Héroes urbanos: retiran más de 450 kg de basura del Puente de Brooklyn
Dos vecinos decidieron actuar ante el abandono y terminaron retirando cientos de kilos de desechos de uno de los puentes más famosos del mundo.


El Puente de Brooklyn es uno de los sitios más fotografiados de Nueva York. Cada día lo cruzan miles de turistas y residentes. Pero detrás de las vistas al skyline y las selfies, también se escondía un problema cada vez más evidente como la basura acumulada entre las rejas y barandales del histórico paso peatonal.
Ante esa situación, dos vecinos decidieron hacer algo que nadie más parecía dispuesto a hacer. Ellen Baum, una gestora de proyectos de Brooklyn Heights, y Max Parke, ingeniero de software, comenzaron a limpiar el puente por su cuenta. Sin contratos, sin salario y solo con herramientas básicas, lograron retirar más de 450 kilos de residuos en pocas semanas.
Tourists keep tying garbage to the Brooklyn Bridge. One woman’s on a crusade to tear it down—and she’s becoming a New York legend. https://t.co/66JNJiBsRA pic.twitter.com/xbZbC8fKfX
— The Wall Street Journal (@WSJ) March 11, 2026
Héroes urbanos ayudan al Puente de Brooklyn
Lo que encontraron en el proceso los sorprendió incluso a ellos; candados, ligas para el cabello, botellas, audífonos y todo tipo de objetos que turistas y visitantes habían dejado atados a la estructura metálica del puente. Lo que empezó como una tradición romántica, los llamados “love locks”, terminó convirtiéndose en una acumulación de desechos.
Baum explicó que la idea surgió tras cruzar el puente a diario y notar que nadie parecía hacerse cargo del problema. “El Puente de Brooklyn se siente un poco olvidado”, dijo la vecina en declaraciones recogidas por medios locales, al explicar por qué decidió comenzar a retirar los objetos con sus propias manos.
Parke, por su parte, se sumó al esfuerzo con un enfoque más técnico. Equipado con herramientas para cortar metal, comenzó a retirar los candados que pesaban cada vez más sobre las rejas. Para él, el motivo es simple: “Si ves un problema en la ciudad, alguien tiene que hacer algo”, comentó sobre la iniciativa ciudadana.
La escena no tardó en llamar la atención de quienes cruzaban el puente. Algunos turistas se detenían a observar; otros preguntaban si trabajaban para la ciudad. La respuesta siempre era la misma: no. Solo eran vecinos que decidieron no esperar a que alguien más lo hiciera.
Su iniciativa ya ha sido descrita como un ejemplo de “urbanismo guerrilla”, una forma de acción ciudadana que busca mejorar espacios públicos cuando la burocracia tarda en reaccionar. En una ciudad donde todo parece moverse a velocidad vertiginosa, el gesto de estos dos voluntarios recordó algo simple, ya que, a veces, cuidar de un símbolo histórico puede empezar con un par de guantes, una bolsa de basura… y la decisión de actuar.
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