El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El Real Madrid de la Quinta del Buitre fue un gigante a devoró sin piedad una Liga tras otra y con ellas a cuanto equipo español se cruzó en su camino. En 1990, además del goleador Hugo Sánchez destacó una quinta de jugadores españoles que sustentaron los cimientos del éxito de ese Madrid: Bustragueño, Míchel, Martín Vázquez y Sanchís.
El destino quiso que la semifinal entre Italia y Argentina se jugara en Nápoles donde Maradona era todo un dios. Los napolitanos se debatieron entre animar a su país co al jugador que había llevado a su equipo de la mediocridad a la élite. La mayoría se decantó por Italia. Sin embargo, los hinchas más radicales lo dejaron claro: 'nuestro apoyo, para Argentina'. La albiceleste pasó a la final.
Fue le propio Maradona quien desveló, años después, qe en el partido de octavos ante Brasil 'drogaron' a Branco, líder de la canarinha. Lo lograron por medio de un bidón de agua al que le añadieron somníferos. Branco confirmó que después de beber se había sentido mareado.
El destino quiso que la semifinal entre Italia y Argentina se jugara en Nápoles donde Maradona era todo un dios. Los napolitanos se debatieron entre animar a su país co al jugador que había llevado a su equipo de la mediocridad a la élite. La mayoría se decantó por Italia. Sin embargo, los hinchas más radicales lo dejaron claro: 'nuestro apoyo, para Argentina'. La albiceleste pasó a la final.
Fue le propio Maradona quien desveló, años después, qe en el partido de octavos ante Brasil 'drogaron' a Branco, líder de la canarinha. Lo lograron por medio de un bidón de agua al que le añadieron somníferos. Branco confirmó que después de beber se había sentido mareado.
El destino quiso que la semifinal entre Italia y Argentina se jugara en Nápoles donde Maradona era todo un dios. Los napolitanos se debatieron entre animar a su país co al jugador que había llevado a su equipo de la mediocridad a la élite. La mayoría se decantó por Italia. Sin embargo, los hinchas más radicales lo dejaron claro: 'nuestro apoyo, para Argentina'. La albiceleste pasó a la final.
Fue le propio Maradona quien desveló, años después, qe en el partido de octavos ante Brasil 'drogaron' a Branco, líder de la canarinha. Lo lograron por medio de un bidón de agua al que le añadieron somníferos. Branco confirmó que después de beber se había sentido mareado.
La selección volvió a decepcionar en una cita mundialista. Los de Luis Suárez terminaron primeros de grupo en la primera fase y el bombo les cruzó con Yugoslavia. España derrochó numerosas oportunidades y acabó pagándolo. En el último minuto del descuento, Stojkovic lanzó una falta al borde del área. Míchel agachó la cabeza y España se volvió antes de cuartos.
La selección volvió a decepcionar en una cita mundialista. Los de Luis Suárez terminaron primeros de grupo en la primera fase y el bombo les cruzó con Yugoslavia. España derrochó numerosas oportunidades y acabó pagándolo. En el último minuto del descuento, Stojkovic lanzó una falta al borde del área. Míchel agachó la cabeza y España se volvió antes de cuartos.
Alemania ganó en la final más violenta de todos los Mundiales
La final otorgó a los germanos la posibilidad de vengarse de Argentina, ante la que había perdido en el último partido del Mundial anterior. Los albicelestes sin Caniggia, Batista, Giusti ni Olarticoechea se dedicaron a defender como titanes la portería que no dejaban de asediar Matthaus, Klinsmann y Voeller. El ardor de los argentinos le costó las expulsiones de Monzón y Dezotti, y un penalti a cinco minutos del final que transformó Brehme. Maradona lloró desconsoladamente.
En julio el deporte español tuvo que despedirse del más grande de los entrenadores que había conocido el fútbol patrio. Miguel Muñoz murió a los 68 años con un palmarés que lo explica todo. Como jugador fue el primero en levantar la Copa de Europa y ganó cuatro Ligas. Pero como técnico lo superó: dos Copas de Europa, una Intercontinental, nueve Ligas y dos Copas. Al mando de la Selección rozó el milagro en la Eurocopa del 84, cuando fue segundo.
James Buster Douglas, un semidesconocido hasta el momento, fue el encargado de mandar a la lona por primera vez a Mike Tyson. El 'Terror del Garden' tumbó a Douglas en el octavo asalto y parecía que los pronósticos se cumplirían. Pero Buster se sobrepuso y en el décimo round derribó a Tyson con una serie rápida de directos.
El 6 de mayo pasó a la historia del deporte español. Ese día, Eva Rueda se convirtió en la primera gimnasta española en lograr una medalla en una competición internacional: bronce en salto en el Europeo. El mérito de Rueda fue lograr el metal a pesar de encontrarse muy mermada físicamente. Sukuhara se llama el salto que la proporcionó el bronce. La madrileña podría haber completado una actuación de ensueño porque rozó la medalla en otras dos modalidades: fue cuarta en barra y un error en la salida la salida de las paralelas le quitó el metal que casi tenía en el bolsillo.
El 6 de mayo pasó a la historia del deporte español. Ese día, Eva Rueda se convirtió en la primera gimnasta española en lograr una medalla en una competición internacional: bronce en salto en el Europeo. El mérito de Rueda fue lograr el metal a pesar de encontrarse muy mermada físicamente. Sukuhara se llama el salto que la proporcionó el bronce. La madrileña podría haber completado una actuación de ensueño porque rozó la medalla en otras dos modalidades: fue cuarta en barra y un error en la salida la salida de las paralelas le quitó el metal que casi tenía en el bolsillo.
A Steffi Graf se le atragantaban las jóvenes. En el 89 perdió con Arantxa Sánchez Vicario, de 17 años, y en el 90 volvió a caer contra otra adolescente: Mónica Seles, de 16 años. La americana de origen serbio se impuso 7-6 y 6-4 a la alemana con un juego asombroso por lo maduro y consistente. Con el triunfo en París, Seles arrebató a Sánchez Vicario la condición de ganadora más joven de Roland Garros y comenzó así su reinado en al tierra batida de París, que la llevó a ganar también en las dos ediciones siguientes. Bob Martin (Getty Images)
La de 1990 fue una temporada que marcó un punto de inflexión en el automovilismo español. Fue en ese año cuando por primera vez Carlos Sainz, al volante de un Toyota Celica, logró triunfos y títulos, pasando a este deporte al primer plano de los medios.
La de 1990 fue una temporada que marcó un punto de inflexión en el automovilismo español. Fue en ese año cuando por primera vez Carlos Sainz, al volante de un Toyota Celica, logró triunfos y títulos, pasando a este deporte al primer plano de los medios.
La de 1990 fue una temporada que marcó un punto de inflexión en el automovilismo español. Fue en ese año cuando por primera vez Carlos Sainz, al volante de un Toyota Celica, logró triunfos y títulos, pasando a este deporte al primer plano de los medios. Antes de eso, fue campeón de España de squash.