo que hoy serían unos 15 millones de euros (paradójico) y demostró ser un acierto. Anotó 34 goles en 37 partidos de liga.
El delantero era también temible de noche. Además de sus goles, empezó a destacar por sus fiestas. Para celebrar sus 20 años, reservó una discoteca en Barcelona en la que se le vio rodeado de chicas. Pese a ello, en el siguiente partido hizo doblete: un crack.
Susana Werner, novia por aquel entonces de Ronaldo, hizo de futuróloga para As. en una entrevista exclusiva al diario hizo saltar las alarmas al declaras que "Ronaldo sería mucho más feliz en el Madrid".